Nuestra aportación a la educación infantil

Fuego lento, unas gotas de ilusión, alegría y cariño: la receta del éxito

In ContArte on 10/09/2014 at 08:00

¡Es un secreto de la abuela
que guardo en el corazón.
Cuando llenes la cazuela,
falta echarle lo mejor!
Lo mejor no es el picante,
ni si es dulce o es salado:
son las gotas de ilusión
las que dan bueno resultado.
El cariño y la alegría
son para mí una ley.
¡Así hago, a fuego lento,
manjares dignos de un rey!

Ya finalizado el pasado curso compramos el libro “La cocinera del rey” de Soledad Felloza, ilustrado por Sandra de la Prada, publicado en OQO editora, e incluso lamentamos tener que esperar hasta septiembre para mostrárselo a nuestro alumnado.
Según la autora, “La cocinera del rey” nos sumerge en un mundo de colores, sabores y olores característicos de la cocina tradicional, la que se hace al fuego lento, con amor y productos frescos, de la tierra. Pero, de la mano de Mencía, descubrimos también el valor de las pequeñas cosas, de lo cotidiano, ya que ella es capaz de elaborar manjares exquisitos basados en la sencillez de sus ingredientes. También habla de los afectos, de dejar nuestra huella en aquello que hacemos. Así, Mencía no pone sólo el conocimiento de la receta, sino también el mimo, el cuidado, su corazón. (…) Una historia que desborda optimismo por los cuatro costados y que nos enseña a valorar la cocina, no solo como base de nuestra cultura, si no también como parte de nuestra vida y de nuestras emociones.

Nosotras nos quedamos con el mensaje que intenta transmitir la resuelta protagonista del libro que siempre conquista a todo el mundo, logrando que cuando ella cocina sea un día de fiesta. Su receta: echarle lo mejor (de productos frescos y de sí misma), fuego lento y unas gotas de ilusión. Con sólo (o con todo) eso consigue triunfar y hacer felices a los demás. De modo que nos pareció un buen mensaje para comenzar con nuestras tareas lectivas.

Nuestro amigo José Antonio, que desde hace años nos acompaña con su aprecio y consejos, cada vez que veía que nos íbamos a embarcar en alguna de nuestras aventuras siempre nos recordaba que llegar a buen puerto precisa de tres patas como una banqueta: trabajo (constancia, tesón), cabeza (inteligencia, sentido común) e ilusión (cariño, alegría). Todas ellas se complementan; si falla una, las otras dos por sí solas no pueden sostener nada.

Así, hoy, cuando (re)tomamos contacto con los niños y niñas a los que acompañaremos en su aprendizaje al largo de los próximos meses, queremos dejar presente el “ingrediente secreto” que nos ayudará a alejar “las nubes negras que no nos dejan pensar” y que de vez en cuando ensombrecen nuestro horizonte.
Buen curso 2014_15.

