Nuestra aportación a la educación infantil

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Rechíos poéticos II: la abubilla

In ContArte, EncienciArte on 16/05/2018 at 00:18

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Buscando poesías sobre pájaros para el “Tendal de los poemas”, no tuvimos la suerte de encontrar una de nuestro pájaro preferido, la abubilla. Tenemos la certeza de haber leído alguna, pero ahora no la encontramos, lo que nos dejó barruntando por un tiempo. Hasta que encontramos la solución a nuestro problema: la encargaríamos.

Así, con tal determinación, le escribimos a Antonio García Teijeiro, Helena Villar Janeiro, Dores Tembrás y Rosalía Morlán. Nuestra sorpresa fue cuando ya de inmediato comenzamos a recibir las respuestas aceptando el encargo.

Según fueron llegando, quedábamos asombrados con su hermosura. Se nota la maestría y el cariño con el que fueron hechas pensando en los chiquillos. Cada uno de ellos a su manera recoge las características principales de la abubilla y su singular cuanto.

No sabemos bien cómo agradecer la atención que tuvieron estos grandes de la literatura gallega actual; una muestra más de que su creatividad y lírica va íntimamente ligada con su buen hacer, ser y estar en el mundo, así como su compromiso con la educación. Mil gracias.

Somos unos afortunados pero sería un acto de egoísmo no compartirlas con todo el mundo, así surge la segunda fase de los “Rechíos poéticos”: colgaremos las poesías de los árboles de los parques, aceras, jardines y montes del Milladoiro.

Una madre de un alumno experta en artes gráficas, para explicarnos el proceso de impresión nos hizo los carteles con la imagen de una abubilla, incluso con su descomposición en los cuatro colores. Junto a ellas, por la otra cara pondremos los poemas de escritos por los pequeños.

Pero nuestros niños y niñas aún querían más, les gustaría ver a los pájaros revoloteando alrededor de  las poesías, por lo que me preguntaron si sería posible hacerles unos comederos con grano. Aceptamos la idea con la condición de que fueran ecológicos y artesanales, de modo que encontramos un modelo hecho con la corteza de media naranja.

Más tarde hubo que llenarlos de granos de muchas variedades para que fuesen del gusto de todo tipo de pájaros. Así, cada uno preparó su combinación de maíz entero, troceado o con alpiste, con la condición de que cada preparado no podía superar los 50 g. que era lo que habíamos calculado cabía en las cáscaras deshidratadas.

Ahora, en grupo, colgamos unos carteles por los alrededores de la escuela y luego, cada niña y niño, lleva uno para poner en el árbol que prefiera siempre que esté visible a los paseantes. Se acompañarán todas de los comederos para los pájaros.

En estos días, más de setenta carteles con poemas de la abubilla llenan las calles del Milladoiro colgados por los niños y sus familias. Ya empiezan a llegarnos imágenes.

Un intento más de que las iniciativas escolares traspasen el reducido ámbito de las cuatro paredes del edificio enriqueciendo a la comunidad con las aportaciones de los niños y niñas.

Una vez más, sacamos la poesía a la calle y con ella vuelven los pájaros y sus cantos.

El aire del pan

In EncienciArte on 26/04/2018 at 21:50

Una niña nos trajo  una receta de pan, por lo que decidimos hacerlo en clase. Todos habían comentado que les gustaría hacer dos panes, uno para comérselo y otro para llevar a casa. De modo que hicimos cálculos sobre lo que pesa un bollo y concluimos que necesitaríamos alrededor de 200 g. para cada uno de los 25 niños y niñas de clase. Afortunadamente el personal de cocina del centro nos permite hornear algunas elaboraciones, pero no las usar las instalaciones por motivos de sanidad, así que previamente preparamos una masa de seis kilos en casa, ya que nos parecía inviable en clase por el volumen y por el tiempo necesario. Lo que sí reprodujimos fue la receta de nuestra compañera pesando todos los ingredientes, así como la masa resultante tras ser amasada por todos y hecha la prueba de que estaba en su punto cuando al presionarla con un dedo recupera su forma.

La rodeamos con una cinta métrica para ver si surtía efecto la levadura (que tanto desagrado le había producido su olor). Preparamos una tabla de control en la que íbamos anotando los cambios en cuanto a peso y medida. Y esto fue lo que los desconcertó, porque a cada poco la masa crecía y sin embargo no variaba de peso. Pronto descubrimos a qué se debía, ya que mientras esta preparación leudaba, echamos mano de la que habíamos preparado con anterioridad; al cortarla para dividirla entre todos descubrimos que estaba llena de hoyuelos, como burbujas de aire. Ahí estaba la solución al misterio del crecimiento sin incremento de peso: estaba llena de aire.

Ahora cada uno tenía que repartir su porción de aproximadamente 200 g. de masa en dos bollos. Fue revelador ver como algunos dejaban el más grande para casa y el más pequeño para ellos, o al revés. El trabajo fue autónomo, cumpliendo sólo la condición de que tenían que anotar el peso de los dos panes.

Tras el horneado, la llegada del carro con las bandejas precedido por el aroma a pan recién hecho fue motivo de alborozo.

Y ahora llegaba el momento de comprobar si cocidos pesaban lo mismo.

Habían disminuido de peso. En este caso, la explicación la dimos nosotras: el agua de la masa se había evaporado.

La degustación del pan, copiar la receta para repetir en casa y adjuntarla en el mismo paquete que el bollo para tomar en familia, dio el cierre a una sesión intensa de trabajo manipulativo y matemático, de disfrute de las cosas sencillas de la vida: olores, sabores, un trabajo en grupo y la satisfacción de saber hacer. El aire del pan, nos sentó bien en todos los sentidos.

Mango/manga, mangifera/mangueira

In EncienciArte on 22/03/2018 at 08:36

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En el mes de enero un niño trajo un mango para compartir con los compañeros. Algunos lo habían probado antes y otros no, lo que no dejó de sorprenderlos fue que en gallego su nombre es femenino y en castellano masculino, manga/mango, así como su homonimia, pues las mismas palabras tienen significados bien diferentes.
Como no podía ser de otro modo, decidimos probarlo, no sin antes pesarlo, tocarlo, olerlo…Tras la cata buscamos semejanzas en su sabor; apuntaban al melocotón o al melón, incluso al olor de los pinos.

Tanto gustó, incluso a los reacios a probar, que propusieron plantar el hueso para así tener un árbol de mangos. Como nunca lo habíamos hecho, decidimos buscar información en la red y encontramos un vídeo muy interesante en el que nos decía el modo y los tiempos. Tuvimos que verlo varias veces antes de ponernos manos a la obra, no sin antes anotar en un almanaque todos los pasos y plazos a seguir. Según eso, en el mes de marzo, allá por la llegada de la primavera, justo en el día del árbol, tendríamos una mangifera para plantar.

Abrir el hueso, extraer la semilla, envolverla en papel húmedo, dejarla tapada, trasladarla la una maceta aún cubierta, destapar y regar a menudo, fueron las anotaciones, tan sólo quedaba esperar que se cumplieran los diferentes pasos.

Y así fue. Con una exactitud que nos alborozaba, se iban cumpliendo.

Causó tal sensación verla brotar que todos quisieron repetirlo en sus casas para así ir llevando un proceso paralelo al de la escuela.
Las responsabilidades de los encargados, los hitos marcados en el calendario, los crecimientos, las mediciones y las comparaciones entre las dos semillas que habíamos plantado, nos llevaron a un extraordinario trabajo matemático, que aún continúa. Sin contar que a la vista del éxito, los cultivos se extendieron a pistachos, almendras, aguacates, bellotas, castañas, mandarinas y limones. Toda semilla que caía en sus manos, nos llevaba a buscar información en la red y planificación de sus fases.
Tal y como habíamos calculado, el día 21 de marzo, tras la llegada de la primavera, en el día del árbol, nuestras mangiferas lucen hermosas.

Ahora nos cuesta hacerles entender que no tendremos frutos hasta dentro de unos años. Entre tanto vamos distrayéndonos con las degustaciones de otros mangos que llegan al aula.
Plantar para el futuro. Desear. Aprender a esperar. Comprender el ciclo de la naturaleza. Poco más se le puede pedir a un mango.

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“Mango tree”, Ted Hebbler

 

Botanicum

In EncienciArte on 06/02/2018 at 00:12

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A estas alturas nuestra debilidad por la botánica no es un secreto para nadie, así nuestras amistades siempre aciertan cuando nos sorprenden con libros relacionados con la naturaleza, mundo vegetal y plantas. Eso mismo nos sucedió estos días cuando una amiga nos regaló “Botanicum”, un libro que supuso nos gustaría porque está ilustrado por Katie Scott, encargada de las imágenes del vídeo “Story of flowers” que hace poco también compartimos a través do blog.

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A la belleza de las ilustraciones y formato del libro se suma la concepción de este compendio botánico como la visita a un museo con diferentes salas en las que podemos encontrar:

Entrada: El árbol de la vida.

Sala 1: Las primeras plantas.

Sala 2: Árboles

Sala 3: Palmas y cícadas.

Sala 4: Plantas herbáceas.

Sala 5: Gramíneas, espadañas, ciperáceas y juncos.

Sala 6: Orquídeas y bromelias.

Sala 7: Adaptarse al entorno, suculentas, cactus, plantas acuáticas, plantas parasitarias, plantas carnívoras y manglares.

Si las ilustraciones son maravillosas, algo igual acontece con el texto, obra de Kathy Willis, directora del Real Jardín Botánico de Kew, quien tanto nos sorprende con sus conocimientos científicos como por los históricos y curiosidades alrededor de las diferentes especies vegetales.

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Si nos preguntan si se trata de un libro para niños, responderemos que es una obra interesante para cualquier edad, digna de estar en las bibliotecas de los centros educativos. Con el anticipo que aquí dejamos esperamos despertar el gusto a muchas de las personas que nos siguen.

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Un cuento de flores

In EncienciArte, VisionArte on 21/01/2018 at 14:05

Se acerca el momento en que haremos plantaciones en la escuela (bulbos, semillas, esquejes, raíces), por ello, buscamos información y vídeos en los que se resume el proceso desde la plantación hasta la floración o fructificación, pero nos gustan especialmente aquellos en los que se aprecia la simbiosis que se da en la naturaleza. Así llegamos a este hermoso cortometraje, obra de un artista botánico contemporáneo, Azuma Makoto, quien, no sabiendo cómo explicar el proceso a su hija de cinco años, decidió realizar este corto con las ilustraciones de Katie Scott y del animador Jamie Paulley. En tres minutos y medio, se resume la vida de las flores. Una historia no narrativa, mezcla de ciencia y arte, en la que se puede ver la polinización, germinación, descomposición o los microorganismos que viven en las raíces de las plantas.

Una autentica delicia.

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Temperatura corporal

In EncienciArte on 30/11/2017 at 16:58

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Tras dedicar un tiempo al registro de la temperatura exterior e interior nos percatamos de que esta última se incrementaba mucho más rápido, a lo que tratamos de buscarle explicación: la calefacción, el sol dando de pleno en las cristaleras y cómo no, al calor que nosotros desprendemos. Todos tenían una idea aproximada del calor corporal, aunque no sabían de sus valores habituales. Sabían también que las subidas de calor eran indicadores de la fiebre.

Por ello, en primer lugar hicimos estimaciones del calor corporal de unos y de otros comparándolo con el propio, método tradicional y popular para notar la fiebre. Y luego ya empleamos los termómetros clínicos digitales, aunque les mostramos uno de los de mercurio más similar a los ya conocidos de exterior.

Y así fuimos mirando la temperatura corporal de cada uno y registrándola para conseguir una media o deducir cuál es la normalidad.

 Antes de nada se hizo preciso leer las instrucciones del termómetro pues conocían varias opciones sobre dónde colocar el termómetro: axila, boca o recto. Optamos lógicamente por la primera. Y luego supimos de los pitidos que indicaban la finalización de la medición e incluso de la alarma de fiebre.

Tan entusiasmados estaban que decidimos proponer como tarea tomar la temperatura de todos los miembros de la familia.

De estas mediciones, salieron observaciones muy interesantes: quién tenía la temperatura más alta, quien la más baja, si esto tenía algo que ver con la constitución física o con el calor de la casa (por que no todos tienen la misma), si los hermanos mellizos/gemelos (de los que hay cinco en el aula) tenían la misma temperatura, la escritura de los números digitales, etc.

Incluso hubo quien le hizo mediciones a Pako, el perro de la familia, lo que nos llevó a confirmar la sensación de calor que tenemos al tocar a los animales domésticos (perros, gatos, pollitos), ya que ellos tienen la temperatura corporal un poco más alta que nosotros.

Temperatura exterior-temperatura interior

In EncienciArte on 29/11/2017 at 15:05

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En estos días de bajadas bruscas de temperatura, heladas o nevadas en zonas de Galicia y al tiempo cielos soleados, los pequeños estaban totalmente desconcertados, no podían entender que hubiera sol e hiciese frío.

Así decidimos dedicarle atención a los instrumentos de medida de temperatura, a las previsiones meteorológicas y a la observación de los cambios a lo largo de la jornada. Para eso sacamos toda nuestra colección de termómetros, estaciones meteorológicas, relojes con sensores de temperatura, termostatos e incluso nuestro omnipresente gallo de Barcelos. De igual modo, nos supuso la búsqueda de termómetros presentes en su entorno cotidiano (calles, establecimientos comerciales, automóviles, viviendas, teléfonos…) buscando la coincidencia de sus mediciones.

Hicimos un registro del incremento de temperatura-exterior-interior a lo largo de la sesión de mañana y comprobamos que con nuestro cuerpo también podíamos percibir si hacía más o menos frío y cómo esto se hacía visible con el vaho que nos sale por la boca o la nariz.

También prestamos atención a los recursos que tenemos para combatir el frío en las casas, haciendo una enumeración de los conocidos para luego comprobar en sus hogares cuáles eran los que empleaban.

Incluso buscamos un modo casero de hacer un termómetro pero el resultado no nos resultó muy satifactorio.

Planos, la representación del espacio

In AlfabetizArte, EncienciArte on 04/11/2017 at 17:21

 

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En nuestras aulas, desde muy pronto, solemos hacer representaciones gráficas, esquemáticas y sencillas de los espacios en los que nos movemos o de aquellos a los que nos desplazamos con motivo de una salida por el entorno, de la asistencia a la Casa de la Cultura, a la biblioteca municipal, o a Correos, por poner un ejemplo. Previo y posterior a la realización de estas actividades, siempre representamos gráficamente el espacio en el que nos movemos, o bien empleamos herramientas como Google maps y Google street view para hacernos con él.

Inicialmente, somos nosotras las que establecemos la base del esquema en trayectos muy conocidos y sencillos, como como por ejemplo en este que suponen así como 200 metros entre la escuela y la Casa de Cultura, pero en los que hay unos referentes: pasos de peatones, semáforos, etc.

Mucho se ha investigado sobre la adquisición de la noción del espacio, así Piaget, Hannoun, Van Hiele establecen las etapas o fases por las que este conocimiento va pasando. En cualquiera caso, en lo que todos los investigadores coinciden es que debe ser trabajado, que no es algo que se adquiera de por sí solo. Así, los niños que viven en zonas rurales y se desplazan por el medio lo tienen más consolidado que los que viven en espacios urbanos donde es más difícil moverse autónomamente. Siegel y White consideran que el aprendizaje de los conceptos espaciales debe producirse de forma secuencial: de los lugares conocidos a los itinerarios vinculados (desplazamientos) para poder crear mapas mentales (relaciones entre lugares). En la educación infantil hay que tratar el “espacio vivido·”, la experiencia directa, explorando los espacios conocidos, los de contacto, y ya cara finales de EI, podemos iniciar a los pequeños en el “espacio percibido” ya que poco a poco podrá experimentar los no tan conocidos. Hoy en día, a diferencia del pasado, los niños desde bien pronto viajan y se desplazan a lugares no conocidos, algo a lo que también contribuyen las series infantiles que consumen en las pantallas.

Así, es de lo más habitual que ellos nos pidan planos para explicarle a sus familiares cómo llegar a un sitio.

A veces también hacemos cazas del tesoro en las que facilitándoles un plano del aula, del corredor o del patio, tengan que localizar algo en el lugar señalado en el mismo. Los planos del plan de evacuación del centro presentes en todos los espacios del centro, también nos son un recurso inestimable para estos nuestros juegos en los que trazamos itinerarios a seguir.

Se han afianzado de tal modo que ahora ya son ellos mismos los que se animan a hacer representaciones esquemáticas de sus espacios cotidianos: sus cuartos, los parques en los que juegan…

 Los símbolos, convenciones gráficas, las diferencias entre ver de frente, ver desde arriba o ver de lado, para nosotros fue una lección magistral que nos dio Chelo,  la conserje del centro, de formación arquitecto técnico, quien al ver lo que estábamos trabajando, no dudó en traernos los planos de su casa para que pudiésemos comprender estas diferencias.

O unos padres, arquitectos técnicos los dos, que también nos mandaron los planos de dos recientes construcciones en O Milladoiro, para que pudiésemos comprobar in situ la realidad y su plasmación gráfica. Un lenguaje más para aprender en la escuela, con su propio código y significado. Un lenguaje a día de hoy presente en casi cualquier espacio público o de acceso público.

Me decía hace poco una madre que ahora para cada desplazamiento de la familia que hay que elaborar un plano o traer ejemplar de los disponibles en el lugar. Pues no está mal!! Una alfabetización más.

 

Viajes familiares

In EncienciArte, Sin categoría on 03/11/2017 at 12:40

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Es muy habitual que los lunes lleguen contando algunas de las salidas que hacen en el fin de semana con sus familias, así como lo es que no recuerden ni adónde fueron, ni donde estaba ese sitio, ni si era lejos o cerca. Por lo que ahora, ya con cinco años, decidimos que había que dedicarle un tiempo.

En primer lugar, colocamos en un lugar bien visible un mapa de Galicia en el que situamos aquellos puntos referenciales para ellos: O Milladoiro, Santiago y Bertamiráns, luego otros a los que acuden con cierta regularidad: donde viven los abuelos o familiares, así como sitios de playa o parques a los que suelen ir en el fin de semana.

Hecho esto, ya decidimos sistematizarlo de otro modo. Fotocopiamos un mapa de Galicia y al lado pusimos una columna en la que anotar fecha y lugar del viaje, indicándole así mismo que con la ayuda de la familia, deberían trazar el itinerario recorrido.

Ahora, cada lunes llegan con sus respectivos mapas en los que reflejan los desplazamientos, que nosotras trasladamos al mapa grande del aula, colocando un post-it de diferentes colores en el que anotamos el nombre del niño o niña que llegó a ese sitio.

En las conversaciones sobre los viajes, pronto surge la pregunta de quién fue el que llegó más lejos, algo que inicialmente resolvemos midiendo con palmos o con otras medidas no convencionales y llenas de inexactitudes porque ningún desplazamiento se realiza en linea recta como en el mapa. Así, como algunos comentaban que ese mapa no servía porque ellos habían sido fuera de Galicia, decidimos enviar un cuestionario a las casas en el que preguntábamos sobre el lugar más lejano al que habían viajado, en qué medio de transporte habían ido y cuántos kilómetros había de distancia.

