Once años de InnovArte

Desde hace ya diez años, cada 27 de enero, solemos celebrar el aniversario del blog. Quizá porque nunca imagináramos tan largo recorrido. Pero también por la importancia que concedemos en las aulas a esos hitos anuales, celebración de la vida, de la experiencia adquirida, del camino hecho y de la ilusión por continuar. Aunque sea este es el más extraño de todos cuantos hemos vivido. Lo que está sucediendo, sus consecuencias en la escuela, en el comportamiento de los niños y niñas, en nosotras mismas o en la sociedad, nos tienen bastante superadas. Por no hablar de la tristeza que nos acompaña perennemente. Jamás fuimos fatalistas o pesimistas, pero mantener la alegría nos supone un esfuerzo intencionado, un ejercicio que hacemos por nuestra salud y por la de los que nos acompañan. Lo peor de todo es ver como esto se prolonga sin poder atisbar el final. Estamos gastando los días pensando en los que vendrán, sin tener la certeza de que los venideros serán mejores o aún peores. Esperamos que dentro de un año podamos hacer un balance distinto.

En esta tesitura, en la que estamos todos, parece que no hace falta saturar ni con lamentos ni con alborozos. Tampoco tenemos mucho ánimo por ello, escribimos poco. ¡Ya vendrán tiempos mejores! Puede que sea momento de mirar hacia dentro, de leer, de reflexionar, de soñar… Así que esperamos que entendáis que el blog esté en modo “ahorro de energía”. Aún con todo, nosotras seguimos trabajando sin tregua por la educación. Es más, quizás fue el año de más colaboraciones en todo tipo de publicaciones o eventos formativos. A través del blog o de las redes sociales fuimos relatando las participaciones que en los primeros momentos del confinamiento fue una especie de euforia colectiva, una exaltación al descubrir las vías alternativas; ahora ya algo más calmado, como quien va perdiendo fuelle. Fatiga pandémica, dicen los expertos.

Hay unos pocos días, nuestra amiga brasileña Silvana Lapietra, nos mandó una fotografía de un cartel que vio en una plantación de lavanda que estaba visitando; dice que se acordó de nosotras dos al momento. Vaya desde aquí nuestro agradecimiento por esta comparación y por la consideración. En efecto, estamos trabajando aunque el producto precise de tiempo para su elaboración. Somos abejas trabajadoras, unas veces hacia fuera y otras hacia dentro.

En las vísperas del aniversario miramos para atrás, hacia el camino recorrido desde que decidimos abrirlo. Y constatamos como desde Innovarte instamos hacernos conscientes de las circunstancias y de las consecuencias en la escuela, en la educación o en la docencia. Nada es inalterable, todo está en continuo cambio y la praxis también tiene que acusar al cambio.

Como siempre, finalizaremos con una mención a nuestra imagen de cabecera. Cuando Robert Smithson finalizó Spiral Jetty, grabó un vídeo documental recorriendo el muelle espiral hacia dentro y hacia fuera. Un movimiento centrífugo y otro centrípeto. Andar encarando el futuro y desandar el pasado siempre en el sentido contrario a las agujas del reloj. Visto desde su comienzo, un signo de interrogación.

¡Pues quizás sea eso lo que toca ahora!

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