Compromiso en la escuela con la pobreza infantil

In RebelArte on 09/09/2014 at 09:00

Rara es la escuela en la que a lo largo del curso no se hace alguna actividad con la que se pretende sensibilizar al alumnado con otras realidades más desfavorecidas que la suya (de fuera). Todas ellas muy loables. Ahora bien, hoy queremos reflexionar sobre cómo se compromete la escuela con la pobreza del alumnado que tiene escolarizado (de dentro).
Antes ilustrábamos la pobreza con fotografías de niños/as desconocidos de lugares remotos; ahora, la pobreza tiene cara conocida, la tenemos a nuestro lado, entre nuestro alumnado. Y nos preguntamos qué medidas se adoptaron al respeto. Ahora es el momento en el que se muestra con claridad el compromiso de la escuela pública con las situaciones deprimidas de muchas familias: con las peticiones de material y con la organización de eventos/salidas para todo el curso.
1º Material escolar. De siempre, cuando estudiábamos la carrera y las oposiciones fuimos “preparadas” para trabajar con recursos mínimos, sabíamos sacar beneficio del material del entorno, del reciclaje o reutilización, de lo alternativo …, y sin embargo ahora parece que precisamos lo más sofisticado, lo más específico para cada caso y ocasión. En eso las proveedoras comerciales saben darnos por el palo, no hay nada en lo que no piensen para “solucionarnos la vida” y que nos ofrecen bien empaquetado, organizado y clasificado para las distintas situaciones, convirtiendo en necesario lo prescindible. Así nosotras no tenemos más que comprarlo o pedírselo a los padres. Si a alguien se le pasa por la cabeza la crisis, siempre habrá quien le diga que pueden solicitarlo a las ayudas de los ayuntamientos o a Cáritas. (¿??) ¿En verdad necesitamos todo eso? ¿No podríamos sustituirlo por otra cosa? ¿Es preciso que todo cuanto hagamos con el alumnado parezca salido de una tienda de regalos o de un bazar? ¿Qué creemos le estamos proporcionando a nuestro alumnado con esas actuaciones: educación estética/artística, educación para el consumo responsable, compromiso con las desigualdades sociales, …? ¿Qué puede justificar tanto despilfarro?
2º Eventos/salidas. No es la primera vez que hablamos en este blog sobre disfraces, festivales y salidas, siempre preguntándonos si no hay otro tipo de alternativas. ¿Es preciso organizar exóticas salidas didácticas con el alumnado de infantil (y de otros niveles) que supongan altos costes de autobuses y entradas? ¿No deberíamos sacar provecho de lo que tenemos gratuitamente en el entorno? Ya no estamos apelando únicamente a cuestiones económicas, sino de sentido común.
No parece lógico que la escuela y los/as docentes procedamos de esa manera. Somos los primeros en detectar cuando la situación económica de una familia no es óptima: la ropa, las meriendas, los pagos del comedor escolar y otros muchos detalles del día a día son para nosotros indicadores de eso que pueden tratar de ocultar para que el niño/a no sea diferente de los otros o incluso por vergüenza. Pero nosotros, que somos gente lista, lo sabemos de inmediato. Hay muchos tipos de pobreza que, sin llegar a ser severa, le suponen a las familias grandes sacrificios, a pesar de que aparentemente se esfuercen para que el niño/a tenga una mochila como la de los demás.
De vez en cuando, los titulares de los medios de comunicación nos recuerdan que en España 2.306.000 niños/as, el 27% de la población infantil, vive bajo los umbrales de la pobreza, el segundo país de la UE (Informe UNICEF 2014). Desde diversas instituciones, se insta a las administraciones a adoptar políticas públicas para reducir la pobreza de la infancia (ayudas a las familias, subvenciones, etc.). Todos deseamos que desde arriba se haga algo para paliar esto (protestas, comunicados, manifiestos …), pero, desde abajo, qué hacemos; nos estamos mostrando nosotros más comprometidos con la pobreza que los que no adoptan medidas sociales; o procedemos como algunos “filántropos y mecenas” que primero esquilman y luego crean fundaciones sociales para lavar los beneficios y de paso un poco la conciencia.
En estos días no hacemos más que escuchar las quejas de las compañeras por la inversión que deben hacer en el equipamiento escolar de sus hijos/as, y ¿qué creemos le sucede a los que ni siquiera tienen un sueldo como nosotros?
Cuando vamos a emprender un viaje, siempre pensamos en un montón de cosas que nos podrían hacer falta, luego, por motivo del peso del equipaje y por comodidad, vamos descartando y cribando, quedándonos sólo con prendas versátiles, multiusos, de fácil combinación y mantenimiento. Pues aquí y ahora, a la hora de elaborar las listas de material para el alumnado, es necesario aplicar el mismo criterio.

Equipos docentes, equipos directivos y consejos escolares, por ello. A las familias no les queda más remedio, bancos de libros, cooperativas de padres/madres para la compra de material, mercadillos solidarios de materiales escolares proliferan por todas partes, y nosotros, ¿qué estamos haciendo para contribuir a paliar la crisis y la pobreza infantil?

