Nuestra aportación a la educación infantil

La Escuela Bosque Amadahi y el Pazo del Sol y la Luna, un binomio mágico

In EmocionArte, EncienciArte on 10/12/2016 at 13:30

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Hoy queremos relatar una de esas nuestras experiencias de vida con ida y vuelta a pesar de que en esta ocasión no participó directamente nuestro alumnado ya que no fuimos más que mediadoras o propiciadoras de un descubrimiento y de un encuentro especial entre la tribu de la Escuela en el Bosque Amadahi en Dexo, la magia del Pazo del Faramello y muchas otras personas que de una forma u otra queremos hacer nuestra aportación para la re-naturalización de la educación.

Como en muchas historias comienza con dos protagonistas que de partida no se conocían.

En el mes de noviembre a Facultad de CC.EE de A Coruña invitó  a Innovarte a dar una charla al alumnado que está realizando el Practicum junto con otras experiencias, entre ellas la de la Escuela en el Bosque Amadahi en Dexo. Sabíamos de la existencia de esta escuela que toma la filosofía de tantas otras ya muy extendidas en países como Alemania, Dinamarca o Canadá, pero nunca habíamos tenido ocasión de conocer su idiosincrasia. Escuchando a Paz Gonçalvez, su directora, se nos despertó el deseo de conocerla in situ, así se lo manifestamos y nos invitó a ir cuando quisiéramos, de modo que ya cerramos una visita para unos días después.

Por otra parte, las personas que siguen nuestro blog saben que en el mes de septiembre dimos inicio al otoño con una visita de nuestro alumnado al Pazo del Faramello y que desde entonces comenzamos una historia de añadidos en la que en cada vuelta volvemos a encontrarnos manteniendo vivo un vínculo que se estableció entre nuestros niños y el, para ellos, Pazo del Sol y de la Luna. Desde el primer momento, Gonzalo, su dueño, nos manifestó su interés por dar una vertiente educativa al lugar del Faramello, sacando especial provecho pedagógico-lúdico al bosque y al Jardín del Recuerdo sin mediar más interés que el de la divulgación ambiental y el fomento del compromiso social y educativo, de modo que Innovarte le hace algunas sugerencias en esa línea.

Así fue como, uniendo estos dos elementos, pensamos que sería bueno que se conociesen, en primer lugar en Dexo-Oleiros, acompañándonos en la visita a Amadahi. En aquella ocasión, además del responsable del Pazo venían con nosotros dos técnicos municipales de educación, Anayansi y Aída, personas también muy comprometidas en la búsqueda de alternativas más reales a las actividades extraescolares dirigidas a los pequeños.

Esta primera toma de contacto tuvo lugar el pasado 21 de noviembre, día en el que caían chuzos de punta allá por la Costa Ártabra, lo que no nos disuadió de pisar el monte, los bosques, las rocas y los acantilados por los que corren y aprenden los niños y niñas de la Escuela en el Bosque Amadahi. De la mano de sus responsables educativas conocimos la vida cotidiana en esta escuela no convencional en la que se priman las relaciones escuela-familia y en la que los niños son artífices de sus aprendizajes siendo parte activa en su propio proceso educativo por tanto, sus percepciones, sus intereses, sus singularidades y sus gustos son los hilos con los que se va andamiando su conocimiento siempre con la ayuda respetuosa de las maestras, de las monitoras y del mismo vecindario. Decir que quedamos impresionados es poco, Amadahi nos hizo volver la mirada a lo básico, a lo sencillo, a lo carente de adornos superfluos e irrelevantes. Allí cada lugar tiene nombre y tiene sentido: la huerta, la entrada, la puerta de las palabras bonitas, el misterioso túnel vegetal de laureles, los lugares de reunión, los árboles, mismo el columpio al que adjetivamos como “el más hermoso del mundo” porque en su cadencia te traslada desde el bosque al mar. Aún escuchando una charla de Paz o visitando la web uno no se puede hacer una idea aproximada de la sensibilidad y del sentido educativo que allí se respira.

