Nuestra aportación a la educación infantil

“Educar en la realidad” (real no virtual)

In ActualizArte, FamiliarizArte on 04/05/2015 at 20:47

Compramos sin dudarlo el segundo libro de Catherine L´Ecuyer, “Educar en la realidad”, con la certeza de que sería tan tan enriquecedor como “Educar en el asombro”. Efectivamente, así es. Tuvimos que abstenernos de subrayar los párrafos con los que nos sentíamos identificadas porque no nos quedaba ni una palabra sin marcar. No tiene desperdicio, merece la pena leerlo mientras esperamos poder escucharla el próximo día 16 en A Coruña, en el marco de las Jornadas de educación infantil de Educabarrié. Contamos con que nos dejen asistir, pero le cederíamos gustosamente nuestro sitio a todos y a todas las “abducidas por llas tecnologías”, porque esta autora arroja un poco de luz sobre todos esos mitos y falacias con las que nos pretenden seducir los que quieren vender aparatos, o los que trabajan -incluso sin saberlo- para ellos.

Tal y como apunta en el prólogo el neuropediatra Juan Narbona, “L´Ecuyer realiza aquí un acertado análisis de los excesos derivados de una neurointoxicación de la psicología y de los procedimientos educativos apoyados en neuromitos, que no son sino una caricatura de lo que las neurociencias del desarrollo humano vienen ofreciendo. Así, la buena voluntad de los padres es manipulada al animarles al uso de dispositivos y programas informáticos “interactivos” que pueden, supuestamente, multiplicar de forma exponencial la inteligencia y saberes de los pequeños. Falta allí la acción del adulto que, bien conectado con la cabecita del niño (intersubjetividad), sabe dosificar y gestionar prudentemente lo que es apropiado en cada momento evolutivo para cada chaval.”

Tras su primer éxito editorial, esta abogada canadiense afincada en Barcelona, madre de cuatro hijos, se desmarca de la actual tendencia que casi sacraliza las tecnologías en la educación de las jóvenes generaciones y postula la importancia de “educar en la realidad”: en el mundo actual, en la belleza de la realidad (contrapuesta a la virtual), y con realismo. Se pregunta cómo conciliar esas tres ideas “¿Cómo educar en el mundo actual, en la belleza de la realidad y teniendo en cuenta la naturaleza de nuestros hijos? ¿Qué lugar deben o pueden educar la NT en la búsqueda de la perfección de que la naturaleza de los niños y de los jóvenes es capaz?

Arranca exponiendo varios estudios en los que se constata que cerca del 80% de los niños y jóvenes del primer mundo pasan una media de siete horas y pico ante las pantallas en modo multitarea, así contestan watsApp mientras hacen los deberes, juegan con videoconsolas al tiempo que hablan con amigos, y ven la televisión mientras cenan. La primera pregunta que nos hacemos todos es cómo llegamos a este punto, y en qué se sustenta la permisividad de los padres/madres para desencadenar esa situación. Según la autora, se basan en una serie de neuromitos que nos fueron metiendo por los ojos -malas e interesadas interpretaciones- que proliferan y arraigan en el ámbito familiar, educativo y social, creando falsas premisas sobre las las cuales se construyen modelos educativos que no tienen ninguna base científica y generando una oferta comercial cada vez más amplia para esos productos. Así va analizando algunos de los más extendidos como: que los niños tienen una inteligencia ilimitada, y tan sólo emplean el 10% de su cerebro; o que cada hemisferio cerebral es responsable de un estilo de aprendizaje distinto; o que un entorno enriquecido aumenta la capacidad del cerebro para aprender; o que los tres primeros años son críticos para el aprendizaje y por lo tanto decisivos para el posterior desarrollo cognitivo.

A continuación va desgranando temas como la pertinencia de las pantallas en la primera infancia, si los nativos digitales son una “raza diferente”, nos habla de la motivación, o de las ventajas o perjuicios de la exposición temprana y prolongada las pantallas, para terminar afirmando que lo verdaderamente relevante en la educación son las relaciones interpersonales, el apego, la sensibilidad, la empatía, y el pensamiento, algo que por ahora no nos dan las tecnologías, razón por la que debemos volver a la realidad, a educar en la realidad.

Con puntería de francotirador denuncia la imposibilidad de que se den ese tipo de relaciones entre los mediadores educativos y el alumnado en clases con ratios tan elevadas, pero que los centros y las familias prefieren escuchar que tienen aulas digitales que aulas de grupos reducidos. De igual modo, disecciona muchas de esas aulas donde la tecnología significa tener los pequeños enchufados a las pantallas viendo películas comerciales, para luego ir a casa con mochilas cargadas de deberes.

Altamente recomendable para profesorado y familias.

Para quien quiera saber más sobre ambas publicaciones puede acceder a la web y blog de Catherine L´Ecuyer, Apego&asombro 

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