Nuestra aportación a la educación infantil

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AromatizArte IX: yo huelo a…

In EmocionArte, EncienciArte on 23/05/2014 at 06:44

A veces se saca más provecho de una actividad sencilla que surge espontáneamente en clase que de otras perfectamente diseñadas y programadas. Como estos días estábamos trabajando con la nariz, le preguntamos a nuestros alumnos/as cuál era el olor que más les gustaba; entonces empezaron a darnos nombres de marcas de colonias infantiles. Pero no era eso  lo que nos interesaba, sino saber a qué olían esas colonias. Suponemos que les gustan porque son productos de la mercadotecnia que rodea a todos los personajes televisivos que siguen, que de ser presentados en otros envases ni atraerían su atención. Había desde los que emplean la misma marca a otros que no llevaban puesta ninguna colonia.

Focalizamos su atención en que cada uno de ellos huele de un modo diferente que se refleja tanto su personalidad como de sus gustos, casi al margen del perfume que empleen.
Sabemos que el éxito de esta actividad radica en la carga afectiva que se le puso, en la singularización de cada uno de ellos y en la identificación con aroma que se le detectó.
De uno en un fueron pasando por la “nariz” experta, quien con mucho ritual detectaba y finalmente daba su “veredicto” para luego ser corroborado polos compañeros/as. Tu hueles a…: limón fresco, a mandarina, a monte, a hierba cortada, a bizcocho, a miel, a regaliz, a vainilla, a menta, a hierbas frescas, a rosas, a geranio, a pino, a monte, a melocotón, a melón, a sandía, a manzana, a caramelos …, incluso hubo un niño que insistía en decir que él olía a motor, a gasolina y no pudimos contrariarlo. En los casos en los que se pudo, se contrastaba la afirmación oliendo ese aroma identificado en una caja de esencias o en otra de hierbas aromáticas que tenemos en la clase.
Más tarde, cada uno elaboró un cartel en el que decía a lo que olía para que el resto de los compañeros/as pudiesen comprobarlo.
Días después, cuando llegan por la mañana, siguen con el juego, pidiéndole a los demás que los huelan y que detecten su aroma.

Como ya apuntábamos al inicio, sabemos que el éxito radicó en el cariño, en la confianza y en el respeto a cada niño y niña, haciendo que crezca su autoestima y autoimagen positiva.

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AromatizArte VIII: la flor Dragón

In EncienciArte on 20/05/2014 at 06:46

Tras el trabajo de conocimiento, diferenciación e identificación de distintos tipos de olores, tan solo nos quedaba pendiente el olor pestilente. Pese a que se nos ocurrieron algunos ejemplos, no consideramos su pertinencia, además teníamos la certeza de que todos sabrían reconocer ese olor, aun sin mostrárselo.

Ayer, casualidad de la naturaleza, surgió una ocasión. Floreció una planta que anualmente rebrota en nuestro jardín, dejando pasmados a todos los observadores, tanto por su rareza como por su desagradable olor: la flor dragón (por la lengua de fuego y por el pedúnculo que semeja una espada)  o planta culebra (por tener el tallo manchado como la piel de una serpiente).

Para ellos un sinsentido, una flor que huele mal.

La Dracunculus vulgaris, es una planta atrapamoscas, que se introducen en su copa atraídas por el intenso olor. Para la fantasía infantil una planta “carnívora”. Dada su toxicidad, tan solo les dejamos observarla desde una distancia prudente. Por lo de ahora, como aun no está madura, el olor no era muy intenso.

Una ocasión para conocer una de la las flores más extrañas y grandes de la naturaleza.

FLOR DRAGÓN

AromatizArte VII: trabajando con la nariz

In EncienciArte on 15/05/2014 at 17:59

Llegado este tiempo, siempre aprovechamos para “trabajar con la nariz”. No es que el resto del año nos olvidemos de este sentido pero, en este momento, la vida diaria nos proporciona muchas ocasiones: ramos de flores con los que nos obsequian, frutas más variadas para el tentempié de media mañana, la manipulación de la tierra o el  olor de cuando cortan la hierba en los jardines vecinos.

Así, cada día, cuando nos llegan con flores variadas, aprovechamos para describir las sensaciones olfativas que nos producen. Pero reparamos en que siempre empleábamos las mismas categorías, descriptores y que encontrábamos las mismas semejanzas. Finalmente lo reducíamos a agradable/desagradable, muy intenso/poco intenso, por lo que decidimos dedicarle un poco más de atención pues consideramos que se pueden extraer grandes aprendizajes sin recurrir a situaciones ficticias o artificiales.

Ulindo

Narices

Oler, apestar, aroma, esencia, fragancia, perfume, peste, tufo, pestilencia, aromático, oloroso …, son algunos de los términos relacionados con el sentido del olfato y que tratamos de utilizar adecuadamente en cada ocasión.

Luego buscamos clasificaciones y tipos de olores, por supuesto de modo muy diferenciado y simplificado para edad de nuestro alumnado: especiados, florales, frutales, resinosos, quemados, pútridos/pestilentes, dulces, picantes. Aquí descubrimos que hay muchas relaciones entre sabores y olores, de hecho se utilizan con frecuencia indistintamente.

Cores

Olores, cores, sabores

En seguida fuimos llevando a clase algún ejemplo de esas categorías. Incluso llegamos a aventurar la hipótesis de que el color tuviese que ver con el color. Algo que luego descartamos. Chocolate, café, tostadas quemadas, pan tostado, tierra, hojas secas, membrillo, azúcar, pimiento, especias, piñas y ramas de pino, frutas, naranjas, limones, bergamotas, rosas, margaritas, peonias, geranios, hinojo, menta, menta chocolate, romero, ruda, lavanda, hojas verdes, yogur, queso azul, agua sucia, agua limpia, reproducciones de frutas, verduras y bollería de plástico, papel, libros, gomitas, acetona, perfume, alcohol …, fueron olidas individualmente, por grupos, por contraste y adivinando.

