Nuestra aportación a la educación infantil

Midiendo el tiempo con la lengua (III)

In AlfabetizArte on 14/04/2015 at 07:50

Entre los ítemes de evaluación de infantil siempre aparece si distinguen la noche del día, ayer, hoy y mañana. Esto es algo más que obvio, claro que lo diferencian aunque a veces confundan las palabras. Pero las expresiones que hablan del paso del tiempo son mucho más variadas, incluso más metafóricas o complejas, y también, mucho más habituales para los niños de lo que nosotras consideramos. Raro es el cuento, poema o lectura infantil en la que no aparecen adverbios, locuciones o expresiones adverbiales referidas al paso del tiempo:
Al salir el sol; al rayar el día; con la primera luz; al amanecer; al mediodía; al caer la noche; al oscurecer; al amanecer; al principio; siempre; hace muchos años; hoy en día; en un instante; de cabo a rabo; de vez en cuando; a veces; luego; por aquel entonces; muy temprano; ahora; nunca; jamás; mientras; pronto, todavía, ya, muy despacio…
Non hace mucho leímos “El ladrón de tiempo”, de Nathalie Minne publicado en Edelvives, que es una delicia de libro en le que casi todas las palabras hacen referencia al tiempo, a su brevedad, a su elasticidad y a la medida que cada uno hacemos de él:

Antes del lunes, el chico no sabía que existiera; a partir de ese momento, lo quiso saber todo de ella. Cuando lo miraba, el tiempo pasaba volando, y cuando esperaba su próxima cita, parecía detenerse. Por eso, ambos decidieron robar un poco de tiempo a cada día solo para ellos. Así, siempre podían contar con ese tiempo robado que no devolverían jamás.

Conviene considerar que las expresiones que aparecen el el libro van más allá de día-noche, ayer-hoy-mañana, y pese a todo son comprendidas por los niños/as porque son empleadas en el momento, el tono, la forma y el contexto adecuado:
“Después de clase”; “le pareció un instante pero duró una eternidad”; “antes del lunes”; “todos los días”; “había nacido una mañana de verano”; “¿cuántas veces había visto caer las hojas de los árboles?”; “más de lo que tardan los cerezos en florecer, la luna en hacerse redonda y las manzanas en madurar”; “era víspera del jueves”; “infinitamente corto”; “pronto”; “hace una semana que se conocen, es mucho o poco”; ” hasta luego”…

Por ello, nosotras abogamos porque el uso de un lenguaje rico en expresiones o matices referidos al paso del tiempo,  y a superar el reduccionismo pueril con el que a veces se dirigen las personas adultas a los críos. La lengua tiene que ayudarnos a tomarle las medidas al tiempo, y esto hay que hacerlo desde que son bien pequeños.

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