Nuestra aportación a la educación infantil

El árbol de las mariposas amarillas

In CativArte on 21/11/2014 at 08:53

En esta ocasión todo empezó con un poema sobre el otoño, de la argentina Laura Forchetti, que nos envió la madre de una alumna, en el que se hace un símil entre las hojas que caen y las mariposas amarillas. Pero aquí, en nuestra zona, -con nuestros árboles autóctonos, con el retraso en los cambios de color y de caída de la hoja-, había que echarle mucha imaginación. Hasta que un día volvimos a un álbum ya clásico para nosotras, “El otoño” , de la también argentina Claudia Degliuomini; en aquel momento, viendo aquellas ilustraciones, vimos el paisaje del que nos hablaba Laura Forchetti: tonos anaranjados, amarillos, rojos y hojas que parecían mariposas, las del ginkgo biloba. En la última página, en la que Claudia habla de sí misma, aparece una fotografía de una caja de acuarelas con unas hojas de ginkgo. Así, decidimos hacer un mural del otoño que sustituyese al del verano. Pintado con acuarelas de tonalidades marrones, ocres y con unas breves frases (algunas copiadas y otras inventadas) que dan idea de lo que es esta estación. Se completa finalmente con las hermosas hojas del ginkgo, de las que los niños, en principio, dicen les recuerdan abanicos y corazones.

Una compañera del centro nos habla de una hermosa leyenda oriental en la que se explica la existencia de los ginkgos, así como la razón de que sus hojas tomen el color amarillo y tengan forma de alas de mariposa. Merece la pena leerla. Lo que todavía no descubrimos es por qué algunas hojas tienen forma de corazón. Entonces empezamos a buscar información en la red, descubriendo que este árbol es un “fósil viviente”, que ya existía hace millones de años, incluso en la época de los dinosaurios. También supimos que es el árbol sagrado del Japón; que es motivo protagonista de infinidad de representaciones artísticas, en joyería, pintura, escultura, artes decorativas, arquitectura, etc. Así mismo, supimos de sus usos en la medicina alternativa. El ginkgo biloba es conocido como un árbol milagroso.

Todo esto trasciende a las familias del alumnado, y un padre nos informa de que hay dos ejemplares de ginkgo en nuestra localidad. Los niños y niñas, advertidos de que el espectáculo del árbol de las mariposas amarillas sólo dura unos días, aprovechan para visitarlos y recoger hojas que traen al aula y con las que hacemos bonitas composiciones.

Están tan maravillados con este descubrimiento arbóreo que nos piden hacer un cuadro –como el mural pero en pequeño- que puedan llevar para sus casas. En un giro de los nuestro, copiamos en el lienzo el poema de Laura Forchetti que dio inicio a todo y decoramos con mariposas amarillas del ginkgo biloba. Como curiosidad, un poema de Goethe decorado con hojas de ginkgo.

Un viaje circular. Una sorpresa de este otoño 2014 que recordaremos siempre que veamos alguno de los escasos ejemplares de ginkgo que hay en nuestra comunidad.

 

 

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otoño

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