Inicio de curso 2014: apostando por la seriedad y serenidad profesional

In RebelArte on 02/09/2014 at 09:17

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Lunes 1 de septiembre de 2014. Despierto temprano con el malestar que me acompaña cada inicio de curso desde que tengo 5 años. Se ve que esto no se cura con el tiempo; tanto en la infancia como en esta opción profesional parece que el año nuevo arranca con el comienzo de curso académico.
Con la mala conciencia de haber estado desconectada (prensa, Internet, medios de comunicación e incluso compañeras/os de profesión) a lo largo de estas semanas de vacaciones, decido encender el ordenador y ver qué hay de nuevo. Tras una hora y pico, ya aturdida de tanta “información”, apago computadora y luz. Casi es más sano seguir fuera de ese mundo. Tras una vuelta por espacios web habituales, revistas, Facebook y Twitter hago un balance con una rápida clasificación de todos ellos:
-Los hay “*hiperpuestos”, están al hilo de la última novedad, aplicación, gadched o publicación con supuesta utilidad en las aulas.
-Los hay “hiperfatalistas” e “hipercríticos”, en los que se apuntan con toda crudeza los males de la educación actual, al tiempo que apuntan posibles soluciones particulares (interesadas) a ese “desastre”.
-Los hay “hiperbuenistas”, con esperanzada ñoñería en los efectos de imágenes de aulas idílicas, citas, frases y declaraciones felices (descontextualizadas) de célebres pensadores.
-Los hay “hiperactivos”, que al ritmo de las leyes del mercado están abiertos 24 h. al día, 365 días al año, tratando de mantener su nicho, de no perder cuota de audiencia aun a costa de meter de todo, incluso mensajes contradictorios entre ellos mismos o con los principios y línea editorial del espacio en cuestión.
-Los hay “hipersalvadores”, en los que a través de un tema concreto y parcial creen poder redimir la educación de todos sus males (coaching, liderazgo, educación emocional, etc, etc, etc.).
Concluyo que la mayor parte de ellos no vieron delante un niño crudo en su vida, ni estuvieron en un Claustro, ni dedicaron tiempo a las tutorías, reuniones varias y otras actividades escolares. Se nota que están a lo suyo. Lo malo de toda esta sobresaturación es que crean un ruido de fondo que nos llega a enloquecer a los que tenemos que estar año a año, curso a curso, día a día, minuto a minuto, segundo a segundo dentro de las escuelas, con los niños y niñas, con los padres y madres, con los compañeros y compañeras. Incluso nos generan malestar profesional porque nos hablan de unas irrealidades que no podemos compartir la mayor parte de los que nos dedicamos a la enseñanza. Y lo peor de todo es que como muchos de ellos disponen de tiempo y de medios, disfrutan de un cierto predicamento que los lleva a erigirse como gurús educativos, seguidos por los mass media, por lo tanto con penetración social. Así divulgan su buena nueva equivocada, deformada o intencionada al público en general, quien luego, sin más reflexión, la reproduce, denuncia o reivindica. Un “pelotazo” más, como todos los demás: interesado, premeditado, pernicioso y perjudicial.
Mi hermana y  yo a lo largo del verano tocamos en un par de ocasiones -muy de soslayo- la cuestión de la continuidad de InnovArte, teníamos en contra tres razones: no queremos incurrir en las peligrosas derivas antes apuntadas; no creemos tener mucho más que decir tras cinco cursos; y tercera, -no la más importante-, nos supone mucho tiempo y trabajo. No tomamos aún una decisión, ya se verá si tenemos algo que decir o no. Ya se verá si le somos de utilidad a alguien o no. Con todo, rogaríamos encarecidamente a todas aquellas personas que nos siguen que por favor no le den compulsivamente al “Me gusta”, tan sólo si, tras la lectura, realmente le parece de interés, y que sólo “Compartan” nuestra opinión si realmente la comparten, no por mantener su actividad en las redes sociales. Pedimos lo mismo para todo lo demás que circula por la red relacionado con la educación. Todos y todas tenemos nuestra parte de responsabilidad en la propagación y contaminación de “ruido educativo”.
Tras estos pensamientos, nos encaminamos hacia escuela, con la esperanza de que tras la euforia del reencuentro no tengamos que presenciar escenas en las que las grandes palabras con las que llenamos las diversas programaciones (colaboración, bienestar, trabajo en equipo, valores, espíritu crítico, solidaridad, generosidad, bondad, buenas formas…, en definitiva, EDUCACIÓN) no se vean enturbiadas por egoísmos, intereses particulares (de los docentes, de las familias o de los grupúsculos de poder), por la imagen de cara a la galería o por modas educativas totalmente efímeras y sin fundamento.
Con nuestros mejores deseos, apostando, como siempre por la profesionalidad, rigurosidad, seriedad y serenidad, buen inicio de curso para todas y para todos.

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