Para resolver con exactitud vamos plasmando en un gráfico de barras los kilómetros de distancia y así ir viendo quien llegó más lejos.

Cuando ya todo parecía estar claro, determinando que habían sido tres niñas que estuvieron de vacaciones en las islas Canarias, llega la nota de un niño cuya familia reside en Palestina, de modo que triplica la distancia de las hasta ahora ganadoras.

 Como siempre, una actividad que les ayuda a ir siendo conscientes del grande que es el mundo, del afortunados que son y de las experiencias que van atesorando.

En otra entrada hablaremos de cómo poco a poco se van haciendo con las representaciones gráficas, los símbolos que representan lagos, ríos, montañas, faros, aeropuertos, etc, en los mapas.

Para nosotras, esto no sería posible sin la constante colaboración de las familias que entran nos nuestros juegos y aportan más de lo que podríamos imaginar.

 

Matemáticas cotidianas: medir, pesar, hacer estimaciones, comprobar, verificar

In EncienciArte on 27/09/2017 at 11:06

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La llegada de los frutos de otoño nos brindó grandes ocasiones para hacer matemáticas.

 

 

Matemáticas cotidianas: dividiendo

In EncienciArte on 27/09/2017 at 10:21

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Creemos que el modo de ir introduciendo a los pequeños en las operaciones aritméticas es a través de la vida cotidiana, resolviendo los problemas que nos surgen en el día a día: dividir un bizcocho para que haya un trozo para cada uno, buscar el centro de un cuadro para que quede recto o hacer todo tipo de repartos. Así, intuitivamente van comprendiendo lo que es la adición, la resta o la división y su utilidad en la búsqueda de soluciones.

A veces lo complicamos en exceso elaborando materiales y recursos específicos, secuencias didácticas, o buscando “métodos y manuales” cuando la vida nos brinda múltiples ocasiones para introducir de forma natural y normalizada las matemáticas.

 

Matemáticas cotidianas: nos pesamos y nos medimos

In EncienciArte on 26/09/2017 at 09:35

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Una de las rutinas más habituales en las aulas de infantil es la de pesar y medir a los pequeños cada cierto tiempo para así ir viendo sus estirones; nosotras lo hacemos cada inicio de trimestre, lo que da pie a todo un trabajo de estimación, comparación, observación de los cambios (incremento o disminución de peso), además de lo que puede suponer de conversaciones sobre la alimentación saludable.

Este curso, una familia nos regaló un nivel de aire, que permite medir la horizontalidad y verticalidad de un elemento, en este caso, verificar la exactitud de las mediciones cuando dos niños/as miden lo mismo.

Finalizamos siempre con la representación de los resultados en tablas de frecuencia o gráficos de barras.

Temporada de guisantes

In EncienciArte on 19/05/2017 at 13:40

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Solemos decir que para vincular a los pequeños con la realidad no hay nada mejor que abrir las puertas de la escuela a todo lo que la sociedad y el entorno nos brindan; eso sí, con la única condición de que suelten las consabidas fichas. Tocar, palpar, oler, escuchar, observar…, son los pasos previos que darán lugar a un sinfín de actividades que cualquiera puede circunscribir a los objetivos y contenidos de la etapa.

La primavera con sus frutos siempre nos da un montón de ocasiones de aprender, muestra de ello es lo que nos sucedió cuando una madre nos dijo que a su hijo lo que más le gustaba esta temporada era desgranar guisantes, algo que quería compartir con sus compañeros y compañeras.

Llegó con una bolsa llena de guisantes y ya nos mostró cómo diferenciar los que estaban llenos de los que aún eran pequeños; él lo hacía tanto por el tacto como por su crujir al apretarlos. Medir, comparar, contar, pesar, hacer estimaciones, observar como es cada grano, saborear lo dulces que son los más tiernos, saber de como nacen de la semilla que es lo mismo que se come, de sus variedades e incluso de canciones populares, alimentación, preparaciones todo esto fue lo que los guisantes nos brindaron.

Ver fotografías.

Retamos a quien sea a que nos demuestre que con una ficha o con una aplicación informática se puede hacer lo mismo. Lo más sencillo siempre da más juego educativo que cualquier sofisticado material didáctico.

Queremos insistir en ello, ahora que todas las editoriales están presentando al profesorado sus ingentes lotes de fichas para infantil, tanto para 3-6 como para 0-3, algo que nos tiene absolutamente perplejas; ¡niños y niñas que aún toman biberón y ya tienen material estandarizado para ir a la escuela! Pero de qué valen tantos cursos, tantas publicaciones, tantas experiencias respetuosas con sus intereses y con su neurobiología. ¡Esto es inaudito! ¿Dónde dejamos la cabeza las personas que nos dedicamos a la educación de la infancia?

Clases al aire libre

In EncienciArte on 04/05/2017 at 23:37

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En esta nueva cruzada por naturalizar la vida de los más pequeños, se están desarrollando iniciativas que van desde lo más radical hasta otras más paulatinas en función de la acogida y compromiso que encuentran en la comunidad educativa, así como del ideario del centro. Colegios que realizan parte de la jornada en la calle aprendiendo a partir de lo que van encontrando y, otros que están reverdeciendo sus espacios exteriores. En cualquiera caso, es una tendencia al alza. Aun así, hay quien dice que le gustaría hacerlo pero que la normativa del centro no se lo permite; pues habrá que ir dando argumentos y arañando horas para sacar los niños a la calle.

El próximo día 18 de mayo, tenemos como pretexto una iniciativa internacional que fomenta llevar las clases afuera. “Aprendiendo al aire libre”, en la última convocatoria logró que se adhiriesen cerca de cuatro mil centros de todo el mundo. Para quien nos pregunta qué pueden hacer, cómo programar la jornada, lo más aconsejable sería dejarse llevar. Como sugerencia unas fotografías que no precisan de mucha más explicación pero cualquiera de la profesión puede intuir los objetivos y contenidos que encierran.

Si aún quedaran dudas de los beneficios del contacto con la naturaleza, recomendamos el visionado de este vídeo sobre los baños forestales.

Naturaleza aislada, envasada y esterilizada

In EncienciArte on 02/05/2017 at 07:29

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Hace unos días asistimos a la charla La necesidad de la naturalización del entorno escolar, del escritor y comunicador ambiental Antonio Sandoval, encuadrada en la XVII Campaña municipal de animación a la lectura del ayuntamiento de Santiago. Fue un auténtico placer escuchar el motivo por el que escribió el libro “El árbol de la escuela”, publicado en Kalandraka con las ilustraciones de Emilio Urberuaga, y así arrancó su alegato a favor de la naturalización de los centros, instándonos incluso a la “desobediencia civil” (parafraseando a Thoureau), ya que somos los docentes los que tenemos que tomar la iniciativa de que por encima de las normativas constructivas, de los reglamentos de los centros y de las demandas de seguridad y de limpieza de las familias, está el bienestar físico y psicológico de los niños, que precisan sin más dilación de la vitamina N (naturaleza), de la que habla Richard Louv, pues todos adolecen del trastorno por su déficit. Nos dio sobradas razones para convencernos de que de seguir como hasta ahora, la salud de los pequeños se verá resentida en el futuro, con tal motivo fue desgranando todos los acuerdos firmados en esa linea por destacadas organizaciones internacionales.

Como siempre, el problema radica en que los que allí estábamos no necesitábamos de que nos persuadiese, en cambio, hay muchos docentes que no quieren saber nada de meter la naturaleza en las aulas ni de llevar las aulas a la naturaleza; comodidad, falta de tiempo, responsabilidades, etc., son los argumentos que esgrimen avalándose en la legislación vigente y en los reglamentos de los centros educativos que vienen a darles la razón. Por ello, entonces no queda más que convertirnos en activistas de la renaturalización de las escuelas.

A decir verdad, ya somos muchos y muchas las que estamos convencidas de dar este giro hacia lo verde; ya se están viendo iniciativas como la de las escuelas bosque, la naturalización de patios, escuelas que desarrollan gran número de actividades en el exterior, etc., son pequeños pasos, que acabarán configurando una tendencia de la que poco a poco, se harán eco los medios de comunicación con  la consiguiente aceptación social. Ya se ven brotes verdes.

A nosotras lo que nos preocupa son los sucedáneos que pueden salir de esa línea, todos ellos deliberadamente impuestos por el mercado: el negocio de las actividades de los niños en la naturaleza, la perversión de la idea genuina en pro del beneficio económico. Llegado este momento del curso en el que hacemos salidas didácticas con los chiquillos, hay ya un nicho emergente en el que podríamos agrupar a todos aquellos que en una sesión de mañana o tarde nos ofrecen una experiencia “inolvidable” en la que a modo de time lapse los niños pueden sembrar, ver brotar, cosechar y procesar (pan, leche, vino, miel) en tan sólo un minutos, o por un casi nunca módico precio montar a caballo, darle el biberón a un cordero, incubar y ver como nacen los pollitos de los huevos que ellos recogieron en el gallinero. Todo ello respetando los controles de seguridad sanitaria, alimentaria y animal o vegetal y acompañado por las explicaciones de personal especializado en cada caso. Es decir, estamos llevando a los pequeños a parques temáticos de la naturaleza, donde esta se nos presenta aislada, envasada y esterilizada.

Paradojas de la educación, para enseñar lo natural recurrimos a lo artificial. Para hacer eso, casi mejor ponerles un vídeo en la escuela. Sabemos con certeza que los niños volverán contentos, algunos incluso verán lo que nunca vieron, pero no es eso lo que debemos pretender o mejor dicho no es así como lograremos poner a la infancia en contacto con la naturaleza.

Si a decir verdad queremos renaturalizar la vida de los pequeños hay dos condiciones que no deberíamos perder de vista:

-La naturaleza hay que normalizarla; en mayor o menor medida, tiene que estar presente en la vida cotidiana, en el día a día de cada niño y niña. No se trata de hacer una sofisticada experiencia anual sino más bien de una pentasensorial vivencia diaria. Siempre será mejor poder cuidar de unas plantas que sembraron en unas macetas preparadas por ellos y de las que llevaron cuenta de los días hasta que las vieron brotar, crecer y fructificar, que una espectacular visita, aunque sea a la huerta de permacultura del Gigante Verde o a los nuevos jardines colgantes de Babilonia.

-El componente afectivo no es desdeñable; al igual que sucede con la animación a la lectura, con la educación en valores, con la educación en general, enseñamos más con el ejemplo  que con las lecciones magistrales, y nosotros, los docentes tenemos que ser los mediadores entre la vivencia con la naturaleza y los pequeños. No necesitamos los circunloquios de los expertos en plantas, en jardinería, en agricultura o en ganadería, precisamos mostrar el placer que nos produce el contacto con el medio natural; si somos capaces de transmitirles eso ya podemos dar por bien hecha nuestra labor. Sobresaturamos de didactismo lo que tiene que entrarnos por el simple disfrute.

Es mucho más sencillo y mucho más barato de lo que puede parecer, la pregunta que nos asalta siempre es, y entonces ¿por qué no lo hacemos? ¿En verdad creemos que realizamos algo significativo por la naturaleza, celebrando un día dedicado a la madre Terra, al medio ambiente, al agua o a los bosques?

Las salidas hay que desarrollarlas en espacios naturales-naturales, me valgo de la redundancia para diferenciarlos de otros de carácter educativo-lúdico-artificial, de los que sin descartar el valor de sus actuaciones no pueden ser substitutivos o usurpar el lugar que de por sí le corresponde  al entorno natural tal y como lo podemos encontrar sin ir a un espacio creado ad hoc.  Estar en la naturaleza no puede ser ir a una aula más, tiene que ser una vivencia que a veces ni requiere de explicaciones, tan sólo de la admiración y de la recreación, precisando para ello de la calma y del sosiego.

Mientras no entendamos esto, la naturalización de las escuelas puede ser una cuestión decorativa o una experiencia lúdica anual, pero no conseguiremos los objetivos de mejorar las condiciones de vida y salud de los niños ni de que “termen” (custodien) el paisaje”, como bien decía Marilar Aleixandre en su discurso de ingreso en la RAG, en el sentido de cuidarla, mirar por ella y sustentarla.

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Nieve caliente

In EncienciArte, Sin categoría on 08/03/2017 at 19:52

Nuestra particular celebración de los cumpleaños no hace más que traernos regalos inesperados. En esta ocasión, un niño quiso exponernos su gusto por la nieve, de la que disfruta cuando viaja a casa de los abuelos zamoranos, de modo que en el porexpan colocaron escenas familiares en paisajes nevados. Además quiso hacer una demostración a sus compañeros de cómo simular nieve con tres pañales y agua.

Formulada su propuesta, todos quedamos desconcertados; los padres habían tomado la precaución de enviarme un correo con un enlace a un vídeo del proceso.

Insistió mucho en que había que cribar muy bien las bolitas adheridas entre el algodón del pañal, ya que son ellas las que logran ese efecto.

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Aún así quisimos comprobar si ese algodón no se asemejaría también a los copos de nieve, por ello lo preparamos en otras cubetas a las que se les añadió agua.

Al añadir líquido, de inmediato comienza a solidificar y al remover parece que ha caído una nevada.

Fuimos tocando y la sensación es húmeda, fresca, no compacta pero, por supuesto, a temperatura ambiente, por ello los niños dijeron que era nieve caliente.

De esta sesión, destacamos la cuidadosa preparación de la familia para que el niño pudiese demostrárselo a los compañeros, la rigurosidad “cuasi científica”  de la exposición, la expectación de los asistentes, así como toda la experiencia del trabajo con la vista y con el tacto.

La Escuela Bosque Amadahi y el Pazo del Sol y la Luna, un binomio mágico

In EmocionArte, EncienciArte on 10/12/2016 at 13:30

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Hoy queremos relatar una de esas nuestras experiencias de vida con ida y vuelta a pesar de que en esta ocasión no participó directamente nuestro alumnado ya que no fuimos más que mediadoras o propiciadoras de un descubrimiento y de un encuentro especial entre la tribu de la Escuela en el Bosque Amadahi en Dexo, la magia del Pazo del Faramello y muchas otras personas que de una forma u otra queremos hacer nuestra aportación para la re-naturalización de la educación.

Como en muchas historias comienza con dos protagonistas que de partida no se conocían.

En el mes de noviembre a Facultad de CC.EE de A Coruña invitó  a Innovarte a dar una charla al alumnado que está realizando el Practicum junto con otras experiencias, entre ellas la de la Escuela en el Bosque Amadahi en Dexo. Sabíamos de la existencia de esta escuela que toma la filosofía de tantas otras ya muy extendidas en países como Alemania, Dinamarca o Canadá, pero nunca habíamos tenido ocasión de conocer su idiosincrasia. Escuchando a Paz Gonçalvez, su directora, se nos despertó el deseo de conocerla in situ, así se lo manifestamos y nos invitó a ir cuando quisiéramos, de modo que ya cerramos una visita para unos días después.

Por otra parte, las personas que siguen nuestro blog saben que en el mes de septiembre dimos inicio al otoño con una visita de nuestro alumnado al Pazo del Faramello y que desde entonces comenzamos una historia de añadidos en la que en cada vuelta volvemos a encontrarnos manteniendo vivo un vínculo que se estableció entre nuestros niños y el, para ellos, Pazo del Sol y de la Luna. Desde el primer momento, Gonzalo, su dueño, nos manifestó su interés por dar una vertiente educativa al lugar del Faramello, sacando especial provecho pedagógico-lúdico al bosque y al Jardín del Recuerdo sin mediar más interés que el de la divulgación ambiental y el fomento del compromiso social y educativo, de modo que Innovarte le hace algunas sugerencias en esa línea.

Así fue como, uniendo estos dos elementos, pensamos que sería bueno que se conociesen, en primer lugar en Dexo-Oleiros, acompañándonos en la visita a Amadahi. En aquella ocasión, además del responsable del Pazo venían con nosotros dos técnicos municipales de educación, Anayansi y Aída, personas también muy comprometidas en la búsqueda de alternativas más reales a las actividades extraescolares dirigidas a los pequeños.

Esta primera toma de contacto tuvo lugar el pasado 21 de noviembre, día en el que caían chuzos de punta allá por la Costa Ártabra, lo que no nos disuadió de pisar el monte, los bosques, las rocas y los acantilados por los que corren y aprenden los niños y niñas de la Escuela en el Bosque Amadahi. De la mano de sus responsables educativas conocimos la vida cotidiana en esta escuela no convencional en la que se priman las relaciones escuela-familia y en la que los niños son artífices de sus aprendizajes siendo parte activa en su propio proceso educativo por tanto, sus percepciones, sus intereses, sus singularidades y sus gustos son los hilos con los que se va andamiando su conocimiento siempre con la ayuda respetuosa de las maestras, de las monitoras y del mismo vecindario. Decir que quedamos impresionados es poco, Amadahi nos hizo volver la mirada a lo básico, a lo sencillo, a lo carente de adornos superfluos e irrelevantes. Allí cada lugar tiene nombre y tiene sentido: la huerta, la entrada, la puerta de las palabras bonitas, el misterioso túnel vegetal de laureles, los lugares de reunión, los árboles, mismo el columpio al que adjetivamos como “el más hermoso del mundo” porque en su cadencia te traslada desde el bosque al mar. Aún escuchando una charla de Paz o visitando la web uno no se puede hacer una idea aproximada de la sensibilidad y del sentido educativo que allí se respira.

Fascinados como estábamos, tras la visita, conversamos sobre la educación y las aportaciones que cada uno puede hacer, así el dueño del Pazo las invitó a conocer su lugar, a correr por su también“aula con cielo, agua y árboles” y a plantar un árbol en el Jardín del Recuerdo, lo que de inmediato fue acogido con alegría y ya planificaron una visita con la tribu Amadahi para el día 8 de diciembre. Tras una primera toma de contacto que hizo Paz Gonçalves al Faramello a finales de noviembre, junto con su compañera María, perfilaron como discurriría este día tan especial para los pequeños y sus familias. A pesar de que querían que fuese un encuentro íntimo por tratarse de la primera salida del curso, pensamos qué personas podrían acompañarnos en esa aventura en la que no podrían faltar Gloria Mosquera y Tomi del grupo musical Mamá Cabra -que van todos los fines de semana a cantar con ellos en La Marola (islote emblemático de la costa de Dexo)- y unos amigos comunes de la Facultad de CC.EE de Lugo -los profesores Lina Iglesias Forneiro y Uxío Otero Urtaza (director del Máster de Dirección de Actividades Educativas en la Naturaleza)-, así como Anayansi y Aída, Esther y Asun (pilares fundamentales en el Jardín del Recuerdo), y nosotras de invitadas, que asistimos a ese encuentro tan mágico.