Contrastes

Contrastes olores

Un ejercicio que nos permite dar un paso más en la identificación y verbalización de las sensaciones que perciben cada día fruto de los millares de estímulos a los que están expuestos.

Hicimos muchas observaciones pero, para nosotras, la más destacable fue la constatación de la influencia cultural en la manera en la que se reciben los olores. Así, cuando les acercamos las especias a la nariz, todos se retiraban diciendo que les desagradaba, excepto cuando se las pusimos a una niña marroquí, en ese momento se le iluminó la cara, luego nos dijo que le gustaba mucho porque olía a la comida de su madre

En cursos pasados llevamos a cabo AromatizArte, secuencias a las que se puede acceder desde los siguientes enlaces.

AromatizArte I: perejil

AromatizArte II: agua de rosas

AromatizArte III: espantainsectos

AromatizArte IV: narices

AromatizArte V: rosquillas de anís

AromatizArte VI: vahos de eucalipto

AromatizArte V: rosquillas de anís

In EncienciArte on 10/06/2011 at 15:00


Seguimos descubriendo los diversos usos de las aromáticas, en este caso el anís en la repostería.

AromatizArte IV: narices

In EncienciArte on 09/06/2011 at 21:00

La madre de un alumno quiso colaborar con AromatizArte enviándonos una gran variedad de esencias –ya que ella trabaja en la industria alimentaria-, así pudimos jugar a adivinar los olores que les íbamos presentando: ajo, café, hinojo, orégano, eucalipto… Dado que son mucho más intensos, con algunos de ellos se confundían; pese a todo con aquellos como naranja o limón de inmediato los asociaban a caramelos, chucherías o helados. Luego con todas las muestras hicimos la comparación entre el olor natural y la esencia.
Hablamos de cómo se llaman las personas que trabajan con la nariz, aquellas que profesionalmente de dedican a oler; de lo grato o ingrato que puede ser ese trabajo -dependiendo de lo que tengan que “catar”, de la variedad de olores que pueden reconocer y de cómo aprendieron: oliendo, practicando, como cualquier otra destreza.

AromatizArte III: espantainsectos

In EncienciArte on 08/06/2011 at 15:47

Hace dos semanas centramos nuestro interés en las polillas; a lo largo de varios días observamos que entraban muchas en clase, cada uno expuso su conocimiento sobre ellas y decidimos averiguar más porque un niño dijo que en casa de su abuelo se habían comido una silla, algo que le pareció absolutamente imposible a los compañeros. Denominamos este pequeño trabajo de investigación “La polilla que se comió una silla”. Luego supimos que hay una gran variedad de polillas, de la ropa, de los libros, de las manzanas, de las patatas, de la madera…; por lo que fuimos tratando de saber cuál sería el interés de las polillas en nuestra clase, hasta que concluimos que venían a las castañas que aún conservábamos en el supermercado desde el pasado otoño. Cuando se le solicitó información a las familias, casi todas coincidieron en hablarnos de las polillas de la ropa, de los daños que ocasionaban y de los métodos que empleaban para evitarlas: saquitos perfumados, pulverizadores, ventilación, etc.
Ahora, en el marco del proyecto AromatizArte, retomamos el tema: vimos las ventajas de la utilización de hierbas aromáticas para prevenir esas plagas. La melisa, el romero y la hierba luísa, además de sus propiedades y usos como relajantes, como aromatizantes o en la cosmética (pasta de dientes, champús, etc), son repelentes de insectos, así preparamos saquitos perfumados para sus dormitorios y armarios con estas hierbas.

Una manera de respetar el medio y la vida sin usar los perjudiciales aerosoles.

AromatizArte II: agua de rosas

In EncienciArte on 07/06/2011 at 20:00


Segunda entrega del trabajo con las plantas aromáticas.

El olor de los libros

In ContArte on 25/04/2011 at 21:04

Hay ciertas sensaciones que las personas lectoras vincula para siempre con el hecho de leer, tales como el aroma de los libros. Los libros huelen de una manera inconfundible, aunque no todos igual, no es lo mismo el olor a tinta de un libro nuevo que el olor avainillado de un libro viejo. El olor de una biblioteca o de una librería es especial y diferente del de cualquiera otro establecimiento. El aroma de los libros es tan importante que ya comercializan perfumes para complementar la lectura en los dispositivos electrónicos y así suplir ese defecto que detectaban tantos usuarios.
Como fuimos enseñándole a nuestro alumnado que en el deleite con la lectura influyen otros aspectos tales como los lugares donde se lee, la postura en la que se lee, la forma, la compañía…, quisimos hacerles caer en la cuenta del aroma único de los libros. Visitar la biblioteca, sugestionarlos para que el olfato casi anule a los otros sentidos, haciéndoles creer que sólo son narices, ayudará a apreciar intensamente la experiencia activando el recuerdo.  De modo que cuando vuelvan a abrir un libro le prestarán atención a los estímulos olfativos que reciben.
Pero los libros también nos producen olores simbólicos, mismo sabores; qué persona adulta no se obsesionó con los olores de “El perfume”, quién no saboreó los platillos de “Como agua para chocolate”.  Tenemos que enseñar a los niños y niñas a ver, oler, gustar y tocar todo lo que se nos cuenta en los libros. No es más que un juego. En algunos casos muy fácil y coincidente, “La casita de chocolate”, “Sopa de calabaza” o “Caperucita roja”, les huele igual a todos; en otros hay que forzarlo un poco, pero merece la pena, ya que la experiencia será mucho más intensa y rica.