Nuestra aportación a la educación infantil

Caminos V: caminos imborrables para recordar de donde venimos

In EmocionArte on 20/06/2018 at 18:00

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Mimamos mucho los previos al paso de infantil a primaria -un peldaño de la infancia a la niñez-, máxime en nuestro caso que supone un cambio de centro. Al alumnado les produce una mezcla entre el deseo de ser como los “mayores” y la angustia de dejar la escuela infantil, el territorio conocido. Por ello, llegado el mes de junio comenzamos a planificar esa primera visita a la que los acompañaremos. Además de  lo previsto por ambos equipos de orientación, a nosotras nos gusta hacer algo para recordar. Es ya uno de nuestros rituales de fin de ciclo.
Siempre queremos hacer el camino a pie para que le tomen la medida a la distancia que nos separa, así, en esta ocasión, debido al mal tiempo, hubo que retrasarlo hasta el pasado lunes. Se podría hacer en bus, pero creemos que no sería lo mismo. A pesar de que tenemos un tramo que atraviesa todo el polígono industrial, luego hay una senda por el medio del bosque que hace que perdonemos todo lo inhóspito que lo anterior.
Cuando comenzamos a hablar de la visita, apuntaron que les gustaría ver a los hermanos y amigos, que fuesen ellos quienes los recibiesen los anfitriones. Así se le comunicó al centro facilitándole los nombres y los cursos. También comentamos sobre los regalos que llevaríamos y ahí no hubo duda: poemas de las abubillas para el bosque que rodea el centro, un ejemplar del libro “Rechíos poéticos” para la biblioteca, una rosa de los vientos para el patio de juegos (para saber siempre por donde sale el sol), un libro con las preguntas al CEP para quien se las pudiese responder, un cuento para la que será su nueva aula (eligieron uno con mapas), y una carta de la maestra presentándolos ante quien será su nuevo/a tutor/a. Si en la promoción anterior los habíamos agasajado con una presentación especial de cada uno de ellos, en esta créemos que también quedan bien retratados con sus gustos, conocimientos, aficiones e intereses.

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Cuando estábamos haciendo el libro de las preguntas y dudas que teníamos sobre el centro de primaria y sus dinámicas, surgió el temor de que una vez allí no recordasen el camino para volver a la escuela infantil.

 

 

Buscamos soluciones. La más literaria, como Hansel y Gretel o Pulgarcito que iban dejando piedrecitas por el camino fue la que más les convenció. Aunque había algunos que insistían en la idea de ir con un mapa pues según ellos sería la más fiable, una vez propuesto lo de ir dejando guijarros ya no hubo vuelta atrás.
Recordaban también que estos personajes de cuentos habían fallado cuando habían dejado migas de pan, palos o granos de maíz; aún así imaginaron que sus amigos los pájaros les indicarían el camino si les dejábamos comida.
Como se pode suponer aceptamos a pesar de que las cuestiones logísticas nos supusieron algún que otro desvelo: ¿cada cuánto dejaríamos las piedras?, ¿quién las tiraría?, ¿cómo harían para no confundirlas con otras del camino?, ¿cuántas llevaría cada uno?, ¿cómo haríamos para llevar las piedras y el maíz para los pájaros? Todo esto los llevó su tiempo, sin descartar la idea de trabajar con el mapa y con las aplicaciones web que nos permiten hacer el recorrido virtual.
Fueron muchos frentes abiertos que iremos contando por partes.
1º Las piedras. Se compró un saco de 20 kilos de grava blanca gruesa; todas con un calibre similar, sobre las que propusieron escribir palabras bonitas y flechas indicando el sentido al igual que las del camino portugués tan familiar para ellos, pero con la salvedad de que no podían ser amarillas para no despistar a los peregrinos.

