Nuestra aportación a la educación infantil

Mango/manga, mangifera/mangueira

In EncienciArte on 22/03/2018 at 08:36

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En el mes de enero un niño trajo un mango para compartir con los compañeros. Algunos lo habían probado antes y otros no, lo que no dejó de sorprenderlos fue que en gallego su nombre es femenino y en castellano masculino, manga/mango, así como su homonimia, pues las mismas palabras tienen significados bien diferentes.
Como no podía ser de otro modo, decidimos probarlo, no sin antes pesarlo, tocarlo, olerlo…Tras la cata buscamos semejanzas en su sabor; apuntaban al melocotón o al melón, incluso al olor de los pinos.

Tanto gustó, incluso a los reacios a probar, que propusieron plantar el hueso para así tener un árbol de mangos. Como nunca lo habíamos hecho, decidimos buscar información en la red y encontramos un vídeo muy interesante en el que nos decía el modo y los tiempos. Tuvimos que verlo varias veces antes de ponernos manos a la obra, no sin antes anotar en un almanaque todos los pasos y plazos a seguir. Según eso, en el mes de marzo, allá por la llegada de la primavera, justo en el día del árbol, tendríamos una mangifera para plantar.

Abrir el hueso, extraer la semilla, envolverla en papel húmedo, dejarla tapada, trasladarla la una maceta aún cubierta, destapar y regar a menudo, fueron las anotaciones, tan sólo quedaba esperar que se cumplieran los diferentes pasos.

Y así fue. Con una exactitud que nos alborozaba, se iban cumpliendo.

Causó tal sensación verla brotar que todos quisieron repetirlo en sus casas para así ir llevando un proceso paralelo al de la escuela.
Las responsabilidades de los encargados, los hitos marcados en el calendario, los crecimientos, las mediciones y las comparaciones entre las dos semillas que habíamos plantado, nos llevaron a un extraordinario trabajo matemático, que aún continúa. Sin contar que a la vista del éxito, los cultivos se extendieron a pistachos, almendras, aguacates, bellotas, castañas, mandarinas y limones. Toda semilla que caía en sus manos, nos llevaba a buscar información en la red y planificación de sus fases.
Tal y como habíamos calculado, el día 21 de marzo, tras la llegada de la primavera, en el día del árbol, nuestras mangiferas lucen hermosas.

Ahora nos cuesta hacerles entender que no tendremos frutos hasta dentro de unos años. Entre tanto vamos distrayéndonos con las degustaciones de otros mangos que llegan al aula.
Plantar para el futuro. Desear. Aprender a esperar. Comprender el ciclo de la naturaleza. Poco más se le puede pedir a un mango.

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“Mango tree”, Ted Hebbler

 

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