Nuestra aportación a la educación infantil

El pacto educativo

In ReflexionArte on 31/01/2018 at 00:26

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Estos días volvió a reaparecer el tema del pacto educativo; decimos reaparecer porque es de esos temas recurrentes que cada cierto tiempo vuelve a la palestra pero nunca se llega a ningún puerto seguro con él. El principal escollo siempre es la falta de consenso político. Se piensa que susodicho pacto educativo sería la panacea para salvar la educación española, según dicen siempre a la deriva, excepto cuando se quiere amortizar políticamente. En los medios de comunicación y en los debates se focalizan los argumentos a favor del pacto educativo en una serie de puntos, también siempre recurrentes: la necesidad de leyes que permanezcan el tiempo preciso para poder ver sus resultados (hasta ahora llevamos siete en treinta y cinco años), la Religión, el abandono escolar, la Formación profesional, la inversión económica, la enseñanza concertada, la formación inicial y permanente del profesorado, el prestigio de la carrera docente y el acceso a la misma, la autonomía de los centros, etc, etc. Lugares comunes y tópicos archirrepetidos.

Ahora bien, ¿de verdad creemos que aún en el hipotético caso de que los diferentes partidos políticos decidieran ponerse de acuerdo –fruto de muchas concesiones a todas bandas- sólo con eso se mejoraría la calidad de la educación?

El pacto educativo tiene que ir más allá que de un acuerdo entre partidos políticos, requiere del esfuerzo conjunto de toda la sociedad y eso sí que es difícil de conseguir cuando hay fuerzas centrífugas que tiran en todos los sentidos excepto hacia el centro donde está el niño o niña.

Desde nuestra visión como maestras de a pie, sin ningún condicionante político, sin estar afiliadas a ningún sindicato, sin pertenecer a ningún grupo, organización, empresa de servicios educativos, etc, etc, hacen falta muchos más firmantes del pacto: las familias, los medios de comunicación, las corporaciones locales, las empresas de ocio y entretenimiento, la publicidad, facultades de formación del profesorado, centros de formación, etc, etc, todos aquellos ámbitos que dirigen sus acciones hacia infancia -en muchos casos sin contar con ella-, y así nos va, cada quién entiende la educación y lo educativo según le convenga, incluso con posturas contradictorias, y curiosamente todos concluyen que hay que mejorar la formación del profesorado y prestigiar su papel en la sociedad. Paradójico, cuando son ellos los que nos usurpan, desprestigian y compiten deslealmente con nosotros.

No hay partido político que no lleve entre sus objetivos el pacto educativo, pero, aparte de esa bonita referencia, poco más sabemos del meollo de ese objetivo tan elevado. Queda mucho por decir sobre esta cuestión, ahora bien no nos gustaría que nos enredasen con debates infructuosos a lo largo de un par de años para acabar sacando un documento tan liofilizado como infértil, con preámbulos a modo de desiderátums y con medidas que no se concretan en nada palpable excepto en campañas publicitarias.

Poco a poco y sin ánimo de exhaustividad iremos haciendo algunos apuntes de cuestiones a contemplar para que el extradimensionado pacto educativo sea de utilidad.

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