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Sentimos no poder ilustrar con fotografías el discurrir de la jornada, la razón es que no disponemos de las autorizaciones de uso de imagen, motivo por el que os invitamos a visitar el Facebook de Amadahi y allí podréis ver algunos momentos tales como el de la llegada al Jardín del Recuerdo;  el paseo hasta el hermoso puente romano de Francos; la plantación de dos ejemplares de cornus florida, que completaron dejando como recuerdo piedras-palabra y un bastón de poder;  la entrada al Pazo a un lado de la Roca madre y del trono celta donde nos hicieron sentar por turnos a Gonzalo, a Innovarte y a Gloria y Tomi para hacernos entrega de un regalo muy especial, una cuña de un árbol pintado por los niños en las que plasmaron mensajes como “Quien comparte su bosque comparte su corazón” en la dedicada al anfitrión, o “Maxia de nen@s” en la dedicada a nosotras.

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Una vez dentro, ya era hora de almorzar, momento también especial en el que las familias sacaron de sus mochilas elaboraciones caseras para compartir entre todos mientras charlábamos sobre la vida y la infancia al tiempo que íbamos picoteando un delicioso pan con forma de árbol amasado por todos los niños.

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Ya en la sobremesa una sorpresa más, Gloria y Tomi sacaron sus instrumentos musicales se pusieron a cantar las canciones preferidas de la tribu Amadahi.

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La jornada finalizó con un paseo por la legendaria senda de la Traslatio Xacobea con el cantarín río Tinto a un lado y al otro con las recientes reforestaciones que se hicieron en el bosque del Faramello para así eliminar especies invasoras, devolviéndole el lugar a los árboles autóctonos. Finalmente despedida y agradecimientos que se prolongaron hasta el caer de la tarde.

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Quizás por eso quisimos  definir experiencia como un binomio mágico. Nos es imposible relatar la atmósfera especial que se creó en ese lugar ese día en el que hasta la climatología colaboró; es muy difícil describir lo que sienten unas maestras cuando ven que otra educación es posible; no es fácil contar cómo se constata que la naturaleza debe ser una aliada y protagonista educativa, por lo que tomaremos unas palabras de Paz Gonçalvez:

“Me siento emocionada por lo que provoca Amadahi….curiosidad, sonrisas …y sobre todo ganas, ganas de vincularse la Naturaleza, de aprender a través de ella, de amarla con mimos , pequeños y grandes, acercándonos a ella a través de canciones, de la escucha…Las primeras familias y María hacen que todo esto sea más fácil.”

Esperamos asistir a otros muchos encuentros entre nosotros o entre otros grupos que tengan la sensibilidad suficiente para entender que la naturaleza no es un tema a tratar una quincena o un trimestre en la escuela o en el día 5 de junio, muy por el contrario es nuestro medio más natural por ello hay que propiciar todo tipo de encuentros entre los niños y ella prestando atención a todos los componentes que intervienen en este proceso: afectivos, emocionales, cognitivos, sensoriales y muchos otros que no se pueden anticipar pero que siempre nos aguardan escondidos para sorprendernos.

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Gracias a la Escuela Bosque Amadahi y al Pazo del Faramello por dejarnos estar.

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La piel de los árboles

In EncienciArte on 18/11/2016 at 08:07

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Llevar al alumnado a “pensar con la piel” es una de las constantes de InnovArte, así aprovechamos cualquier ocasión para desarrollar el sentido del tacto, verbalizar las sensaciones que se perciben a través de él y conectar esas percepciones con otras conocidas o guardarlas en la memoria para poder rescatarlas cuando vuelvan a sentir algo semejante. El sentido del tacto aporta una información ingente que sin embargo en la escuela lo reducimos a duro/blando, caliente/frío o seco/mojado, pero hay mucho más, pensar con la piel puede ser fuente de ricos aprendizajes.

Este otoño tan amable que permite tantos paseos y que invita a caminar por el monte noss está proporcionando “tesoros” diarios (hojas, ramas, semillas, piñas, frutas) que nos traen nuestros niños y niñas, especialmente tras el fin de semana o festivos. Así fuimos juntando cantidad de trozos de corteza de los árboles, por lo que pensamos en hacer algo especial con ellas, dedicándole un tiempo a saber más de la piel de los árboles.

Tocar, sentir y ponerle nombre a lo que perciben.

Comparar en función de la suavidad o aspereza.

Pesar comparando grosor y tamaño.

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Sentir el calor o el frío que emana de la piel de los árboles.

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Conocer otros seres vivos que habitan en la corteza de los árboles.

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Ver as marcas (surcos, grietas o cicatrices)  que deja el crecimiento y la vida en los árboles.

Ver la estructura de la corteza en función de la especie arbórea.

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Con tal motivo hicimos una salida a un bosque cercano a la escuela y allí pudimos observar con lupas, medir con los brazos, tocar, palpar y abrazar los árboles, disfrutar corriendo entre ellos, así como hacer calcos de su piel.

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Ver presentación.

Siempre decimos que para pensar con la piel la primera condición es sacarles el lápiz y el folio de la mano y dejarles tocar de todo sin miedo.

Creciendo por los pies

In EncienciArte on 02/03/2016 at 16:55

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A lo largo de los tres años que permanecemos con un grupo tenemos por costumbre establecer distintos punto por los que ellos mismos podrán ir constatando su crecimiento. Así tenemos en el aula un panel con cintas métricas en el que registramos sus “estirones” en altura, y otro para evidenciar los cambios de peso. Pero siempre les decimos que el crecimiento se nota en otro muchos aspectos: el habla, la autonomía, la capacidad de relacionarse, etc., a pesar de que eso no podamos medirlo con un metro. Por ahora y tratándose de pequeños de tres años, vamos estableciendo esas rutinas que nos acompañarán en toda la etapa infantil.

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Hasta ahora, nunca habíamos prestado mucha atención al crecimiento de los pies, aunque ahí de notan mucho los cambios, así que este año decidimos hacerlo, pero queríamos que fuese de un modo que nos permitiese verlos tanto individualmente como con respeto al grupo.

Tras dar muchas vueltas al comienzo, haciendo el contorno de los pies, comparando con los de los compañeros y mientras tanto, pensando en cómo evidenciar los “estirones” de cada uno, tras muchas búsquedas en la red sobre cómo medir los pies, finalmente, encontramos un modo de hacerlo y de exponerlo que nos dejó bastante satisfechos a todos.

 Inicialmente le hicimos el contorno del pie a todos y, aprovechando que estaban descalzos, le mirábamos el número de zapato y lo anotábamos encima. Sucedió que finalizadas todas las plantillas, las juntamos y nos dimos cuenta de que apenas había diferencia, pese a que habíamos anotado números muy dispares. Esto nos llevó a pensar que, a veces, el tamaño de pie no se corresponde exactamente con el número del calzado, y por supuesto, tampoco con el contorno del zapatón o de la bota. Hablamos con una madre que tiene una zapatería quien nos dejó una plantilla con todas las medidas en centímetros así como en la talla estándar europea. Pero la solución vino de mano de una compañera maestra que nos trajo unos medidores de pies. Ahí ya pudimos establecer fielmente la medida de cada uno, tanto calzados como descalzos.

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Ahora ya sólo había que pensar en cómo registrar los cambios a lo largo del tiempo, de un modo que resultara muy visible.

Le pedimos a las familias que anotasen sobre una plantilla que les facilitamos, la medida del pie de su hijo/a al nacer, cuando tenían un año, dos y tres. Hubo incluso quien nos mandó la huella en escayola hecha a los pocos días de nacer; y también hubo quien nos mandó patucos o zapatitos de cuando eran bebés.

Con la medida del pie de cada año hicimos una plantilla en acetato de color, una por cada año (1, 2, 3), y las superpusimos sobre una hoja de acetato transparente en la que fotocopiamos las medidas estándar, así permite ver con claridad cómo fue aumentando de tamaño.

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Entretanto, buscamos información sobre las razones por las que crecen los pies, a qué se debe, para qué, si tan sólo crecían los dedos, las uñas o todo el pie. Esto nos llevó a todo tipo de hipótesis. También hablamos de la correspondencia entre altura/años/medida de los pies y de otras muchas cosas más.

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Llegó un momento en el que había que saber más de esta parte tan importante de nuestro cuerpo, por lo que lo primero que hicimos fue ir a verle los pies a Pepe, el esqueleto de la biblioteca. Allí quedaron sorprendidos con la cantidad de huesos que tenían. De paso, también le tomamos la medida a Pepe para saber qué número de zapato usaría.img_2668

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En una de nuestras búsquedas de información descubrimos el libro “Tengo unos pies perfectos” de María Solar, que nos permitió conocer muchas cosas sobre los pies.

Ahora tenemos expuestas en el ventanal del aula todos los “estirones” de nuestros pies, porque así con la entrada de luz se ven mejor. Permanecerán ahí hasta que los niños/as se vayan de esta escuela, entonces, las llevarán como recuerdo de su crecimiento junto con las cintas de altura y peso; le haremos una caja especial en la que guardarán “as medras” en infantil; pero aún falta mucho para eso. Mientras tanto, cada vez que un niño o niña está de cumpleaños -entre otros muchos de nuestros rituales que ya contamos en una entrada anterior- le tomamos la medida del pie.

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Dice María Solar en “Tengo unos pies perfectos”, que Melchor Sabichón podía ser el niño más listo del planeta ya que sabía de dinosaurios, de estrellas y de planetas, sabía de casi todo menos de sus pies, de los que le permiten andar, correr, y conocer el mundo. “A veces nos preocupamos más de saber sobre temas y asuntos muy lejanos y nos olvidamos de la importancia que tienen las cosas que están muy, muy cerca.”

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Nosotras así lo pensamos, por ello quisimos dedicarle un tiempo a conocer esta parte tan hermosa e interesante de nuestro cuerpo.

Ver presentación de todo el proceso.

Sembrando para los que vienen detrás

In EncienciArte on 26/05/2015 at 19:12

Desde el otoño habíamos guardado en el aula unas calabazas que poco a poco se fueron secando, otras estropeándose, mientras una se conservó intacta. De vez en cuando sacudíamos las secas para agitar las pepitas. Ahora que llegó el momento de sembrar, las abrimos para ver lo que encontrábamos. Descubrimos que teníamos semillas de sobras para llenar el colegio de calabazas, eso si conseguimos que nazcan y se logren.

Buscamos información en la red y supimos que las calabazas precisan de terrenos amplios para extenderse, soleados y con humedad. Ahora que conseguimos que nos cerraran un espacio exterior, contamos con todo eso, así nos decidimos a plantar, aun sabiendo que tardarán tres meses en dar fruto, allá por el mes de septiembre u octubre, cuando este grupo ya no esté en el centro, pues pasarán para primaria. Con todo, nos gustó la idea de plantar para los que vienen detrás, dejando un pequeño obsequio que servirá para vincular la promoción saliente con la entrante.

Ver presentación.

Son estos pequeños gestos los que nos gusta inculcar a nuestro alumnado: la generosidad, la transmisión de una responsabilidad, el dejar una huella para el recuerdo … Otros lo hicieron antes con nosotros, ahora es bueno que ellos lo hagan por otros. Saber esperar e incluso no esperar nada más que hacerle la vida más agradable los que vienen detrás. Para nosotras, estas son algunas de las vivencias más importantes que podemos compartir con los niños y niñas en la escuela infantil. Apurar los tiempos están bien para los time lapse, pero lo valioso siempre requiere de espera.

Midiendo el tiempo (V): creamos un reloj de sol analemático

In EncienciArte on 14/04/2015 at 17:51

Como decíamos en la entrada anterior, el interés por la medida del tiempo y la llegada del sol nos llevó a la elaboración de un reloj analemático, contando con la colaboración de un astrónomo del Observatorio Astronómico de la USC, Pedro Pablo Campo, quien nos hizo las mediciones, trazó el analema y le explicó al alumnado el funcionamiento de este tipo de relojes.

El lugar elegido fue una loma que hay en el patio del centro ya que nos resultó muy difícil encontrar un espacio en el que no hubiese la posibilidad de que el sol quedase oculto, o en el que la sombra del edificio nos imposibilitase el funcionamiento del reloj.

Nos pusimos manos a la obra. En primer lugar, fue necesario establecer las coordenadas, determinando con un punto el Norte-Sur-Este-Oeste, a continuación trazó una línea Norte-Sur, sobre la que marcaría las posiciones del gnomon (persona) según los distintos meses del año.

A continuación, marcó las horas, estando las 12:00 h. en el mismo punto que el Norte.

Luego nos explicó que debido a que la hora solar no se ajusta con la hora oficial, deberíamos calcular siempre 2.30 h. más en verano y 1:30 en invierno, lo que anotamos para no olvidarnos, así como otra información como el lugar por el que nace el sol (Este) y donde se oculta (Oeste). Todo ello tenía que quedar de forma muy visible y gráfica para nuestro alumnado y para todos los que por allí pasen.

Con los niños y niñas fuimos haciendo comprobaciones sobre el correcto y ajustado “funcionamiento” del reloj, aunque es a partir de ahora cuando le sacaremos provecho y cuando lo utilizaremos siempre que la presencia del sol nos acompañe.

Para finalizar, escribimos el nombre del reloj, analemático, y a modo de esfera rodeamos todo con lemas que suelen figurar inscriptos en latín en los relojes de sol antiguos; nosotras nos decantamos por escribirlos en lengua gallega:

-““Soli Soli” Solo con sol

-““Sine sole Sileo” Sin sol callo

– “Sum Si Sol Sit” Soy si hay sol

“Horas señaladas, horas soleadas”

Ver presentación.

Reloj de sol analemático

El reloj  analemático en el centro será una curiosidad durante un tiempo, pero tenemos la completa seguridad de que  nuestro alumnado no olvidará el funcionamiento de los relojes de sol, y que se fijarán en ellos siempre que encuentren uno.

Con todo, no descartamos la posibilidad de crear uno como el de la fotografía.

No podríamos cerrar esta experiencia sin agradecer de nuevo la disponibilidad, atención y colaboración del director del Observatorio, José Ángel Docobo y del investigador Pedro Pablo Campo, que están a disposición de los centros educativos tanto para la realización de visitas didácticas como para la realización de programas como “Todo cosmos”.

Midiendo el tiempo (IV): el reloj de sol analemático

In EncienciArte on 14/04/2015 at 15:49

Desde que llegó la primavera y el sol, hemos cambiado la observación del paso del tiempo en nuestros relojes de pared, por los relojes de sol. Esto nos ha dado la posibilidad de conocer los existentes en nuestra localidad, su forma, elementos, usos y lemas o leyendas inscritas en la parte superior con las que suelen acompañarlos. Nuestro preferido es uno que vimos recientemente en Urueña, la Villa del Libro de Valladolid, que tenía la inscripción más clásica en latín “Horas non numeros nisi serenas”: Solamente cuento las horas serenas.

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Incluso contemplamos la posibilidad de comprar uno para la escuela, pero vimos otra opción que nos gustó más y que nos mantuvo entusiasmados: los relojes analemáticos.IMG_0461

Un reloj de sol analemático es un tipo de reloj solar que consta de una elipse dibujada en el suelo sobre la que se colocan los dígitos con las horas, y una zona central en que una persona debe colocarse en un punto concreto según la fecha, y su propia sombra determina la hora al proyectarse sobre la elipse. Suelen colocarlos en parques, jardines y patios escolares ya que da bastante juego y siempre despierta la curiosidad de los paseantes.IMG_0463

Trazar y pintar un reloj analemático es una tarea relativamente sencilla una vez determinados los puntos cardinales y la orientación, el problema surge porque la posición del gnomon, -la persona-, que varía en función del momento del año y consiguientemente por la inclinación del sol. Así es necesario marcar una curva analemática en la parte central en la que se indiquen las distintas posiciones según el momento.

Con tal motivo, en principio pensamos en hacerlo al revés, marcar la curva y las horas y luego según los meses establecer el punto dónde la sombra marcaría las 12h. Era una posibilidad que no descartamos, pero escogimos otra opción más fácil, nos pusimos en contacto con el Observatorio Astronómico Ramón María Aller de la USC en Santiago de Compostela. De inmediado se sumaron a nuestro proyecto y vino un astrónomo al centro.  En la próxima entrada explicaremos la creación de nuestro reloj de sol anatemático.

Midiendo el tiempo: relojes, cronómetros y temporizadores

In EncienciArte on 14/04/2015 at 07:50

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El paso del tiempo en infantil es algo que sólo se mide en grandes tramos: día-noche, ayer-hoy-mañana, con los meses o los días en el calendario. Solemos decir que a los pequeños les cuesta mucho comprender el paso del tiempo, así debemos hacerlos conscientes llevando cuenta de los cambios  estacionales en la naturaleza y en las plantas, o analizando su crecimiento (en todos los sentidos) a lo largo de los años que permanecen con nosotras. No consideramos la posibilidad de que entiendan fracciones más breves de tiempo.

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Pero a lo largo del día empleamos y ellos nos escuchan usar expresiones como “en la próxima hora”, “en cinco minutos”, “faltan unos segundos” o “voy en un minuto”…, así, desde el segundo trimestre, introducimos en el aula varios instrumentos para medir esos pequeños tiempos: temporizadores, relojes de arena, de agua, de burbujas, analógicos, digitales y relojes que proyectan la hora en el techo, con los que controlamos esos pequeños tiempos , generalmente en actividades rutinarias: el tiempo que les lleva recoger, poner el mandilón, esperar a que seque algo, la duración de una canción, etc.

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Ahora, desde enero, con el grupo de cinco años, hay veces que comprobamos si diferentes relojes miden el mismo tiempo: programamos temporizadores, ponemos en funcionamiento cronómetros, iniciamos un reloj de arena, contamos las vueltas del segundero en un reloj de pared, etc. , todo ello, para medir una misma actividad.
Por supuesto, no hacemos esto por meter prisa en las aulas de infantil,  pero sí para que entiendan la duración del tiempo.

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El gallo de Barcelos y las previsiones meteorológicas

In EncienciArte on 24/03/2015 at 15:25

Un alumno que pasó el fin de semana en Portugal, trajo como regalo para  clase el típico gallo portugués que cambia de color según la humedad ambiental, de modo que hace una certera previsión meteorológica a corto plazo.

Ninguno de sus compañeros y compañeras conocían este recuerdo tan típico del país vecino presente en casi todas las casas gallegas, ni por supuesto la leyenda que dio lugar a este souvenir tan representativo de Portugal. Así, cuando abrimos el paquete quedaron un poco extrañados. Vimos que traía las explicaciones en cuatro idiomas (español, portugués, inglés, francés), y atraídos por el texto donde decía que cambiaba a 9 colores, nos pusimos a leer. De modo que supimos de la leyenda del gallego que haciendo el Camino de Santiago fue acusado falsamente, y en presencia del juez dijo que, para confirmar su inocencia, el gallo que estaban comiendo cantaría cuando lo fueran a ejecutar.