 

 

2º ¿Cuántas llevarían? Nos dio pie a un trabajo de estimaciones matemáticas, primero apuntando el número de ellas que podía contener el saco. Luego rectificando al ver las que contenía un kilo y volviendo a rectificar una vez contamos 100 y vimos que aún quedaban muchas dentro. Resultaron ser 550, que daban 22 piedras por niño/la. Se comprobó si podrían con ellas en los bolsillos. Viendo que era factible nos pusimos a prepararlas, sin resolver aun cada cuántos pasos se dejaría una.
3º ¿Quién y cuándo las tirarían? Era importante saber la distancia en pasos para hacer nuestros cálculos por lo que les preguntamos a las familias cuántos pasos estimaban que había. Incluso pedimos prestados podómetros. Nos respondieron que entre 6000-7000 de los niños. Aquí ya se les hacía muy complicado la ellos de modo que acordamos que yo los avisaría de cuando tirarlas, tocándole en cabeza quien correspondiese.

 

 

4º El maíz se llevaba en paquetes todos iguales y del mismo peso que se derramarían en lugares que nos pareciesen hermosos para dejar un puñado de granos. Creían con ilusión e ingenuidad que a la vuelta verían bandadas de pájaros por las orillas.

 

 

Preparados con todo nuestro equipaje de piedras y maíz emprendimos el camino.
Hay que destacar la cuidada acogida que se les hizo en el centro, dirigida por hermanos y amigos mayores que fueron los encargados de mostrarles lo que a ellos más les gustaba gustaba, su futura aula, las instalaciones, les leyeron cuentos en la biblioteca, merendaron y jugaron con ellos en la sombra de los árboles. Fue una hermosa jornada para todos.

 

 

Cuando emprendimos el camino de vuelta dejamos que ellos fuesen delante guiándose por las piedras que habían dejado. Tan sólo nos fallaron nuestros pronósticos sobre los pájaros,  lo que disculparon por el exceso de calor.

 

 

Una vez más, creemos que hicimos un camino para no olvidar de donde venimos y a donde vamos, que en esta ocasión queda más grabado en la memoria que en los mapas. Ahora ya saben que estarán bien en el nuevo centro y conocen el camino para venir a vernos cuando quieran.

Caminos IV: la cartografía textil

In CativArte on 14/06/2018 at 23:18

Llegado este punto, por nuestra parte ya habíamos teñido las tenerlas que serían la base de la cartografía textil, hicimos la representación de las casas del alumnado y demás lugares significativos de nuestra localidad, aportamos un trozo de tela de algo que tuviera un vínculo emocional con cada niño y niña, personalizamos unos cordones de algodón que serían los caminos diarios de la casa a la escuela, ahora sólo quedaba esperar a que nuestra artista textil, Charo Belda compusiera un mapa tapiz con todo eso.
Y he aquí el resultado.

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Hoy llegó un paquete sorpresa; por los datos de identificación ya supimos que era de Belda Products, así que imaginamos de qué se trataba.

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Al abrirlo quedamos admirados. Una auténtica obra de arte y de artesanía en la que no faltan las calles, las casas, los caminos, la EEI y el CEP para el que pronto irán, el Camino Portugués, los parques y montes en los que juegan, incluso se puede ver la catedral de Santiago, tal y como hacían los peregrinos cuando llegaban al Milladoiro (al parecer el topónimo deriva de “humilladero” lugar donde se postraban cuando tras un penoso trayecto por fin veían el lugar al que se dirigían sus pasos, Compostela). No podía faltar la rosa de los vientos, ni la leyenda del mapa con los nombres de todos los niños y con el código de color de su camino.

Al modo de los antiguos mapas está rematado con un cordón blanco y negro.
En la parte trasera las telas teñidas con las flores e hierbas de la localidad.

¡No sabemos qué decir! Estamos agradecidos, asombrados, entusiasmados, representados y felices de esta culminación del trabajo que nos ocupó a lo largo de este curso.

No podíamos imaginar mejor recuerdo de cierre de ciclo que este mapa “Caminos”, precisamente ahora cuando sus pies van a tomar otras sendas. Fueron tres años caminando hacia la escuela infantil que no dejaron huella en el suelo que pisan, pero sí en sus corazones y en los nuestros.

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Mil gracias Charo Belda por este regalo. Siempre estaremos en deuda contigo. Ya formas parte también de nuestra historia de vida en la escuela infantil.

Aquí podéis seguir su relato del proceso y sus fuentes de inspiración.

Camiños no Milladoiro. Participación das nenas e nenos.

Camiños no Milladoiro. La idea