Fascinados como estábamos, tras la visita, conversamos sobre la educación y las aportaciones que cada uno puede hacer, así el dueño del Pazo las invitó a conocer su lugar, a correr por su también“aula con cielo, agua y árboles” y a plantar un árbol en el Jardín del Recuerdo, lo que de inmediato fue acogido con alegría y ya planificaron una visita con la tribu Amadahi para el día 8 de diciembre. Tras una primera toma de contacto que hizo Paz Gonçalves al Faramello a finales de noviembre, junto con su compañera María, perfilaron como discurriría este día tan especial para los pequeños y sus familias. A pesar de que querían que fuese un encuentro íntimo por tratarse de la primera salida del curso, pensamos qué personas podrían acompañarnos en esa aventura en la que no podrían faltar Gloria Mosquera y Tomi del grupo musical Mamá Cabra -que van todos los fines de semana a cantar con ellos en La Marola (islote emblemático de la costa de Dexo)- y unos amigos comunes de la Facultad de CC.EE de Lugo -los profesores Lina Iglesias Forneiro y Uxío Otero Urtaza (director del Máster de Dirección de Actividades Educativas en la Naturaleza)-, así como Anayansi y Aída, Esther y Asun (pilares fundamentales en el Jardín del Recuerdo), y nosotras de invitadas, que asistimos a ese encuentro tan mágico.

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Sentimos no poder ilustrar con fotografías el discurrir de la jornada, la razón es que no disponemos de las autorizaciones de uso de imagen, motivo por el que os invitamos a visitar el Facebook de Amadahi y allí podréis ver algunos momentos tales como el de la llegada al Jardín del Recuerdo;  el paseo hasta el hermoso puente romano de Francos; la plantación de dos ejemplares de cornus florida, que completaron dejando como recuerdo piedras-palabra y un bastón de poder;  la entrada al Pazo a un lado de la Roca madre y del trono celta donde nos hicieron sentar por turnos a Gonzalo, a Innovarte y a Gloria y Tomi para hacernos entrega de un regalo muy especial, una cuña de un árbol pintado por los niños en las que plasmaron mensajes como “Quien comparte su bosque comparte su corazón” en la dedicada al anfitrión, o “Maxia de nen@s” en la dedicada a nosotras.

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Una vez dentro, ya era hora de almorzar, momento también especial en el que las familias sacaron de sus mochilas elaboraciones caseras para compartir entre todos mientras charlábamos sobre la vida y la infancia al tiempo que íbamos picoteando un delicioso pan con forma de árbol amasado por todos los niños.

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Ya en la sobremesa una sorpresa más, Gloria y Tomi sacaron sus instrumentos musicales se pusieron a cantar las canciones preferidas de la tribu Amadahi.

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La jornada finalizó con un paseo por la legendaria senda de la Traslatio Xacobea con el cantarín río Tinto a un lado y al otro con las recientes reforestaciones que se hicieron en el bosque del Faramello para así eliminar especies invasoras, devolviéndole el lugar a los árboles autóctonos. Finalmente despedida y agradecimientos que se prolongaron hasta el caer de la tarde.

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Quizás por eso quisimos  definir experiencia como un binomio mágico. Nos es imposible relatar la atmósfera especial que se creó en ese lugar ese día en el que hasta la climatología colaboró; es muy difícil describir lo que sienten unas maestras cuando ven que otra educación es posible; no es fácil contar cómo se constata que la naturaleza debe ser una aliada y protagonista educativa, por lo que tomaremos unas palabras de Paz Gonçalvez:

“Me siento emocionada por lo que provoca Amadahi….curiosidad, sonrisas …y sobre todo ganas, ganas de vincularse la Naturaleza, de aprender a través de ella, de amarla con mimos , pequeños y grandes, acercándonos a ella a través de canciones, de la escucha…Las primeras familias y María hacen que todo esto sea más fácil.”

Esperamos asistir a otros muchos encuentros entre nosotros o entre otros grupos que tengan la sensibilidad suficiente para entender que la naturaleza no es un tema a tratar una quincena o un trimestre en la escuela o en el día 5 de junio, muy por el contrario es nuestro medio más natural por ello hay que propiciar todo tipo de encuentros entre los niños y ella prestando atención a todos los componentes que intervienen en este proceso: afectivos, emocionales, cognitivos, sensoriales y muchos otros que no se pueden anticipar pero que siempre nos aguardan escondidos para sorprendernos.

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Gracias a la Escuela Bosque Amadahi y al Pazo del Faramello por dejarnos estar.

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