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Ya de inmediato decidimos comprobar si era cierto que cambiaba de color. Al poco de abrir la bolsa en la que venía, las alas y la cola del gallo pasaron de un color gris violáceo al azul intenso (que al parecer es el color que adopta cuando se espera calor), pero el cielo, el día y nuestra estación meteorológica decían otra cosa. Reflexionaron sobre el asunto y llegaron a la conclusión de que el gallo tenía que estar fuera, pues dentro del aula siempre hace calor. Así, durante el recreo lo llevamos al exterior y el color pasó a violeta (anuncio de lluvias). Visto esto, concluyeron que el gallo debería estar fuera, al igual que el sensor exterior de la pequeña estación meteorológica que tenemos en la clase. Ahora las previsiones y el color del gallo coinciden, tal y como pudimos comprobar en varias verificaciones que hicimos a lo largo de los días y que registramos en una tabla comparativa.

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Tan sólo nos queda por saber la razón por la qué cambia de color.

Hicimos indagaciones en la red y leímos que se debe a un producto que le aplican en esas zonas al gallo. Con todo, quisimos hacer partícipes a las familias, por lo que les enviamos una consulta con tres preguntas: si tenían algún gallo de Portugal en las casas; sí sabían por qué cambiaba de color, y si creían que el gallo acertaba con las previsiones del tiempo.

Descubrieron que en muchas casas -de los abuelos especialmente- había algún elemento en el que estaba representado este popular símbolo portugués (delantales,  posavasos, trapos de cocina, manteles, relojes y figuras de cerámica), y que se fiaban totalmente de lo que decía el color del gallo. Lo que nadie nos dijo es por qué logra cambiar de color.

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Así fue como gracias a un regalo, hicimos una pequeña investigación que nos mantuvo a todos entusiasmados/as.

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Aceite III: degustación de aceite y plantación de olivos “a brava”

In EncienciArte on 19/03/2015 at 14:47

En el mes de octubre, a partir de una rama de olivo con olivas que habíamos llevado al aula, iniciamos un trabajo de conocimiento de este producto natural tan empleado y tan desconocido para el alumnado. En aquel momento, habíamos hecho un trabajo de investigación, incluso detectivesco, buscando olivas en los olivos de las calles de O Milladoiro (ver Aceite I), también habíamos degustado el aceite y conocido alguna preparación como el pan de aceite y olivas que elaboramos en clase (ver Aceite II).

Entre nuestros descubrimientos, también estaba la existencia de la empresa Olei, sita a pocos metros de nuestro centro. Nos pusimos en contacto con su directora, María Estévez, quien se ofreció para venir a la escuela y organizar unos talleres de degustación de aceite gallego así como para plantar algunos ejemplares de esta variedad autóctona gallega, “a brava”, ya conocida desde el siglo XII.

Pero pasó el tiempo, la climatología no fue propicia para las plantaciones y lo fuimos dejando hasta la llegada de la primavera.

Hoy, finalmente, tuvo lugar la tan esperada cata de aceite y plantación de olivos; nos pareció la mejor fecha y el mejor modo de dar entrada a la nueva estación.

En primer lugar y antes de nada, tenemos que agradecer la buena disposición de Olei que estaban tanto o más entusiasmadas que nosotros por la realización de la experiencia. Para los niños/as María Estévez ya era conocida porque habíamos visto en dos ocasiones el vídeo corporativo de Olei, en el que se explica cómo nace el proyecto de recuperación de la producción del aceite gallego, y de sus averiguaciones que la llevaron a rastrear documentos hasta encontrar menciones al aceite gallego en las Cantigas de Alfonso X El Sabio, en tradiciones orales populares y en los escritos de Fray Martín Sarmiento. En el vídeo habla también de la existencia de una variedad gallega, “la brava”, que estuvo a punto de desaparecer en tiempos de los Reyes Católicos, y que ahora se fue recuperando, gracias a su buena calidad y propiedades nutricionales.

Preparando la degustación, María nos aconsejó que lo hiciéramos con alimentos que ellos pudieran consumir habitualmente, tanto en desayunos como en meriendas, así nos decidimos por probar aceite con pan, con fruta (manzana, melón, plátano y naranja) y con chocolate; esta última era la apuesta más arriesgada, con la que todos quedaban sorprendidos, extrañados y luego encantados.

Cando esta mañana llegaron María e Iria, traían una presentación en ppt, en la que en un intento de acercarse a los intereses de los niños, hablaban del aceite a través de un personaje, la Princesa Brava, una aceituna singular. La floración de los olivos en este tiempo primaveral también ayudó a conducir o tema.

Sabedoras de que en el centro estábamos con los preparativos para el día de la poesía nos trajeron estas citas:

“e irei pela marinha vendend’ azeit’ e farinha”. Cantigas de Escarnio. Alfonso X el Sabio.

“aceite, carne, pan, trigo e sal, mercadoría real” (Autor desconocido. S. XII)

En Galiza existen tres variedades de aceituna, a brava, a mansa e as de fora” (Frai Martín Sarmiento, S. XVII)

Llegado el momento de la degustación, María y su compañera Iria le mostraron a los niños/as cómo se hacía la cata en unos vasitos de color azul con la boca estrecha para así mejor apreciar el aroma. Nos dijeron que hay aceites que dan aromas afrutados y otros olían a hierba recién cortada. Fue curioso porque, días atrás, habíamos salido al exterior del centro a oler la hierba cortada, mientras los obreros del ayuntamiento acondicionaban el césped, y en ese momento yo les había dicho que ese olor era único, inconfundible y no se parecía a ningún otro. Hoy tuvimos que admitir que hay otros elementos que también huelen igual; el aceite Olei huele la hierba recién cortada.

Luego pasamos a la observación de su color, del tacto y del paladar. A continuación realizamos la degustación, que fue todo un éxito, nadie se negó a probar y casi todos quisieron repetir, sorprendiéndose de las combinaciones que les ofrecían. La de chocolate fue sensacional.

Haciendo muestra de su generosidad, nos obsequiaron con un delantal -que quedará en la cocina del aula- y con pequeños envases de aceite en dosis individuales para cada niño/a.

Ver presentación.

Degustación aceite

Por último, tras la presentación y degustación en cada una de las cuatro unidades de cinco años, salimos al exterior para hacer las plantaciones de pequeños olivos “a brava”, destinándoles una zona bien soleada a la espera de que crezcan y sigan allí, incluso cuando estos niños traigan al centro a sus hijos o a sus nietos. Esperemos que sean respetadas, con tal motivo elaboramos un panel informativo en plancha de policarbonato para que todo el mundo nos ayude a llevar a buen puerto los olivos. En este panel explicamos la variedad y hacemos mención a la cita de Fray Martín Sarmiento.

Mientras pasaban por las otras aulas, nuestro alumnado quiso hacerle una tarjeta de agradecimiento a María y a Iria, que podéis ver en esta presentación. Se le entregó el regalo junto con una cesta de camelias.

Ver presentación.

Debuxos Olei

Mil gracias a Ole, y a todas aquellas personas, empresas y negocios de la localidad que se implican con nosotras en la educación de los pequeños y pequeñas de O Milladoiro.

Leyendo números en una entrada de fútbol

In EncienciArte on 16/03/2015 at 18:01

Sobra decir que los números sirven para mucho más que para contar, pero los diversos usos, lecturas y funciones de los números deben ser aprendidos en situaciones reales dando respuesta a necesidades reales. Requieren de una alfabetización contextualizada.

La pasada semana, en nuestro centro, en el marco de una actividad propuesta por las compañeras del equipo de actividades complementarias, relacionada con la presencia de la mujer en el deporte, recibimos, entre otras, la visita de varios jugadores de la SD Compostela (uno de ellos padre de un alumno), que, tras la conversación y juegos en el patio, tuvieron a bien obsequiar a los 325 niños/as con una entrada para el partido de fútbol del domingo.

Podríamos darles las entrada sin más para que la llevasen a sus casas, pero no quisimos desaprovechar la ocasión que se nos brindaba para conocer la información que nos proporcionaban los números en ella presentes. El código de barras (para evitar falsificaciones), el formato de la fecha de celebración del partido (15/03/2015), de la hora (17:00), de la jornada futbolística (29), de la fila y número de asiento (en este caso la abreviatura s/n), de la puerta de acceso (2), del número de la entrada (15257), y del precio 0€. Esto, junto con la información extraída del texto, los hizo sentir que sabían lo que llevaban entre las manos, y dispuestos a explicárselo a sus familias. Con una simple entrada de un partido de fútbol, tuvimos una de esas clases maravillosas, que nos hacen sentir que no se necesitan grandes medios para realizar aprendizajes significativos. El contraste con sus experiencias de asistir la otros partidos en campos locales donde no hay estos protocolos, o la otros espectáculos (teatro, títeres, actuaciones musicales) donde sí hay entradas y asientos numerados, nos dio para mucho.

Mención aparte precisa el texto que se podía leer en el anverso de la entrada referida a la prevención de la violencia en los campos de fútbol, suscitó una larga conversación.

De todo esto, y por iniciativa de ellos, sólo queda apuntar una observación que le querían hacer a los responsables de las entradas porque en el texto ponen COLEGIO/NIÑO. Se preguntaban si no eran válidas para las niñas.

“O paraugas dameaugas”

In CativArte, EncienciArte on 19/01/2015 at 19:12

Desde que nos regalaron “O paraugas dameaugas”, estábamos deseando hacer algo con él en clase, pero tuvimos que esperar el momento, a que llegase la lluvia. La semana pasada llegó, cansó y aburrió, de modo que a los dos días ya renegábamos de ella. La lluvia es un  tedio, por muy melancólica y llena de lirismo que venga, en la escuela es un fastidio. El trimestre pasado bien se notó, tanto en el rendimiento como en el comportamiento de los críos, que pudiesen salir todos los días al patio. Pero la lluvia tiene que venir en su tiempo y además es muy necesaria; esto es lo que tratamos de hacerle ver a nuestro alumnado echando mano de “O paraugas dameaugas”. de Anxo Moure y Cristina Oro, publicado en Urco.

Una sencilla historia muy en la linea de las de Anxo Moure, un discurso por la defensa de nuestro patrimonio, natural, cultural y la lengua gallega. Con dos poemas para aprender y luego corear (como a él le gusta), junto con el mensaje de que la lluvia es portadora de muchos bienes: cultura, cuentos, cuantos, caricias, abrazos, poesía, palabras… Poco más se puede pedir si esto se acompaña de unas sugestivas ilustraciones.

Nuestros niños y niñas bajo el Paraugas dameaugas que elaboramos en clase, parece que hacen rogativas para la lluvia, repitiendo sin cesar una plegaria:

“Dáme augas, dáme augas.

co cantar das túas bágoas

enche ríos, enche fontes

cando esvares polos montes.”

También quisieron compartir con los demás compañeros/as del entro “A carta dos bosques á nube Cristina”, por lo que la reproducimos en un gran mural acompañado de una exposición de diferentes representaciones de la lluvia.

“Chove nube chove para que se apaguen os lumes.

Chove nube chove para que beban os pobres.

Chove nube chove para que bailen os ríos.

Chove nube chove para que nazan as flores.”

Para lo que mostramos en estas fotografías, no tuvimos más que dejarnos llevar por lo que nos inspiraron las ilustraciones de Cristina Oro, pero, en esta ocasión y a partir de este libro, nosotras, además, pretendíamos trabajar dos objetivos: valorar la importancia de la lluvia para la vida y el medio -algo que ya nos viene servido en el cuento-, y conocer diversas técnicas pictóricas para la representación de la lluvia.

El pasado curso, y debido al prolongado período –otoñal, invernal y primaveral- de lluvias, ya habíamos hecho muchas representaciones plásticas de las distintas formas y modos de llover, pero ahora queríamos ir un paso más allá, porque pintar la lluvia entraña bastante dificultad, a no ser que nos quedemos con modos esquemáticos o muy básicos. Buscamos información en la red y allí encontramos varias posibilidades que iban desde poner acuarela aún húmeda bajo la lluvia, dejar caer gotas de cera de una vela sobre un soporte y luego pintar por encima o trazar gotas con cera blanda blanca y luego cubrir con pintura. Las probamos todas, y la tercera es la que más nos gustó. Así, fue la elegida para ilustrar el poema que todos/as llevarían para sus casas. Les parecía algo mágico que no se notase cuando aplicábamos la cera sobre el papel y luego ver como en ese punto repelía la acuarela, quedando algo muy semejante a la lluvia en un cristal.

Ahora, tras una semana trabajando con el cuento, ven y valoran de otro modo la lluvia, siguen considerándola molesta e inoportuna para sus actividades, pero necesaria para la vida de las personas, animales, plantas y para el medio.

Ver presentación

Paraugas dameaugas

Arena cinética, arena de la luna o arena mágica: verificando o descartando hipótesis

In EncienciArte on 12/12/2014 at 16:06

Nuestro alumnado quedó maravillado cuando nuestra compañera Luz nos trajo una bolsa de arena cinética del Museo de los Niños de Nueva York. No la conocíamos, y sin verla y/o tocarla resulta muy difícil explicar la sensación que produce tanto visual como táctil, pero con este vídeo se pueden hacer una idea aproximada.

Por aquel entonces, estábamos muy dedicados a nuestros talleres de modelado, y esta forma de trabajar, con este material, era una experiencia y una sensación que no se parecía la ninguna de las otras masas o pastas que habíamos empleado con anterioridad. Incluso tiene un efecto relajante, casi hipnótico, cuando se observa como se expande y desmorona.

Quedamos tan “enganchados” que buscamos por la red cómo podríamos “fabricarla” en clase.

Ahora, en estos días de tanta actividad, de alteración, y ya de cansancio, decidimos retomar el asunto, pensando que podría ser una experiencia relajante.

En una primera búsqueda, vimos varias recetas para hacerla que nos parecieron de lo más sencillo; al parecer sólo se trataba de añadir aceite de bebé. Cosa fácil. Así, buscamos arena, tal y como nos indicaban, la metimos en el horno para eliminar gérmenes; la tamizamos y, todos ilusionados, añadimos el aceite. Los niños/as fueron los primeros en percatarse de que aquello no era igual a la arena cinética comercial que habíamos probado. Percibieron que esta manchaba las manos -cosa que no sucedía con la otra-, que no lográbamos compactarla para darle forma, y que luego no se deshacía como la otra. Miramos si se trataba de añadir más aceite, pero ese no era el problema. Disfrutaron jugando con ella, pero no hacían más que comparar con el recuerdo táctil y visual que tenían. Esto dio mucho de sí. Por ello, no lo entendimos como un fracaso, sino que nos dio ánimos para seguir indagando y probando nuevas fórmulas.

Un niño apuntó que a lo mejor yo me había confundido y que se tratase de gel de bebé, ya que es más pegajoso. A todos los demás les pareció acertada la propuesta, de modo que ese sería el segundo intento. Otros apuntaron la posibilidad de echarle agua. Otros de que podía tratarse de suavizante porque dejaba las manos muy suaves. Nos pareció increíble la cantidad de hipótesis o alternativas que salieron. Acordamos además que le pedirían a sus padres y madres que buscasen desde sus ordenadores o tabletas por si les aparecía algo distinto que en el nuestro.

Por nuestra cuenta afinamos más la búsqueda y supimos que la arena cinética es un compuesto que en su mayor parte (98%) es arena, más un 2% de compuestos químicos, como el polidimetilsiloxano, una silicona basada en un polímero orgánico que la dota de unas particulares propiedades como la maleabilidad, que no se seca, no mancha -porque sólo se pega a sí misma-, y no es nocivo. Añade que este compuesto es tan caro que no compensa hacerlo en casa.

Pero ya estábamos embarcados. Ahora no había vuelta atrás; al menos debíamos comprobar las propuestas de los niños. No teníamos nada que perder, estábamos investigando, manipulando, ejercitando la memoria visual, la táctil, y cuando menos estaban entusiasmados. Así vimos también la alternativa de añadir almidón de maíz (Maizena) y agua.

De nuevo nos preparamos para las pruebas: los dividimos en cuatro grupos según apostasen por la opción de agua + aceite, gel, suavizante, o el ingrediente secreto de la maestra, harina de maíz, que la verdad no contó con muchos seguidores, excepto un niño y una niña que, suponemos, se posicionaron más por “lealtad” con la maestra que por convicción.

En papel, preparamos una tabla de verificación de hipótesis, que cada uno iría cubriendo en función de su percepción de los resultados conseguidos con los diferentes ingredientes. Así como del cumplimiento de las características singulares de la arena mágica: no mancha-modela-se desmorona- se mueve. Fuimos conscientes de la dificultad que entrañaba la verificación de una de esta formulada en negativo -no mancha-, podríamos ponerla sin la negación, -así facilitaría su comprensión-, pero, de ese modo no nos darían todas la comprobaciones en afirmativo, por lo cual decidimos mantenerla así. Si lográbamos la fórmula correcta, tendrían que cumplirse todas las condiciones en sí, al igual que sucedía con la arena comercial.

Tras los tres primeros fallos, y viendo su desánimo, llegamos a prometer que si no  lo lográbamos, compraría un paquete de arena cinética comercial pese a lo cara que es.

Aquí puede verse todo el proceso. Ver presentación.

Arena cinética

En cuanto a los resultados del producto, hay que reconocer que sólo logramos acercarnos a las cualidades de la arena comercial con la mezcla de Maizena, lo que los hizo estallar de alegría, como cuando los científicos hacen un gran descubrimiento. Con la excepción de que mancha un poco -no tanto como las otras- y el movimiento que tiene, compensa esa diferencia; así puede verse en las tablas de control que los “investigadores” más puristas, tuvieron dudas sobre si poner “Sí” o “No” en el apartado de cumplimento de esa condición.

Cando iniciamos el proceso con la Maizena, la opinión de los observadores era totalmente negativa, dado que según se indicaba en la receta, había que mezclar 2 tazas de ese almidón con agua; esto solidificó de inmediato, de modo que los niños/as ya me decían, “Ángeles, es Falso”; luego tuvimos que desmigajar ese mazacote que decían semejaba queso. Parecía imposible que aquello pudiese “absorber” las 4 tazas de arena que había que añadir. Le echamos un poco más de agua, y entonces vino la sorpresa: ¡aquello empezaba a moverse! Fue un momento increíble, en el que exclamaban “¡Lo conseguimos!”, “¡Es Verdadera!” Fue fantástico, pero como siempre, para nosotras, es más importante todo el proceso de la experiencia investigadora que el producto en sí.

Cuando comenzamos, no podíamos imaginar que esto diese tanto de sí, pero fue otra de esas nuestra experiencias “elásticas”, que tienen más calado del que cabría esperar. Lo que iba camino de ser una actividad puntual y relajante, se convirtió en un pequeño proyecto de investigación.

Plantando cactus de Navidad en macetas de autorriego

In EncienciArte on 28/11/2014 at 17:19

Seguimos buscando soluciones al problema del riego de nuestras plantas en períodos vacacionales. Así, ya mostramos en unha entrada anterior como optamos por la plantación de crasas o suculentas, ya que estas variedades tienen la cualidad de almacenar agua que van liberando según sus necesidades. Para nosotras, este es un pretexto válido, al hilo de nuestra vida cotidiana, que llena de razón el hecho de ponernos a plantar plantas, conociendo posibilidades, variedades, cualidades, usos, etc. No se trata de hacer por hacer, si no de hacer con sentido.


