Nuestra aportación a la educación infantil

Libros para durar

In ContArte on 23/04/2014 at 07:34

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En el Día Internacional del libro y de los derechos de autor, queremos hacer nuestro particular homenaje a todas aquellas personas que se esfuerzan para que los libros puedan llegar a nuestras manos: escritores, traductores, ilustradores, agentes literarios, diseñadores, editores, fotógrafos, correctores, encuadernadores,  distribuidores, libreros, bibliotecarios, cuentacuentos, y otros muchos que seguramente desconocemos.
Como lectoras no podemos dejar de agradecérselo, pero como maestras este gesto debería multiplicarse por mil. Nosotras que comenzamos en el oficio hace ya unos años, fuimos viendo poco a poco la evolución de esta industria de la que tanto nos valemos en el día a día de nuestras aulas. Hoy podemos ir a la biblioteca y echar mano del libro que precisemos según la ocasión lo requiera: para leer, para soñar, para pensar, para aprender, para mirar, para conocer, para reír, para sentir, para emocionar, para asustar, para consolar, para contar, para escuchar, para hablar o para callar. Es maravilloso, y todo ello gracias a los viven por y para el libro.
Nosotras finalmente somos unas mediadoras que nos emocionamos cuando vemos imágenes como las de las fotografías que acompañan esta entrada, de una niña que aprovecha cualquier rincón en un paseo familiar para abrir su libro y soñar.
Julia está leyendo “Donde viven los monstruos” de Maurice Sendak editado por Kalandraka en las cinco lenguas peninsulares con motivo del cincuenta aniversario de su publicación. Ella no sabe que tiene entre las manos el álbum por excelencia, digno de prestigiosos premios en todo el mundo  y sobre el que se hizo una película en el 2009. Ella no sabe que fue objeto de numerosas críticas en el momento de su publicación por considerarlo poco adecuado a los cánones de la literatura infantil. Pero lo que sí sabe es que le gusta, que la tiene fascinada y que le despierta el deseo de abrirlo para mirarlo.
He aquí el ingrediente secreto que hace que un libro permanezca vigente a lo largo de cincuenta años.
Pues esta es también nuestra particular petición para los que hoy homenajeamos: darnos libros que desgastemos de tanto abrirlos y cerrarlos. Dejad en el cajón los que responden a modas, a necesidades efímeras o aquellos que persiguen el aplauso de un día, porque los niños y niñas en seguida lo notan y los descartan, a pesar de que las maestras nos gastemos los dineros pensando que hay que tener en las estanterías las últimas novedades editoriales.

"Onde viven os monstros"

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