Hace más de un mes preparáramos para enraizamiento esquejes de un cactus de Navidad que nos había traído un alumno. Ahora, transcurridas varias semanas, comienzan a verse pequeñas raíces, por lo cual consideramos que estaban listos para ser trasplantados. Además, en alguno de los “hijos”, ya pueden verse flores; recordemos que precisamente se llaman cactus de Navidad porque florecen en esta época.
De nuestras búsquedas en la red tomamos una idea que vimos en la web La Bioguía (espacio muy recomendable): las macetas de autorriego hechas con botellas de plástico. El esquema es muy sencillo: cada una de ellas cuenta con un pequeño depósito de agua, del que la planta toma agua a través de un cordón que hace de conductor de la humedad, así pueden pasar semanas, incluso meses, sin necesidad de regar estas plantas.
Explicada la propuesta a nuestro alumnado y valorada su pertinencia, escribimos una nota para solicitar botellas a las familias, que les enviamos junto con un esquema del uso que les daríamos. Luego, incluso hicimos una prueba para comprobar que efectivamente el cordón lograba llevar auga y humedecer la tierra. Las preparamos y nos dispusimos a llevar a cabo todos los pasos precisos para la plantación. También aprovechamos para plantar las semillas de aguacate y de mango, ya que tienen una germinación muy rápida y vistosa. Todo ello, pasa para nuestro “invernadero” (un espacio acristalado bajo la rampa que conecta el patio con la planta baja de nuestro centro.


Tan sólo nos queda por hacer un seguimiento del tiempo que puede transcurrir sin tener que regar, para lo que preparamos una hoja de control, una por cada niño/a y maceta, en la que en fechas determinadas(cada 15 días en invierno), comprobaremos si aún hay agua en el deposito y si la tierra permanece húmeda.

Ver presentación.

Autorriego-cactus de Navidad

Como ya hemos dicho en otras ocasiones, para nosotras, las plantaciones en la escuela son la forma más acertada de mostrar el ciclo vital de las plantas, pero esto no tiene por que suponer grandes gastos, ni hay por que comprar plantas ni macetas ni tierra, ya que hay alternativas más sostenibles, educativas y coherentes con los valores ambientales y relacionales, promoviendo el hecho de compartir y de saber esperar los tiempos de la naturaleza.

Aceite II: pan de aceite y aceitunas

In EncienciArte on 29/10/2014 at 14:44

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Continuamos descubriendo más sobre los olivos, las aceitunas y el aceite, así quisimos preparar una comida en la que estos productos fueran los ingredientes principales. Nada tan sencillo como el pan. Seguimos la receta de la focaccia (hogaza) italiana, “pan pobre” enriquecido con aceite y adornado con aceitunas. Simple pero con mucha miga.

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El alumnado participó en el proceso de amasado,  contabilizó el tiempo de reposo para que la levadura actúe, registró los cambios producidos en el tamaño de la masa, le dio forma, pintó el pan con aceite, lo adornó con olivas cortadas (verdes y negras –maduras-), lo llevó al horno y esperó expectante por los resultados. El olor de las bandejas acabadas de salir fue el mejor indicio del éxito de la elaboración. Una delicia que compartimos con los compañeros y compañeras del centro, y cómo no, con el profesorado y personal de cocina que tan gustosamente se prestan a colaborar con nosotros.

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Sabores, olores, frutos del otoño y el gusto por compartir con todos un producto saludable elaborado con cariño.

Ver presentación.

Pan de aceite

Aceite I: aceitunas y olivos

In EncienciArte on 27/10/2014 at 09:08

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La pasada semana, llevamos a clase una rama de olivo con aceitunas. Fue toda una sorpresa porque no reconocían el fruto, decían que si eran uvas, ciruelas o cerezas. En verdad, en nuestra zona no es habitual ver olivos con fruto, pero en Galicia habelas, hainas, de hecho, según las investigaciones, fueron traídas por los romanos y, luego, de aquí, bajaron por la península, y no al contrario como se podría pensar. Ahora, se está recuperando la producción de aceite gallego, especialmente en aquellas zonas en las que se conservaron los árboles pese al mandato de la época de los Reyes Católicos de cortarlas todas.

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Preguntados de dónde viene el aceite, la respuesta es un clásico, “de la botella”, bueno es que saben que sirve para freír, para aliñar las ensaladas, en el pulpo a la feria o con pescado cocido. Así, dedicamos un tiempo a conocer los árboles, el proceso de recogida de la oliva (ahora en el otoño) y de la elaboración del aceite. Después, hicimos una cata de aceite sobre trozos de pan.

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Fue tal el éxito de la actividad que decidimos darle continuidad.
Recordamos que a finales del curso pasado conociéramos los  nombres de las calles de nuestra localidad porque todas ellas llevaban el nombre de los árboles que hay plantados en los márgenes; entre otras, la calle Oliveiras. Así que les pedimos que fuesen con sus familias a mirar si los olivos de O Milladoiro tenían aceitunas.

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Por suerte, en el polígono industrial en el que está ubicada la escuela, tiene su sede la empresa gallega Olei, dedicada a recuperar y explotar el aceite producido en Galicia. Nos pusimos en contacto con su directora, la bióloga María Estévez, quien se entusiasmó con la idea de explicar a los pequeños el proceso de recogida y producción, hablarle también sobre la variedad autóctona de olivo -la “brava”-, hacer una cata de aceite, así como, regalarnos unos ejemplares de estos olivos para poder plantarlos en el centro.

Alumnado, familias y comunidad implicadas en un proyecto que nos tiene entusiasmados a todos. Poco más se puede pedir de algo tan elemental como una rama de olivo.
Seguiremos contando.

Plantando crasas o suculentas

In EncienciArte on 14/10/2014 at 08:03

 

A la vuelta de vacaciones llevamos la desagradable sorpresa de encontrarnos las pocas plantas que tenemos en un estado lamentable por el calor y falta de agua, motivo por el que estuvimos pensando para que esto no volviese a suceder. Así buscamos plantas que resistieran prolongados períodos de sequía y altas temperaturas. Descubrimos que podrían ser las crasas o suculentas, que muchos tenemos en los balcones y macetas en nuestras casas. Por lo cual comenzamos uno de nuestras experiencias en la escuela.

En primer lugar analizamos todo lo que necesitaríamos: macetas, tierra arenosa, plantas crasas, una ubicación cálida para el invierno, carteles explicativos para el resto de los compañeros/as, etc.

-Las macetas las hicimos con latas que decoramos con colores cálidos y motivos “desérticos”. Luego no hubo más que hacerle agujeros para que así pudiesen expulsar el agua sobrante.

-La tierra arenosa, nos supuso un análisis de sus cualidades (drenaje, ligereza y color). Aprovechando unas obras cercanas al centro, hicimos un plano con su localización para darle las indicaciones a las familias y así, cada una podrías recoger una cantidad aproximada de 2 k. que fue lo que calculamos precisaríamos para cada maceta.

-Las plantas las conseguimos en las casas de las familias y amistades del alumnado. Trajeron aloes, aeoniums, crásulas, etc, así pudimos comprobar el grosor de las hojas y tallos de estas plantas que actúan a modo de depósitos de agua, por ello son llamadas “suculentas”.

-La ubicación de las macetas nos supuso un estudio de las condiciones del centro: temperatura, accesibilidad, visibilidad, facilidad para el riego, y otras, por lo que nos decantamos por un “espacio muerto” que queda bajo las rampas de acceso al patio, donde tienen luz y calor, tal y como comprobamos con varias mediciones de temperatura.

Hecho esto, nos pusimos manos a la obra con las plantaciones, para lo cual empleamos distintos procedimientos de reproducción de plantas: de hijos, de trozos de tallo (esquejes) o de hoja. Nos interesaba mucho hacer esto para que también viesen que no siempre es necesario comprar las plantas; que se pueden obtener gracias al hecho de compartir con los amigos o vecinos.

En el caso de los aloe vera, aloe ferox, aloe aristata e aloe arborescens, fue muy fácil  ver cómo alrededor de la planta madre le van saliendo hijos que se pueden arrancar con raíz y plantar ya directamente en la tierra.

As crásulas arborescens o las de trompetas fue preciso dividirlas en trozos más pequeños que plantamos en la tierra y alguna en un recipiente de cristal para poder seguir el proceso de echar raíces. Al cabo de una semana ya se podían apreciar unas pequeñas y a los veinte días estaban en condiciones de plantar, lo que nos vendría a indicar que a las que estaban en la tierra le sucedería algo similar.

El cactus de Navidad lo dividimos en cada una de sus “paletas” lo plantamos inicialmente en una bandeja con tierra especial para enraizamiento (sustrato, fertilizado, húmedo, con abundancia de perlita). Periódicamente haremos comprobaciones y cuando veamos que echa raíces y nuevas paletas, lo pasaremos para otras macetas.

El aeonium arboreum del que una niña nos trajo una “planta madre”, fue preciso dividirlo en cada una de sus “piñas” que colocamos en vasos de plástico con agua para ver cómo le van saliendo las raíces antes de trasladarlas a la tierra.

Entretanto pudimos ir conociendo muchas características de estas plantas, desde sus lugares de origen, utilidades, propiedades, usos en la medicina alternativa, cosmética y otros.

Cuando todas estén enraizadas y plantadas en sus macetas pasarán para el “Jardín de las crasas”, que es cómo denominamos esta zona del centro, que preparamos con carteles explicativos, que están a la vista de todo el alumnado desde el patio. Esto también nos supuso largos debates porque queríamos una cartelería que no impidiese la visibilidad, por lo que los rotuladores con pintura para vidrio nos parecieron la mejor opción; el problema surgió a la hora de escribir desde dentro para ser leído desde fuera. Tras muchos intentos, dimos en calcar por dentro lo que queríamos que fuese visto desde el exterior.

El seguimiento del proceso de enraizamiento, el control de humedad y de temperatura (ahora con el cambio estacional), nos mantienen ajetreados en varias ocasiones a la semana. Ahora, poco a poco iremos recreando un ambiente “desértico” (conchas, piedras, ramas secas), más acorde con el Jardín de las crasas.

En estos días, incrementamos la colección de crasas con el regalo que alguien nos hizo, unos kalanchoe, también crasas, que habían aportarán un toque de color.

Esta experiencia nos supuso el trabajo de un mes, con un montón de oportunidades de aprovechamiento didáctico, aprendiendo, investigando, conociendo el ciclo vital de las plantas, escribiendo notas o planos, tomando apuntes, pesando, midiendo, colaborando con las familias, y también, cómo no, descubriendo que no es preciso gastar dinero para tener plantas, ya que compartir hijos o esquejes es una opción para tener un jardín de coste 0.

Confiamos en que en esta ocasión hayamos acertado con las plantas adecuadas para nuestro centro.

Ver a presentación de todo el proceso. 

Crasas

Peligros en la recogida de frutos y hojas del otoño

In EncienciArte on 29/09/2014 at 16:00

Lonicera

Los que nacimos en la aldea aprendimos desde muy pequeños cuáles eran las plantas o frutos que nunca debíamos tocar por ser tóxicas o venenosas, pero hay muchas personas que no poseen esos conocimientos ya que sus contactos con la naturaleza son muy esporádicos y/o estacionales. Por ello estamos preocupadas, porque en estas fechas son muchas las familias que salen de paseo por el campo o monte con sus hijos/as pequeños/as a recolectar “tesoros otoñales”: hojas, bayas, frutos … Hoy sin ir más lejos, un alumno nos trajo castañas de Indias y no sabía que no se podían comer por ser altamente tóxicas.

Hicimos una búsqueda por la red y no encontramos ningún folleto informativo sobre plantas y frutos silvestres no comestibles y/o tóxicos. Es de esperar que la Consejería de Medio Ambiente, las asociaciones ecologistas gallegas, las de defensa del medio natural, o las federaciones de patrimonio natural tengan algo hecho en esa línea, por lo que agradeceríamos cualquier información, enlace o cartel que se pueda facilitar a los centros educativos, familias y servicios de atención a la infancia, junto con las peticiones de “elementos del otoño”.

Mientras tanto, nosotras encontramos alguna que otra información en  espacios web como Zaragoza salvaje, que, a pesar de no ser de nuestra comunidad, es perfectamente transferible por registrar muchas de las plantas aquí existentes en los montes, parques y calles: castaños de indias, frutos de la madreselva, del tejo o de la hiedra, estramonio, lantana, bayas del acebo, belladona, saúco, ricino, viburbum, solanum, etc, todas ellas con hermosos reclamos que pueden llamar la atención por su colorido o forma.

Saúco

Castañas de Indias

Acebo

 

Ricino

Moras de morera y moras de zarza

In EncienciArte on 19/06/2014 at 07:27

En estos días de salidas, entre dos niños surgió una discusión porque uno de ellos dijo que su calle estaba llena de árboles de moras que nos traería en cuanto maduraran. Otro le respondió que las moras nacían en las  zarzas y no eran árboles. Cada uno defendía lo que conocía, por ello tuvimos que intervenir y sugerir la posibilidad de informarnos y ver ambas opciones.

En efecto, en la calle Xaquín Lorenzo hay más de veinte morales o moreras (árboles), más conocidas por sus hojas (alimento de los gusanos de la seda), que por sus frutos en los que casi nadie repara. Pero son moras que en este momento están madurando, así lo pudimos comprobar el día que pasamos por allí para ir a las huertas urbanas.

En el caso de las moras de las zarzas, ahora están en plena floración (con la luna de San Juan), algo que también constatamos en una salida expresa que hicimos  a un zarzal al lado del centro. Aun así pudimos ver la diferencia de las tallos trepadores, hojas y flores con respeto a los morales.

Moras das silveiras e moras das moreiras

Cuando estábamos haciendo los carteles para las calles sin nombre, dos alumnos que viven en la calle Xaquín Lorenzo, nos dijeron que les gustaría hacer uno para la “Calle de las moreras”. Tanto insistieron dando sus razones –según ellos, mucha gente no sabe que son morales-, que tuvimos que aceptar y dejarlos diseñar dos carteles: uno para el comienzo y otro para el final de la calle. Sobre eso tampoco se ponen de acuerdo, hasta que decidieron que una calle puede tener dos comienzos y dos finales, según por dónde se empiece.

En estos días nos trajeron las moras de las moreras, que todos degustamos, apuntando las diferencias con respeto a las de las zarzas (compramos una cajita de las cultivadas): más alargadas, más blandas, menos ácidas, con un sabor que parece recordar al de las cerezas y el de la sandía, y comprobamos que manchan mucho más.

Como por ahora no podemos probar las de las zarzas, quedamos emplazados para el mes de septiembre,  cuando iremos a recogerlas y haremos tartas de moras.

Rúa das moreiras


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Bautizando calles sin nombre

In CativArte, EncienciArte on 17/06/2014 at 07:49

A lo largo de todo el trabajo realizado con las calles de nuestra localidad y de todas las salidas que hicimos, fuimos descubriendo lugares, calles y caminos que no tienen nombre. En muchos casos, a nosotros se nos ocurren maneras de llamarlos continuando en la línea de darle el nombre de la especie arbórea que impera en ese sitio.
De cada salida fuimos tomando nota de los que sería necesario nombrar de algún modo, así como propuestas que tuvimos que consensuar:
“Costa das ameixeiras” (Cuesta de los ciruelos)
“Monte dos piñeiros” (Monte de los pinos)
“Camiño dos eucaliptos” (Camino de los eucaliptos)
“Rúa das moreiras” (Calle de las moreras)
“Aparcadoiro dos liquidámbar” (Aparcamiento de los liquidámbar)
“Lugar das hortas urbanas” (Lugar de los huertos urbanos)
Ya apúntabamos en la entrada anterior, que descubrimos que ponerle nombre a las calles es algo que se hace en el Pleno del Ayuntamiento, a veces atendiendo a los antiguos usos delos sitios, otras como homenaje a alguna figura destacable, o bien por propuesta de los vecinos. En el caso que nos ocupa, y dado que se trata de espacios aún no urbanizados, por ahora tan sólo nos limitamos a hacer unas chapas con los nombres (similares a los de las calles “oficiales”recogidas nos planos). Las colocamos en sus lugares correspondientes y se las dimos a conocer las familias y demás compañeros del centro.
Para su elaboración, sobre placas de aluminio, se escribió el nombre de la calle acompañado de una ilustración alusiva. Para eso, y dado que todos los nombres hacen referencia a árboles, nos inspiramos en las imágenes del libro “Los caminos de los árboles”, de Pep Bruno y Mariona Cabassa, publicado en La Fragatina.
Como curiosidad, decir que cuando fuimos a colgar el cartel del “Monte dos piñeiros”, un obrero del ayuntamiento que se encarga del cuidado de este lugar, le dijo a los niños/as que le parecía muy bien el nombre que le habían puesto, pero que le gustaría más “Monte de los niños y niñas”, propuesta con la que concordaron nuestros pequeños, así que tuvimos que hacer una segunda placa.

En la visita a las huertas urbanas dejamos como regalo el correspondiente cartel.
Y dos niños que viven en la calle Xaquín Lorenzo, en la que hay moreras plantadas en las aceras, pidieron hacer una placa de  “Calle de las moreras”.
Porque acaba el curso, de lo contrario, acabaríamos haciendo placas para todas las calles de O Milladoiro y alredores.
Ahora como cierre, enviaremos una carta a la Alcaldía, junto con las fotografías del resultado de nuestro trabajo y las sugerencias de los escolares. Mientras duren las placas, esta será la aportación visible del trabajo realizado por los pequeños de la escuela infantil. El no visible, y más importante, es toda la huella que queda en los niños/as y en sus familias tras estas semanas de trabajo y disfrute intenso del entorno y del patrimonio natural.

Ver presentación

Rúas sen nome

Huertos urbanos

In EncienciArte on 16/06/2014 at 07:32

 

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De entre las sugerencias que nos hicieron las familias con relación a los lugares de la localidad donde había zonas de árboles, jardines o huertas, descubrimos la existencia de unos huertos urbanos, que casualmente están bastante cerca de la escuela en una calle en la que viven dos de nuestros alumnos. Así, en la planificación de rutas por O Milladoiro, contemplamos la visita a esas huertas urbanas.

Pocos de nuestros pequeños y de sus familias sabían de la existencia de estas huertas creadas hace pocos meses por el ayuntamiento, por ello tuvimos que explicar en qué consisten, quién puede tener una, y las diferencias con respeto a las huertas de las casas de sus abuelos o familiares. Dimos con la ordenanza municipal, y así supimos de las 48 Huertas Municipales Sostenibles y Solidarias:

-Cuál era su finalidad: promover buenas prácticas ambientales de cultivo, gestión de residuos, ahorro del agua, agricultura ecológica, recuperación de usos y costumbres de la agricultura tradicional, preservación de variedades autóctonas, favorecer la integración de colectivos, mejorar la alimentación y salud …, o potenciar el uso educativo de estas huertas.

-Quién podía tener una huerta urbana: cualquier vecino de Ames mayor de edad; 14% de ellas para personas en situación de riesgo social, otro 14% para mayores de 65 años.

-Cuáles eran las condiciones: cuidarla y trabajarla, no comercializar los productos, no emplear pesticidas ni fertilizantes químicos, no llevar animales, instalar gallineros, hacer pozos, emplear trampas para animales, derrochar el agua  o hacer fuego.

-Cultivos permitidos: plantas hortícolas y florales de tradición local, aromáticas y medicinales. No permitidos: arbustos y frutales, ni transgénicos o psicotrópicos.

-Horario: desde una hora antes de la salida del sol incluso una hora después del atardecer.

-Colaboración: préstamo de  utensilios y herramientas compartidos para lo cual siempre hay una caseta donde guardarlas.

Consideramos necesario saber estas condiciones que hacen de las huertas urbanas algo bastante diferente de cualquiera otra huerta.

Preparados, anunciada la visita a las familias (con la petición de que llevaran a sus hijos para así saber ellos también de las huertas), planificada la ruta en el plano, hecha una lista de posibles verduras y hortalizas que encontraríamos, escuchados compañeros que acompañan a sus padres adjudicatarios de alguna huerta, nos pusimos al camino, llevando como guías los dos niños que viven en esa calle.

Ver presentación

Hortas urbanas II

Llegados a los huertos, vimos que estaban cerrados perimetralmente con alambre y que había un portal; allí una de las mujeres que trabajaban nos invitó a pasar. Antes le hicimos entrega de nuestro regalo, una placa para señalizar las Huertas urbanas. Entre todos los que allí estaban, nos fueron dando explicaciones de las plantaciones, de los cuidados, del uso de herramientas y recursos comunes, y tuvimos ocasión de comprobar todo aquello que nosotros ya sabíamos de las huertas.

Siendo una actividad muy interesante desde el punto de vista didáctico, a la vuelta a la escuela, recomendamos a las demás compañeras que retrasen la visita para el mes de septiembre, ya que, ahora los niños/as tan sólo ven las plantaciones pero no los frutos, que es lo que más facilmente reconocen.

El día siguiente, hicimos una actividad sobre lo que no vimos: los frutos.

Para ello, llevamos a la escuela 30 variedades de verduras, hortalizas y legumbres, que observamos, olimos, conversamos y clasificamos en función de si lo que se le come crece encima o bajo tierra; si se le comen las hojas, los tallos, los frutos, las semillas o las raíces. Complementamos la información con el “Atlas ilustrado de las verduras”, de Susaeta y con “Una cocina tan grande como un huerto”, de Michael Serres y Martin Jarrie, en Kókinos

Sabemos que esta actividad todavía puede dar mucho juego, pero debemos recordar que estamos a punto de cerrar el curso y los niños/as están muy cansados, y que en este caso, esta visita vino derivada de las visitas por el entorno, y ese era el objetivo.

Ver presentación

Verduras e hortalizas

Aun estando cerca de la escuela, nosotras queremos insistir en la idea que apuntábamos en la entrada “Huertos escolares ecológicos”, en la que me hablábamos de la posibilidad de que los centros cediesen unas pequeñas parcelas para convertirlas en esas huertas urbanas de las que tanto se puede aprender a lo largo del año, y tanto intercambio puede propiciar con otras personas.

Calles con nombres de árboles

In EncienciArte on 09/06/2014 at 07:57

Para nosotras el trabajo de conocimiento del propio entorno es previo a cualquier otra salida didáctica que se pueda hacer con el alumnado de infantil. Con el cambio del tiempo, de estación, del paisaje, e incluso con motivo del mes de las Letras y del Día del Medioambiente, nos decidimos a explorar un poco más lo que tenemos a nuestro lado.

En la localidad en la que trabajamos, O Milladoiro, especialmente en la zona donde está ubicada la escuela, O Novo Milladoiro, las calles, avenidas y travesías llevan el nombre de especies arbóreas con las que también engalanaron las aceras. Esto es algo que le pasa desapercibido a la mayor parte de la población. Aún no sabemos con certeza si hacen referencia a los antiguos nombres de los terrenos que dieron lugar a las urbanizaciones o si fue una acertada ocurrencia de alguien, el caso es que nos gustó mucho y decidimos sacar provecho de ello.

Tras hacérselo saber a los pequeños (muchos, por ejemplo, no se habían percatado de que viven en la calle Palmeras en la que hay palmeras en las rotondas, parques y aceras), así buscamos en sus direcciones familiares referencias a árboles.

Rúa Palmeiras, Rúa Figueiras, Rúa Oliveira, Rúa Xesteira, Rúa dos Cereixos, Rúa Camelias, Rúa do Buxo, Rúa das Hedras, Rúa da Pereira, Rúa Codeseira, Rúa Castiñeiras, Rúa das Espiñas …, As Mimosas o Raíces, nos pusieron en la pista de lo que podríamos encontrar. La toponimia gallega está llena de referencias al mundo vegetal.

Ver presentación.

Rúas con árbores

Las búsquedas en la red, la consulta de catálogos de árboles, y como no, la reciente publicación “Inventario ilustrado de los árboles” de Virginie Aladjidi e Emmanuelle Tchoukriel en Factoría K de libros, nos ayudaron a reconocer la especies que daban nombre a todas esas calles cercanas al centro escolar. Árboles grandes o pequeños, perennes o caducos, frutales u ornamentales, autóctonos o foráneas, dieron lugar a no pocas conversaciones y elucubraciones alrededor de los motivos de una elección u otra. También valoramos las ventajas de nombrar así las calles de cara a quien no sabe leer o a quien no entiende lo escrito.

Comunicaciones a las familias (escritas y en el blog de clase) en las que los informábamos de esta nueva actividad para la que solicitábamos su conocimiento y colaboración, nos proporcionaron mucha más información. Los padres y madres se implicaron a fondo en nuestra propuestas, así cada día nos enviaban sugerencias de “rincones secretos de árboles” que ellos conocen y a los que llevaron a sus hijos. Incluso hubo quien nos envió muestras de la vegetación organizada por calles. Huertos privados, huertas urbanas, jardines, árboles emblemáticos o exóticos…, fueron algunas de las propuestas que señalaron en el plano que cada niño/a llevó para su casa y al siguiente día compartían con sus compañeros.

Follas por rúas

Así comenzó la planificación de paseos diarios en los que llegábamos a 2 o 3 calles para conocerlas y comprobar la concordancia del nombre con los árboles allí plantados (con Google Maps). Estos paseos quedaron recogidos en el plano y en una especie de cuadernos de viaje, “Paseos polas rúas con árbores”, que se complementaba con las fotografías que íbamos tomando, de las placas con el nombre de las calles, de los árboles, de sus frutos, de su estado, de los daños que se le infligen (basura, excrementos de animales, ramas rotas, etc).

Ver presentación.

Libro paseos polas rúas con árbores

1º Día 2/06/14: “Paseo dos Plátanos”- Rúa dosCereixos- Rúa das Camelias- “Costa das Ameixeiras”.

2º Día 3/06/14: Rúa Palmeiras- Rúa do Buxo- “Aparcadoiro dos Liquidambar”.

3º Día 4/06/14: “Paseo dos Plátanos”- “Monte dos Piñeiros”.

4º Día 5/06/14: “Paseo dos Plátanos”- “Camiño dos Eucaliptos”- “Costa das Ameixeiras”.

5º Día  /06/14: “Paseo dos Plátanos”- Hortas urbanas.

 Lugares significativos, la sinaléctica, la numeración de los edificios, la orientación en el espacio y en el plano, el conocimiento del lugar donde viven, son muestra del gran provecho que sacamos de esta actividad.

Por el camino, descubrimos otras calles que no llevando el nombre de árboles, bien podrían llevarlo, así las Travesía do Porto (donde está la escuela) podría ser el Paseo de los Plátanos, el Agro do Medio podría ser la Calle de los Aligustres, etc. Y también vimos otras aún no “bautizadas” a las que perfectamente podríamos poner nombre: Cuesta de los Prunos, Camino de los Eucaliptos, Calle de las Zarzas …

Como siempre, una cosa lleva a otra, y así tratamos de saber quién decide el nombre de las calles. Supimos que se hace en el Ayuntamiento, por lo que en vista de que hay calles nuevas al lado de nuestro centro que todavía no tienen placa con el nombre, decidimos ponérselo nosotros y enviarle la propuesta a la Alcaldía.

Gracia al material que nos obsequió una empresa sita en el Polígono do Milladoiro, elaboramos estas placas para algunas de nuestras calles.

Le pusimos sonido a esta actividad con la canción “Cos pés na terra” de Paco Nogueiras Nodar, recogida en el libro CD/DVD “Brinca vai!

Carballo … cos pés na terra.
Ameneiro … cos pés na terra.
Buxo … cos pés na terra.
Se queres podes plantar.
Nogueira … cos pés na terra.
Castiñeiro … cos pés na terra.
Figueira … cos pés na terra.
Se queres podes plantar.

Las conversaciones sobre los beneficios que nos proporcionan los árboles quedaron perfectamente resumidas con la lectura del  hermoso libro “Árbores no camiño”, de Régine Raymond-García y Vanina Starkoff en OQO, que nos cuenta la historia de Karim quien, en una visita al mercado pierde de vista a su madre, y cuando se encuentran bajo un baobab le cuenta que “El arbol rojo me dio fuerzas, la palmera me dio de beber, el mango de comer, el baobab sus panes de mono…

Y cuando vuelve para casa, a modo de despedida le pregunta a los árboles.

—¿Estarás aquí cuando sea mayor?–preguntó Karim.—Se nadie me corta, estaré. —¿Aún le darás de comer a los monos?? —Si nadie me corta… —¿Y le darás golosinas a los niños? —Se nadie me corta… Te voy a contar un secreto: todo está en equilibrio…un equilibrio perfecto, pero frágil!

 Preservar el equilibro del sistema solo puede hacerse desde el conocimiento real, y eso es lo que intentamos hacer en esta actividad.

Para finalizar, queremos recoger las palabras de Antoni Reyes, director del Archivo Municipal de Blanes, quien en una charla dirigida al alumnado sobre “El porqué de los nombres de las calles” dijo:

“El nombre de las calles refleja la manera de ver el mundo de la sociedad que les ha dado nombre, y que las calles de un pueblo son como páginas de un libro de historia”.

Nos gustaría que así fuese en O Milladoiro.

 

Pájaros de Amaía

In EncienciArte on 26/05/2014 at 07:47

Cada vez más detectamos en nuestro alumnado la disminución de su vocabulario relacionado con el mundo natural. Hace muchos años leímos “El pensamiento salvaje” de Claude Leví-Strauss, y ahora recordamos en muchas ocasiones uno de sus descubrimientos antropológicos: en las sociedades primitivas sólo le daban nombre a aquellos que les era de utilidad; las plantas que usaban para comer o para curar tenían nombre, el resto, todas las demás, eran hierbas. Pues algo similar ocurre ahora con las generaciones criadas en medios artificiales y urbanitass, que poco a poco van perdiendo palabras de elementos de la flora y fauna porque apenas tienen contacto con ella. Para nuestro alumnado todo bicho que vuela, tiene alas, plumas y pico, son pájaros.
El CEIP Amaía lleva el nombre de un hermoso valle fluvial, el  Val da Amaía regado por docenas de regatos que desembocan en el río Sar, con un elevado valor ecológico con especial importancia como zona de paso y de reproducción de aves. Sin embargo, la mayor parte de los pequeños no serían capaces de decir más de 2 o 3 nombre de pájaros en gallego, pese a la alegría que siempre les supone ver a los pajaritos en los árboles del patio. Por ello quisimos dedicarle un tiempo.
Dado que estamos con un grupo de 3 anos, tras la conversación sobre este tema (inducido), y ante la escasez de pájaros reales, hicimos casitas, cada una de ellas para una variedad de pájaro, de la que se pegó una fotografía con el nombre por detrás. Ahora acompañan el nido de palabras del Peizoque Roque que aun conservamos en el centro desde el pasado curso.

Ver presentación.

Paxaros Amaía

Herreruelos, alondras, verderones, golondrinas, petirrojos, urracas, pegas, lavanderas, mirlos, y otros muchos llenaron nuestro centro con sus cantos, dichos e información que encontramos en la web ogalego.eu , y en la “Guía de aves de Galicia” de Baía edicións.

Con respeto a las características de las aves (pico, alas, plumas, poner huevos y volar) también le hicimos una revisión ayudadas por el libro “Aves” de Nicola Davies, publicado en Baía edicións en 2007. Pensamos si todas las aves vuelan, si todas tienen alas, si todas viven en nidos…

Al tiempo , fuimos apuntando algunas preguntas sobre la utilidad de las aves, para lo que echamos mano del magnífico libro de Antonio Sandoval Rey, “¿Para qué sirven las aves?”, publicado en Tundra no 2013.

Niños

Tras aprender algunos poemas y dichos relacionados con las aves, dimos paso a la segunda fase: atraer los pájaros a nuestro patio, invitándolos a quedarse con nosotros o a visitarnos con frecuencia. Pero, cómo conseguirlo. Ofreciéndole alimento. Pero no queríamos echarle migas de pan en el suelo, pues eso solo podría suceder en los días y horario lectivo. De modo que ideamos hacer comederos para pájaros.

Ver presentación.

Comedeiros paxaros Maía

Comederos y bebederos reutilizando botes y botellas, llenos de semillas, granos y alpiste colgados de los árboles del colegio.
Ahora llega el momento de esperar las “visitas” tratando de identificar alguna de esas pequeñas aves que viven en nuestros bosques, en las riberas de los ríos y el los parques del Val da Amaía.

Lengua gallega y naturaleza de la mano.

AromatizArte IX: yo huelo a…

In EmocionArte, EncienciArte on 23/05/2014 at 06:44

A veces se saca más provecho de una actividad sencilla que surge espontáneamente en clase que de otras perfectamente diseñadas y programadas. Como estos días estábamos trabajando con la nariz, le preguntamos a nuestros alumnos/as cuál era el olor que más les gustaba; entonces empezaron a darnos nombres de marcas de colonias infantiles. Pero no era eso  lo que nos interesaba, sino saber a qué olían esas colonias. Suponemos que les gustan porque son productos de la mercadotecnia que rodea a todos los personajes televisivos que siguen, que de ser presentados en otros envases ni atraerían su atención. Había desde los que emplean la misma marca a otros que no llevaban puesta ninguna colonia.

Focalizamos su atención en que cada uno de ellos huele de un modo diferente que se refleja tanto su personalidad como de sus gustos, casi al margen del perfume que empleen.
Sabemos que el éxito de esta actividad radica en la carga afectiva que se le puso, en la singularización de cada uno de ellos y en la identificación con aroma que se le detectó.
De uno en un fueron pasando por la “nariz” experta, quien con mucho ritual detectaba y finalmente daba su “veredicto” para luego ser corroborado polos compañeros/as. Tu hueles a…: limón fresco, a mandarina, a monte, a hierba cortada, a bizcocho, a miel, a regaliz, a vainilla, a menta, a hierbas frescas, a rosas, a geranio, a pino, a monte, a melocotón, a melón, a sandía, a manzana, a caramelos …, incluso hubo un niño que insistía en decir que él olía a motor, a gasolina y no pudimos contrariarlo. En los casos en los que se pudo, se contrastaba la afirmación oliendo ese aroma identificado en una caja de esencias o en otra de hierbas aromáticas que tenemos en la clase.
Más tarde, cada uno elaboró un cartel en el que decía a lo que olía para que el resto de los compañeros/as pudiesen comprobarlo.
Días después, cuando llegan por la mañana, siguen con el juego, pidiéndole a los demás que los huelan y que detecten su aroma.

Como ya apuntábamos al inicio, sabemos que el éxito radicó en el cariño, en la confianza y en el respeto a cada niño y niña, haciendo que crezca su autoestima y autoimagen positiva.

AromatizArte VIII: la flor Dragón

In EncienciArte on 20/05/2014 at 06:46

Tras el trabajo de conocimiento, diferenciación e identificación de distintos tipos de olores, tan solo nos quedaba pendiente el olor pestilente. Pese a que se nos ocurrieron algunos ejemplos, no consideramos su pertinencia, además teníamos la certeza de que todos sabrían reconocer ese olor, aun sin mostrárselo.

Ayer, casualidad de la naturaleza, surgió una ocasión. Floreció una planta que anualmente rebrota en nuestro jardín, dejando pasmados a todos los observadores, tanto por su rareza como por su desagradable olor: la flor dragón (por la lengua de fuego y por el pedúnculo que semeja una espada)  o planta culebra (por tener el tallo manchado como la piel de una serpiente).

Para ellos un sinsentido, una flor que huele mal.

La Dracunculus vulgaris, es una planta atrapamoscas, que se introducen en su copa atraídas por el intenso olor. Para la fantasía infantil una planta “carnívora”. Dada su toxicidad, tan solo les dejamos observarla desde una distancia prudente. Por lo de ahora, como aun no está madura, el olor no era muy intenso.

Una ocasión para conocer una de la las flores más extrañas y grandes de la naturaleza.

FLOR DRAGÓN

AromatizArte VII: trabajando con la nariz

In EncienciArte on 15/05/2014 at 17:59

Llegado este tiempo, siempre aprovechamos para “trabajar con la nariz”. No es que el resto del año nos olvidemos de este sentido pero, en este momento, la vida diaria nos proporciona muchas ocasiones: ramos de flores con los que nos obsequian, frutas más variadas para el tentempié de media mañana, la manipulación de la tierra o el  olor de cuando cortan la hierba en los jardines vecinos.

Así, cada día, cuando nos llegan con flores variadas, aprovechamos para describir las sensaciones olfativas que nos producen. Pero reparamos en que siempre empleábamos las mismas categorías, descriptores y que encontrábamos las mismas semejanzas. Finalmente lo reducíamos a agradable/desagradable, muy intenso/poco intenso, por lo que decidimos dedicarle un poco más de atención pues consideramos que se pueden extraer grandes aprendizajes sin recurrir a situaciones ficticias o artificiales.

Ulindo

Narices

Oler, apestar, aroma, esencia, fragancia, perfume, peste, tufo, pestilencia, aromático, oloroso …, son algunos de los términos relacionados con el sentido del olfato y que tratamos de utilizar adecuadamente en cada ocasión.

Luego buscamos clasificaciones y tipos de olores, por supuesto de modo muy diferenciado y simplificado para edad de nuestro alumnado: especiados, florales, frutales, resinosos, quemados, pútridos/pestilentes, dulces, picantes. Aquí descubrimos que hay muchas relaciones entre sabores y olores, de hecho se utilizan con frecuencia indistintamente.

Cores

Olores, cores, sabores

En seguida fuimos llevando a clase algún ejemplo de esas categorías. Incluso llegamos a aventurar la hipótesis de que el color tuviese que ver con el color. Algo que luego descartamos. Chocolate, café, tostadas quemadas, pan tostado, tierra, hojas secas, membrillo, azúcar, pimiento, especias, piñas y ramas de pino, frutas, naranjas, limones, bergamotas, rosas, margaritas, peonias, geranios, hinojo, menta, menta chocolate, romero, ruda, lavanda, hojas verdes, yogur, queso azul, agua sucia, agua limpia, reproducciones de frutas, verduras y bollería de plástico, papel, libros, gomitas, acetona, perfume, alcohol …, fueron olidas individualmente, por grupos, por contraste y adivinando.

Contrastes

Contrastes olores

Un ejercicio que nos permite dar un paso más en la identificación y verbalización de las sensaciones que perciben cada día fruto de los millares de estímulos a los que están expuestos.

Hicimos muchas observaciones pero, para nosotras, la más destacable fue la constatación de la influencia cultural en la manera en la que se reciben los olores. Así, cuando les acercamos las especias a la nariz, todos se retiraban diciendo que les desagradaba, excepto cuando se las pusimos a una niña marroquí, en ese momento se le iluminó la cara, luego nos dijo que le gustaba mucho porque olía a la comida de su madre

En cursos pasados llevamos a cabo AromatizArte, secuencias a las que se puede acceder desde los siguientes enlaces.

AromatizArte I: perejil

AromatizArte II: agua de rosas

AromatizArte III: espantainsectos

AromatizArte IV: narices

AromatizArte V: rosquillas de anís

AromatizArte VI: vahos de eucalipto

Auga doce

In CativArte, EncienciArte on 14/05/2014 at 07:55

“Paisaje absorbido”, Patricio Cabrero, 2007

Como continuación natural a todo el trabajo realizado en el pasado trimestre mirando al cielo, con la lluvia y con las formas de llover, ahora tratamos de dar respuesta a la pregunta ¿adónde se fue toda esa agua?”
Así llevamos semanas conociendo los ríos, arroyos, lavaderos, pozos, puentes y fuentes que  hay cerca de su casas o de la de sus abuelos y familiares. A la vuelta de cada fin de semana recibimos fotografías de los niños/as visitando alguno de esos lugares y conociendo sus nombres. A esto ya le dedicaremos otra entrada porque da mucho de sí: Sar, Sarela, Miño, Río Tinto, Tambre, Rego dos pasos…
Como caída del cielo, desde lo 21 de marzo, se inauguró en el Museo de la Ciudad de la Cultura en el Gaiás, la exposición “Auga doce” para la que tenemos solicitada una visita didáctica. Allí podrán ver:
-El agua escondida, aguas envasadas, agua y salud (termas y balnearios).
-El agua en la tierra, agua y paisaje, flora y fauna, los grandes ríos, el Miño y las construcciones relacionadas con los cursos del agua.
-El hombre el agua, recipientes (cerámica), ingeniería hidráulica.
-Mirando al cielo, la meteorología, el agua en el universo.
Siendo como es una macroexposición, el Departamento educativo del Gaiás hace unha selección en función de la edad del alumnado. Nosotros ya le apuntamos nuestros intereses.

Con todo, también sugerimos a las familias  la posibilidad de llevar a sus hijos el 18 de mayo, que, con motivo del Día de los Museos, tienen programada una jornada de puertas abiertas con música, talleres y ciencia para toda la familia. Así, entre otras muchas, podrán hacer el viaje de una pompa de jabón; empaparse de historias donde los ríos, las charcas, los arroyos y las cascadas o la lluvia son los protagonistas; conocer las formas del agua; vivenciar el agua como una fuente de sonido con distintos aquófonos; etc.
Mientras tanto, y como avance, nosotras visitamos la exposición y aquí os dejamos algunas de las fotografías que mostramos a nuestro alumnado. Muy pocas, y siempre relacionadas con el trabajo realizado, porque, como siempre decimos, no hay razón para saturar a los pequeños con algo que incluso a los adultos nos cuesta.

“Auga doce”

Las gomas, otras posibilidades: geoplanos

In EncienciArte on 28/04/2014 at 21:59

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Llegamos a un punto que ya no sabemos bien qué hacer, si declararle la guerra o unirnos a la fiebre de las gomas de colores. Cada día confiscamos un puñado de ellas por temor a que se las metan en la boca, pero siempre vuelven con más. Así, no nos queda más remedio que darle la vuelta y buscarle otros usos.
Comenzamos con las nuevas posibilidades, haciendo unos rudimentarios geoplanos. Tras el descubrimiento de que pueden “dibujar, trazar o escribir” con las gomas y tras diversas composiciones, les formulamos estas preguntas: ¿en el bastidor circular podemos hacer formas cuadradas o triangulares?, ¿y en el cuadrado podemos hacer círculos?, ¿y triángulos?.
En esas andamos. Mientras tanto iremos pensando nuevas utilidades didácticas para las gomitas.
Ver presentación.

Xeoplanos gomas

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Camelias con nombre

In AlfabetizArte, EncienciArte on 31/03/2014 at 07:33

Desde hace algunas semanas, raro es el día en el que nos obsequian con una camelia, la flor más emblemática de Galicia con presencia en casi todas las casas, jardines y paseos.  Ver la Ruta de la camelia en Turgalicia

Inicialmente las acogíamos con gran alegría, le decíamos que era una camelia y la poníamos en agua. De un tiempo a esta parte, nos dedicamos a mirarlas con más detalle, especialmente porque nuestro alumnado observó que siempre le decíamos que era una camelia aunque entre sí fueran totalmente diferentes. Así acordamos ir nombrándolas; nosotros le pondríamos el nombre, ya que, los verdaderos según la variedad, no nos eran muy fáciles de recordar.

Hasta que hoy las juntamos todas. Una lección de diversidad: hay rasgos comunes entre ellas pero cada una también tiene elementos diferenciadores que las hacen únicas, singulares y hermosas. El color, la forma, número y disposición  de los pétalos, la visibilidad de los pistilos… Así se percataron de  que no tienen aroma (las variedades con las que trabajamos), pero que ni falta le  hace.

Como siempre hay nombres más o menos creativos, pero nosotros seguimos poniéndole nombre a la naturaleza.

Gracias a Sandra del CEIP El Coto que desarrolló un magnífico proyecto sobre las camelias, supimos de poemas, de música y de representaciones pictóricas.

Camelias con nome

Ahora nuestro alumnado está entusiasmado con la idea de representar plásticamente las camelias, algo nada fácil, para lo que tomaremos como referencia el “Proyecto camelia” del pintor vigués Alex Vázquez.

Finalizamos con una audición del poema de García Lorca, “Madrigal a la ciudad de Santiago“, traducido al gallego, musicado por Ismael Serrano y Luar na lubre.

Llueve en Santiago
Mi dulce amor
Camelia blanca del aire
Brilla entenebrecida al sol (…)

Paraguas, ¿para qué?, para la lluvia

In CativArte, EncienciArte on 12/02/2014 at 09:11

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Derivado del trabajo realizado sobre la lluvia que presentamos en el post anterior, quisimos aprovechar los paraguas rotos en estos días por las rachas de viento. Así le pedimos las familias que nos los enviasen para que nosotros les pudiésemos dar una segunda vida.

Inicialmente vimos la utilidad del paraguas, que va más allá de la estética, a pesar de que a veces es lo único en que reparan los niños y niñas. Hablamos sobre su forma, elucubramos sobre su utilidad en el caso de tener otra, vimos cuáles son los que mejor cumplen con su función y finalmente los motivos por los que ahora estaban destrozados. Cuando les preguntábamos cuál sería su último destino, respondían que el contenedor de la basura. Nosotras le hicimos cambiar de idea.

Con acrílicos y por grupos, he aquí algunos de los resultados que lucen expuestos nos corredores del centro junto con hermosas ilustraciones en las que siempre están presentes a lluvia y los paraguas.

Ver presentación.

Paraugas

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60 días lloviendo, 60 nombres de la lluvia y 60 modos de llover

In AlfabetizArte, CativArte, EncienciArte on 11/02/2014 at 08:21

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Van allá 60 días lloviendo. Puede ser , pues ya casi no recordamos como es la vida sin lluvia. Por muy lírica y melancólica que sea, en la escuela infantil es un fastidio: sin recreos, mojaduras, falta de juego al aire libre… Pero también pudimos aprovecharla como aprendizaje contextualizado.

En la rutina diaria de observar el estado del tiempo y de las previsiones para el día y días próximos, en los últimos tiempos decían “Llueve”, por lo cual decidimos afinar un poco esa apreciación dando respuesta a cómo llueve. Hay veces que llueve “miudiño”, otras arrolla, otras hay una tormenta o un chubasco o cae una “babuxa” o una “coriscada” o un diluvio o una “orballada”. Nuestra lengua dispone de docenas de palabras para nombrar la variada tipología de lluvia que tenemos, así, echando mano de las “Palabras enchoupadas” del Portal de las palabras y de otras magníficas compilaciones que encontramos pudimos llamar a la lluvia por su nombre.

Así mismo, quisimos dejar constancia plástica de ese rico abanico de denominaciones de la lluvia. Cada día, en un momento, observábamos el color del cielo y las nubes que dan lugar a cada una de las formas de lluvia. En este caso fuimos nosotras quien nos ocupamos de la representación, dado la dificultad que podía entrañar para nuestro alumnado a manipulación de los elementos empleados. Ellos son quien ahora se ocupan de explicar la exposición a la que dio lugar, por el momento 15 cuadros sobre la lluvia y otros fenómenos, que -de cara a ser visitada por las familias y compañeros- se acompaña de unas diapositivas en las que se recogen nombres, sustantivos, adjetivos, verbos, expresiones, dichos y refranes sobre la lluvia.

Este trabajo aún no cerrado (hasta que la lluvia no nos abandone), nos posibilitó conocer vocabulario propio de nuestra lengua, fenómenos meteorológicos, literatura, poesía, el ciclo del agua, el lenguaje plástico, y otros muchos aprendizajes y experiencias que iremos contando en los próximos días.

Esto fue el positivo de esta temporada de tanta inestabilidad meteorológica: conocer la riqueza lingüística del gallego.

Ver la presentación.

60 días, 60 nomes e 60 modos de chover

Nuestra preferida es “Choven chuzos de punta”, la de ellos es “Pedrazo” o “Cielo de verano”, ahora bien, ansían una “Lluvia del Arco Iris”.

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La gran ola

In CativArte, EncienciArte on 10/01/2014 at 08:58

A la vuelta de vacaciones, una vez nos pusimos al día, nuestro alumnado no paraba de comentar sobre el temporal de truenos, viento, lluvia, rayos, y especialmente de olas gigantes. Así tuvimos que buscar una explicación a este fenómeno, ya que, hasta ahora, para ellos las olas siempre fueran parte de la diversión de un día de playa en el verano. Tras las aportaciones de unos, descartadas por otros, buscamos información en la red, así supimos por qué se producen las olas en el mar y no en una piscina, en un río o en un lavadero.

En este corte de un informativo de VTelevisión  nos explican cómo se forman las olas gigantes, la espuma del mar, e incluso nos sugieren hacer un experimento con un secador de pelo orientado hacia una cubeta con agua.

Luego vinieron las conversaciones sobre las ventajas/divertimento de las olas (juegos en el mar, deportes, etc), y los inconvenientes (para los barcos, para la pesca, para os paseantes).

En el Portal de las Palabras encontramos denominaciones de los estados del mar.

Nos vino al recuerdo el hermoso álbum ilustrado “La ola” publicado por Bárbara Fiore Editora, en el que se nos cuenta una historia sin palabras de una niña que pasa un día en la playa, para ello, su autora, Suzi Lee, solo emplea dos colores: el azul y el gris. Aquí una presentación del mismo.

De inmediato enlazamos con el magistral grabado del japonés Hokusai de “La gran ola de Kanagawa”, que incluso fue fuente de inspiración de otros artistas entre ellos, Roy Lichtestein e “La mer” de Claude Debussy.

El visionado de este grabado les llevó a creer que ellos también podrían representar las olas con tan sólo dos colores. Así nos pusimos manos a la obra empleando ceras, pero los resultados no fueron muy de su agrado, por lo que repetimos con otras técnicas: fondo con rodillo, brocha seca de dos tonos de azul para la ola, rotulador para barcos y témpera blanca con pincel fino para la espuma del mar.

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Para nuestra sorpresa, la obra de Hokusai era conocida por algunos niños/as debido a que aparece en un episodio de los Little Einsteins.

Por los de ahora nos conformaremos con las fantásticas imágenes del experto en capturar olas, el fotógrafo Pierre Carreau, en cuya web podeis encontrar macroolas, multiolas y el poder del agua que los dejarán con la boca abierta. O también las espectaculares olas hawaianas de Clark Little.

La luna y el sol juntos al amanecer

In ContArte, EncienciArte on 27/11/2013 at 15:16

Esta mañana, nuestros “observadores del cielo” repararon en la presencia de la luna enfrentada al sol, viéndose ambos con total claridad. Fue algo que los sobresaltó mucho, y sobre lo que dieron todo tipo de explicaciones, desde las más líricas, a las más fantásticas, pasando por algunas pseudocientíficas:

-“Es que despertaron al mismo tiempo.”
-“Es que la luna quería vernos despiertos.” Nos está espiando, porque nos quiere ver.”
-“No, era porque quería ver la tarde.”
-“Es una nube con forma de luna, pero no es la luna.”
-“No está entera, le faltan trozos que se los comieron los unicornios por la noche.”
-“Fue porque nosotros despertamos muy temprano.” 

Dado que no había concordancia en las razones que daban, decidimos buscar en Internet, y he aquí la explicación que encontramos a este fenómeno conocido como luna de día:

“La luna llena solo se ve de noche, la luna nueva no se ve, el cuarto creciente se ve al atardecer y por la noche y el cuarto menguante al amanecer y por la mañana”, resume a RTVE.es Antonio Pérez Verde, astrónomo de la REDA (Red Española para la Divulgación de la Astronomía).
Fue una mañana de mucho provecho, que nos dio ocasión para mostrar las distintas fases de la luna, e incluso echar mano de cuentos tan hermosos como “Pedro y la luna” o “¿Quién se llevó la luna?”. Seguiremos profundizando en este filón, al que ya le habíamos dedicado un tiempo, con otra promoción de alumnado y que recogimos en esta entrada hace cuatro años.

Tenemos que decir que buscamos fotografías para ilustrar esta entrada y no encontramos ninguna de luna menguante, motivo por el cual empleamos esta.

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Otoño waterpainting

In CativArte, EncienciArte on 25/10/2013 at 14:01

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Es tiempo de calabazas y unas tienen más colorido que otras, por ello decidimos llenarlas todas de color. Así decidimos aplicar la técnica del waterpainting -que ya habíamos empleado en otras ocasiones- con elementos del otoño.

Visto lo que que necesitábamos –esmaltes, soportes, agua y una cubeta- nos encontramos con un problema: la posibilidad de que se desbordara el agua. Para el alumnado fue un descubrimiento ver como subía el nivel del agua en función del tamaño del elemento que introducíamos, por lo que se hizo necesario introducir el mayor y ajustar la cantidad de agua a él.

Por añadidura, surgió una experiencia de carácter físico a la que todavía no dimos una respuesta fiable: elementos pesados como las calabazas flotaban y otras más pequeñas se hundía. Hicimos varias pruebas con otras cosas de menor tamaño y escaso peso, así como con otras grandes y de mucho peso. Deberemos insistir más en esta cuestión para poder formular una “teoría científica”. Por el momento no la tenemos.

En cuanto a la experiencia artística fue muy vistosa tal y como se puede apreciar en las fotografías. Hojas, mazorcas de maíz, calabazas y tarjetas de papel fueron los soportes empleados.

Ver presentación. 

outono painting

Tiempo de otoño

In EncienciArte on 23/09/2013 at 07:29
Igor Lagunov

Igor Lagunov

Llegó el otoño, para nosotras una de las temporadas más fecundas. Será que los ánimos están renovados tras el verano, será que es una época de gran belleza, o será que la naturaleza nos brinda grandes posibilidades, máxime si la climatología es benévola.

Ya hemos realizado  un montón de actividades que compartimos a través del blog, y que ahora recopilamos aquí para facilitar su acceso.

Recordad que no tenéis más que pulsar sobre la etiqueta otoño y así aparecerán todas ellas.

Tenemos por delante casi noventa días hasta la entrada del invierno. Trataremos de aprovecharlas al máximo, mirando, degustando, oliendo, tocando, escuchando, leyendo y dejándonos llevar por el sosegado otoño.

Los árboles alimentan

In EncienciArte on 22/05/2013 at 08:04

Senteime baixo a pereira e deume unha pera.

Senteime baixo a ameixeira e deume unha ameixa.

Senteime baixo a figueira e deume un figo.

Senteime baixo a cerdeira e deume unha cereixa.

Senteime baixo a maceira e deume unha mazá.

Senteime baixo o pexegueiro e deume un pexego.

Senteime baixo o carballo e deume tanta alegría

Que comín peras, ameixas, figos, cereixas, mazás e pexegos todo o día.

En esta época del año podemos ver los árboles frutales en flor, así como comienzan a brotar sus pequeños frutos, por ello, quisimos recurrir a este sencillo poema de Carlos Fontes, publicado en el libro “Poemas con piruleta”, para realizar un juego adivinanza con nuestro alumnado. Incluso pudimos seguir añadiendo otros árboles y frutos.

1 año de un bosque

In EncienciArte on 20/03/2013 at 21:19

Vía Microsiervos conocimos el vídeo Forest Year, en el que en menos de 3 minutos nos muestran los cambios acaecidos en un bosque a lo largo de 15 meses mediante 40.000 fotografías.

Magnífico material para explicar al alumnado el tránsito de las estaciones y sus efectos en la naturaleza.

Rayos, truenos y relámpagos

In CativArte, EncienciArte on 11/03/2013 at 18:51

Thunderstorm 12

La novedad en las conversaciones con el grupo esta mañana eran los comentarios sobre la tormenta eléctrica de este fin de semana. Por ello quisimos aprovechar para saber algo más sobre estos fenómenos meteorológicos y para hablar sobre los miedos o temores que le producen a los niños y no tan niños.

En primer lugar fue necesaria una aclaración terminológica, ya que hay una gran confusión en cuanto a estos tres fenómenos, así como una asociación errónea –non extraña- en cuanto a la forma de los rayos.

Escuchamos truenos, vimos imágenes de relámpagos, hablamos sobre sus consecuencias y precauciones a adoptar. Incluso pudimos apreciar su belleza para ello empleamos las sugerentes imágenes de la emblemática intervención de earthwork, “Lightning field” de Walter de María en el desierto de Nuevo México allá por los anos setenta del siglo pasado.


Para finalizar, hicimos una representación de los relámpagos “pintura autónoma”. Sobre una base de cartulina cubierta de cera y posteriormente rayada, dejamos escurrir una gota de pintura; puesta en vertical se va ramificando de forma similar a los relámpagos.

Ver aquí.

RELAMPAGOS

Calabazas espinosas

In EncienciArte on 17/12/2012 at 16:01

Nos regalaron una cesta de hermosas chayotas, también conocidas como calabazas espinosas, papaspobres o papas del aire. Un fruto de una planta trepadora de la familia de las cucurbitáceas (como las calabazas), que en algunos lugares de Latinoamérica se consume de la misma forma que las patatas, de ahí su nombre.

Pensábamos guardarlas para plantar en la primavera, y así ver cómo nacen las plantas directamente de un fruto, xa que en otras ocasiones hemos visto la reproducción por esqueje, por semilla, por bulbo, por hoja, etc. Pero al parecer se encontraron a gusto en nuestra aula que algunas ya empezaron a germinar y a crecer a un ritmo de 2-3 cm por día (son como las habichuelas mágicas); para cuando alcancen más altura non sabemos qué haremos con ellas, ya que precisan un emparrado.

o nos dio pié para hablar con nuestro alumnado de las necesidades vitales de las plantas, e incluso a hacer pruebas privándolas de uno de esos elementos: agua, luz, calor, para comprobar si así germinan igual que las que tienen todas sus necesidades cubiertas. Preparamos un cuadro de doble entrada para hacer el seguimiento y así poder extraer conclusiones.

Un regalo de la naturaleza para el conocimiento de los niños y de las niñas.

Ver presentación.

Chayotas

Nido de palabras para “O peizoque Roque”

In ContArte, EncienciArte on 28/11/2012 at 08:52

Desde que en el mes de junio conocimos a “O Peizoque Roque” esperábamos poder realizar alguna experiencias centrada en este hermoso libro de Dores Tembrás que nos habla de un pequeño petirrojo que enloquece por las palabras, poemas y lindos versos.

Mamá peizoque / nun toxo aniñou / e os cinco ovos / do vento gardou.
Naceron xuntos / os pequerrechos / entre poemas / e lindos versos. (…)
O máis pequeño / anda a rosmar / chámase Roque / e non vai parar.
Insiste e rabea / nada quere saber / se non son palabras / tampouco ha comer.

Y así va pidiéndole a los distintos animales con los que se encuentra palabras largas como un río, palabras que den calor, palabras que lo asusten o palabras para soñar, hasta que de vuelta al nido, las comparte con sus hermanos y así,

O peizoque canso / reconta feliz / as palabras todas / antes de ir durmir.

Una compañera nos presta dos nidos abandonados por sus habitantes, por lo que buscamos información en la red y descubrimos que este peizoque acostumbra hacer sus nidos con forma de plato en las zarzas, con hojas ramitas y raíces; que hace la puesta de huevos allá por el mes de marzo; que se alimenta de gusanos o insectos y ahora en el invierno de bayas. Escuchamos su canto y sus nombres en otras lenguas que siempre aluden a su característico pecho rojo (petirrojo, paporrubio). Supimos que es habitual que ahora en el otoño bajen de otras latitudes más frías, por lo que se les puede ver en los parques, siendo muy confiado con los humanos, de tal modo que es uno de los pájaros más fáciles de atraer para los comederos y cajas-nido

 Retomando la historia de Roque, acordamos hacerle un nido especial en el aula; un nido que iremos llenando de palabras a lo largo de esta temporada, para ya en la primavera ofrecérselo como un lugar para anidar, para poner huevos y para criar a sus hijos entre palabras, poemas y lindos versos. Entonces, le pediremos a su autora, Dores Tembrás, y al ilustrador, Xosé Tomás, que nos traigan al Peizoque Roque para ver si le gusta el lugar para quedarse a vivir.

El nido será un lugar simbólico en el que iremos guardando los conocimientos adquiridos, algo que se irá construyendo con el tiempo y con las vivencias de clase. Nos ayudará a ser conscientes del paso del tiempo y de nuestros aprendizajes. Algo presente, para lo que también solicitaremos la colaboración de las familias y de otras especialistas que intervienen con el alumnado, así por ejemplo, ya fuimos recogiendo también palabras en inglés. Incluso, con algunas, le haremos lindos versos.

Esperaremos confiados en que el Peizoque Roque considere la posibilidad de venir a vivir con nosotros.

Ver presentación.

Niño de palabras do Peizoque Roque

Las cajas de otoño

In EncienciArte on 07/11/2012 at 09:03

Una manera diferente de exponer las composiciones con elementos otoñales. Nosotras que somos mas estereotipadas habíamos pensado meter en cada caja la hojas y los frutos de cada árbol, afortunadamente nuestro alumnado es mucho más creativo y así les quedó.

Ver presentación.

Caixas de outono

Actividades para el otoño

In EncienciArte on 17/10/2012 at 07:31

Ya metidas de lleno en el otoño, a lo largo de los  próximos meses realizaremos muchas actividades directamente relacionadas con la estación. Aún así, recomendamos la visita a las entradas del blog registradas bajo la etiqueta “Otoño” (navegador de etiquetas, parte inferior de la columna central). Entre otras se encuentran:

Cata de mermeladas de otoño

In EncienciArte on 08/10/2012 at 07:48

En el poema de Antonio Rubio para el mes de septiembre -en “Almanaque musical” – se  hablaba de una sinfonía de mermeladas, lo que nos dio la idea de aprovechar frutas del otoño para conocer sus usos, propiedades dietéticas, conservación y consumo más allá de la temporada con nuestro alumnado de 4 y 5 años.

El proceso lo reducimos a lo más básico y elemental, nada de recetas laboriosas ni mucha precisión en la proporción del azúcar, baste recordar que nosotras no estamos para hacer cursos de cocina, sino para sacarle provecho educativo.

Por ello, les pedimos que nos trajesen frutos del otoño, que olimos, tocamos, degustamos, etc. Más tarde los troceamos y maceramos con igual cantidad de azúcar. Es muy interesante hacer las comparaciones de volumen/peso, así como los cambios que se producen con el paso del tiempo en la mezcla -paso de sólido a líquido-. No dejamos pasar la oportunidad de proponer un problema: la cantidad de mermelada que obtendremos será igual al peso de la fruta y del azúcar?

Cocemos, dejamos enfriar, le damos respuesta el problema y ya podemos hacer todas las comparaciones que queramos: con la fruta al natural (dozor, textura, olor …), o entre otras semejantes por el color (fresas-tomate, naranja doce-naranja amarga, calabaza-caqui, uvas-moras, etc).

Al tiempo es una manera de acercarlos al consumo de un producto sano y energéticodel que que no suelen ser muy devotos.

Terminamos con la lectura de “Mermelada de fresa” de Daniel Nesquens en Anaya, en la que este alimento es el nexo que le permite al ratón Papas Fritas sentir el goce de los desayunos del sábado.
Ver presentación de la apetitosa actividad.

cata de mermeladas

Polos helados de cítricos

In EncienciArte on 21/06/2012 at 08:25

Habíamos acordado que cuando llegase el buen tiempo, ya cerca del verano, haríamos helados. La climatología no ayudó pero ellos nos recuerdan que  lo prometido es deuda.

Días atrás nos pusimos manos a la obra. Queríamos mostrarles cómo hacer un apetitoso postre a partir del zumo de frutas naturales, aprovechando además para distinguir los sabores -dulce, ácido o amargo- y los cambios de estado de los líquidos a sólido.

Además nos supuso un interesante trabajo de estimaciones y cálculos matemáticos, ya que había que saber la cantidad de líquido que necesitaríamos según los recipientes que empleamos.

Ver presentación.

Polos xeados

Cata de las cerezas de Mayo

In EncienciArte on 24/05/2012 at 12:07

Estamos en tiempo de cerezas, pero no todas son iguales, por ello organizamos una cata -al igual que ya hemos hecho con la miel o con el mosto-, tratando de que sea una degustación guiada y consciente descubriendo matices que de otro modo pasarían desapercibidos.

Nos regalaron un cartel de gran formato con 24 variedades de cerezas, cada una de ellas con su nombre, información sobre su origen, calibre, forma, color, sabor, floración, maduración, pedúnculo, resistencia al rajado y dureza, lo que nos dio una idea de los aspectos a observar.

Reunidas 7 variedades en un primer momento fuimos atendiendo a detalles como origen, peso (calibre), forma (achatada, redonda, corazón, alargada, con pico), color (rojo, rojo claro, rojo oscuro, rojo negro), pedúnculo (corto, medio, largo), recogiendo todas las anotaciones en una tabla.

De inmediato pasamos a la cata, por lo que nos preparamos como profesionales con un vasito de agua para “lavar la boca” entre degustación y degustación; y así fueron notando las sensaciones en el paladar en cuanto a dureza (dura, blanda, crujiente), sabor (dulce, muy dulce, poco dulce, agridulce), y en cuanto a tamaño del hueso (grande, pequeño).

Con la profesora especialista de inglés, también trabajaron todo este vocabulario e incluso hicieron un haiku sobre las cerezas.

Siempre pensamos que una de nuestras tareas es ayudar a los niños/as a ponerle nombre a las sensaciones que sienten. Y esta fue una deliciosa y rica experiencia tanto sensorial como de lenguaje.

Finalizamos con una cantiga propia de las celebraciones de los Mayos en Galicia.

“E maíño maio,
e que nos trouxeches,
cereixas maduras
e non nolas deches.”

Ver presentación.

Cereixas de maio

El paso del tiempo

In EncienciArte on 26/03/2012 at 07:59

Los niños/as de infantil no son muy conscientes del paso del tiempo, -las personas adultas, a veces, tampoco-, por ello, lo que debemos hacer es propiciarle experiencias que les ayuden a comprender y vivenciar como esto sucede.

Albúmenes con sus fotografías desde que entran en el centro, el blog de aula en el que se recogen todas las actividades diarias, rutinas, la existencia de hitos significativos para el grupo, las celebraciones anuales, etc, pueden ayudar. Para el tránsito de las estaciones, el ciclo vegetal, nosotras recurrimos a las plantaciones, además de que permiten trabajar otros muchos conceptos y valores.

Este curso, el 25 de noviembre hicimos las plantaciones de bulbos (tulipanes, crocus e iris), que dieron pie a un intenso trabajo matemático, así como de seguimiento de su evolución hasta el día de hoy, en el que ya florecidos, pudieron llevarlos para la casa, tras la comprobación de todas las hipótesis que se habían formulado al inicio, así como de las indicaciones del envase en cuanto al período de crecimiento y momento de floración. Lo mismo sucede con las plantaciones de fresas, o con los bonsais.

Bulbos_fresas

Mención aparte merece la actividad “Nuestros árboles mes a mes“, que nos permitió ir apreciando los cambios a los que se vieron sometidos árboles con un significado especial en la vida de los niños, a lo largo de estos seis meses.

Para nosotras, estas experiencias son clave, y por supuesto no pueden ser sustituidas por el coloreado de una ficha. Tenemos por cierto que es así entendido por todos los profesionales que intervenimos con la infancia, por lo cual, no podemos comprender que se siga haciendo de esa manera.

Hoy se culminó un proceso, abriremos otros, siempre con el objetivo de que vayan construyendo conocimiento de forma significativa, tal y como recogemos en la categoría EncienciArte.

Pedro y su roble

In EncienciArte on 12/03/2012 at 16:54

Ahora que ya se empiezan a apreciar cambios en el entorno que anuncian la llegada, adelantada, de la primavera, nos gustó encontrar este hermoso libro, “Pedro y su roble“, de Claude Levert ilustrado por Carme Solé Vendrell, en el que se nos cuenta una historia de amistad e ingenuidad infantil. Con la llegada del otoño Pedro pensó que su roble iba a morir, por ello todos los cuidados son pocos, incluso lo protege del frío invernal; su esfuerzo y cariño será recompensado porque con la llegada de la primavera el árbol “revivirá” día a día.

Una recomendación para comprender los cambios de la naturaleza con el paso de las estaciones.

Desde aquí se pueden ver las primeras páginas.

Editar esta entrada.

Bonsais en clase II

In EncienciArte on 03/03/2012 at 10:45

Tras el tratamiento de la pyracantha para convertirla en el bonsai que nos regalaron para clase, los padres del alumno aun nos reservaban más sorpresas: trajeron un pequeño boj o un cotoneaster para que que cada niño/a lo convirtiese en bonsai. Esto se hizo al día siguiente.

Con paciencia fueron enseñándole a cada uno a descubrir cuál sería la forma ideal de la planta que le habían asignado. Como algunos niños les pedían formas de letra u otras, se hizo preciso aclarar la diferencia entre bonsai y topiario. Para crear ese clima de calma de relajación pusimos ambientación de música japonesa (de meditación, tradicionalKitaro).

Mientras los padres trabajaban en pequeños grupos, otros niños iban buscando en el ordenador la traducción de su nombre al japonés, para luego identificar su maceta.

Tras atender a las explicaciones que nos dieron sobre los cuidados que requerían en cuanto a luz y agua, buscamos un lugar donde colocar nuestras macetas y creamos un hermoso jardín de bonsais con piedras y decoración con motivos japoneses.

Ahora no queda más que esperar.

Esta actividad nos dio ocasión de conocer sobre plantas, tradición, cultura, arte, música …, y otras muchas cosas que iremos desarrollando y contando en próximas ocasiones.

Ver presentación.

bonsai_nenos

Bonsais en clase I

In EncienciArte on 03/03/2012 at 10:44
bonsais

Un alumno nos dijo que su padre hacía bonsais, por los que tuvimos que explicar en qué consistía esa técnica milenaria y enseñar fotografías de estos “árboles en maceta”. Despertó tanto interés que invitamos a los padres a venir a la clase.
Llegaron con cuatro ejemplares, un olivo, un arce, un ficus y un pino, que maravillaron a los chicos, y así fueron contándonos cómo se hacían, qué se pretendía, cómo lo lograban, los cuidados que requerían, y toda la paciente labor que había detrás de estos hermosos árboles.
También trajeron un pequeño arbusto, una pyracantha, para tratarlo y convertirlo en bonsai. Así, mediante explicaciones, fueron mostrándonos todos los pasos a dar, las herramientas que se emplean para tan delicadas operaciones, las partes de la planta, lo que más se valora en los bonsais, nos enseñaron algunas palabras que proceden del japonés, las diferentes formas clásicas que pueden adoptar, la edad que pueden alcanzar, etc. Nos sorprendió la tarea de poda de raíces para lograr la simetría entre la copa y la raíz (debido a que cada vez que a un árbol le sale una raíz, también le sale una rama), la forma en que lo sujetan a la maceta para así posibilitar que se vea el nebari, la manera de alambrarlo para darle la forma deseada, y algunos elementos con los que decoran el bonsai, dándole también importancia a la maceta o a adornos como un pequeño monje y un templo oculto en el entramado de raíces. Le dejaron tocar los diferentes tipos de tierra que emplean, para retener o drenar agua, el pomice (pequeñas piedras pómez que se colocan en el fondo de la maceta) y la akadama (tierra volcánica que indica la necesidad de agua). Y sobre todo, nos dieron una lección de amor por la naturaleza, del valor de la paciencia, y de didáctica.

Ver presentación.
Ante la tópica pregunta que les hicimos algunas compañeras sobre si no lo consideraban una forma de “torturar” las plantas, cercenando, modificando, podando…, la respuesta nos dejó sin palabras, ya que no lo consideraban muy diferente de lo que nosotras hacemos con nuestro alumnado mediante la educación, que no es otra cosa que mantener intacta su estructura natural, pero liberado de todo aquello que lo lastra, sacando a la luz toda su belleza y potencialidades empleando grandes dosis de paciencia, constancia y cariño. Para pensar.

En agradecimiento, en los días siguientes, los niños le hicieron un dibujo de los bonsais que nos trajeron inspirándose en representaciones artísticas clásicas en el artes japonés. Ver presentación.

Debuxos_bonsai

Indicios de la primavera

In EncienciArte on 28/02/2012 at 09:25
INDICIOS DA CHEGADA DA PRIMAVERA

Pese a que aunque el calendario nos dice que estamos en el invierno, tenemos la sensación de llegada de la primavera. Con tal motivo, y tras comprobar que aun faltan tres semanas, salimos por los alrededores del centro, a modo de detectives, buscando indicios de que la primavera ya está a punto de llegar.

Estuvieron muy certeros; de inmediato se percataron del color del cielo, de la llegada de los pájaros y de algunas mariposas, a los sonidos, a la aparición de las flores de los árboles frutales, de la hierba nueva, de las tiernas hojas de los eucaliptos, de las acacias, de las lechugas, y de la casi sempiterna floración de los dientes de león.

A lo que no supimos responder y esperamos a alguien nos ayude fue a la pregunta “¿por qué todas las flores que florecen primero son de color amarillo?” Ciertamente amarillas son las flores de: tojos, retamas, mimosas, acacias, dientes de león, flor de oro, narcisos, prímulas, lirios silvestres, etc., ahora bien, no sabemos el motivo.

El casorio de los pájaros

In EncienciArte on 03/02/2012 at 09:33


En nuestras aulas tenemos una costumbre muy del gusto del alumnado: todos los días le dejamos en el patio un poco de harina de maíz a los pájaros para que nos visiten. Pero con mucho disgusto, hacia finales de noviembre vimos que no venía ninguno a comer, lo que nos llevó a investigar para dónde habían marchado, intentando saber dónde estaban para no dejarse ver.

Por ello, hoy es un día de alegría, ya que, según las tradiciones populares gallegas, es a partir del día de la Candelaria, el 2 de febrero es cuando vuelven los pájaros para emparejarse y criar.

La Candelaria es una fiesta religiosa, pero su origen, como la de otras muchas celebraciones cristianas, es pagano. Era la antigua “fiesta de la luz” celebrada por los celtas y también por los romanos y día del amor en las antiguas costumbres gallegas.

En Galicia no sólo era muy celebrada esta fiesta dentro del religioso, sino también, en el ámbito agrario ya que era considerada como un preludio de la llegada de la primavera y con ella el renacer de la naturaleza; es el día en el que se celebraba el “casamiento de los pajaritos”. Dice un refrán que “a partir de la Candelaria, ningún ave vuela sola”. Se consideraba a esta fiesta como “la del amor y del apareamiento en el reino animal”.
Así es como ilustraron este día de casorio los pequeños/las de cuatro años.

Otra alegría nos la da este refrán que dice: “Cuando la Candelaria llora, medio invierno va fuera; que llore, que deje de llorar, la mitad del invierno está por pasar”.

Y siguiendo con las aves y con los refranes recordamos una entrada que le dedicamos al día 3 de febrero “Por el San Blas, la cigüeña verás.”

Esperamos que muy pronto vuelvan los pájaros a visitarnos, mientras tanto nos deleitaremos con hermosas ilustraciones como esta de Sami Viljanto u otras de pájaros que se pueden ver en Pinzellades al món.

AromatizArte VI: vahos de eucalipto

In EncienciArte on 27/01/2012 at 08:15