Que comín peras, ameixas, figos, cereixas, mazás e pexegos todo o día.
En esta época del año podemos ver los árboles frutales en flor, así como comienzan a brotar sus pequeños frutos, por ello, quisimos recurrir a este sencillo poema de Carlos Fontes, publicado en el libro “Poemas con piruleta”, para realizar un juego adivinanza con nuestro alumnado. Incluso pudimos seguir añadiendo otros árboles y frutos.
Vía Microsiervos conocimos el vídeo Forest Year, en el que en menos de 3 minutos nos muestran los cambios acaecidos en un bosque a lo largo de 15 meses mediante 40.000 fotografías.
Magnífico material para explicar al alumnado el tránsito de las estaciones y sus efectos en la naturaleza.
La novedad en las conversaciones con el grupo esta mañana eran los comentarios sobre la tormenta eléctrica de este fin de semana. Por ello quisimos aprovechar para saber algo más sobre estos fenómenos meteorológicos y para hablar sobre los miedos o temores que le producen a los niños y no tan niños.
En primer lugar fue necesaria una aclaración terminológica, ya que hay una gran confusión en cuanto a estos tres fenómenos, así como una asociación errónea –non extraña- en cuanto a la forma de los rayos.
Escuchamos truenos, vimos imágenes de relámpagos, hablamos sobre sus consecuencias y precauciones a adoptar. Incluso pudimos apreciar su belleza para ello empleamos las sugerentes imágenes de la emblemática intervención de earthwork, “Lightning field” de Walter de María en el desierto de Nuevo México allá por los anos setenta del siglo pasado.
Para finalizar, hicimos una representación de los relámpagos “pintura autónoma”. Sobre una base de cartulina cubierta de cera y posteriormente rayada, dejamos escurrir una gota de pintura; puesta en vertical se va ramificando de forma similar a los relámpagos.
Nos regalaron una cesta de hermosas chayotas, también conocidas como calabazas espinosas, papaspobres o papas del aire. Un fruto de una planta trepadora de la familia de las cucurbitáceas (como las calabazas), que en algunos lugares de Latinoamérica se consume de la misma forma que las patatas, de ahí su nombre.
Pensábamos guardarlas para plantar en la primavera, y así ver cómo nacen las plantas directamente de un fruto, xa que en otras ocasiones hemos visto la reproducción por esqueje, por semilla, por bulbo, por hoja, etc. Pero al parecer se encontraron a gusto en nuestra aula que algunas ya empezaron a germinar y a crecer a un ritmo de 2-3 cm por día (son como las habichuelas mágicas); para cuando alcancen más altura non sabemos qué haremos con ellas, ya que precisan un emparrado.
o nos dio pié para hablar con nuestro alumnado de las necesidades vitales de las plantas, e incluso a hacer pruebas privándolas de uno de esos elementos: agua, luz, calor, para comprobar si así germinan igual que las que tienen todas sus necesidades cubiertas. Preparamos un cuadro de doble entrada para hacer el seguimiento y así poder extraer conclusiones.
Un regalo de la naturaleza para el conocimiento de los niños y de las niñas.
Desde que en el mes de junio conocimos a “O Peizoque Roque” esperábamos poder realizar alguna experiencias centrada en este hermoso libro de Dores Tembrás que nos habla de un pequeño petirrojo que enloquece por las palabras, poemas y lindos versos.
Mamá peizoque / nun toxo aniñou / e os cinco ovos / do vento gardou.Naceron xuntos / os pequerrechos / entre poemas / e lindos versos. (…)O máis pequeño / anda a rosmar / chámase Roque / e non vai parar.Insiste e rabea / nada quere saber / se non son palabras / tampouco ha comer.
Y así va pidiéndole a los distintos animales con los que se encuentra palabras largas como un río, palabras que den calor, palabras que lo asusten o palabras para soñar, hasta que de vuelta al nido, las comparte con sus hermanos y así,
O peizoque canso / reconta feliz / as palabras todas / antes de ir durmir.
Una compañera nos presta dos nidos abandonados por sus habitantes, por lo que buscamos información en la red y descubrimos que este peizoque acostumbra hacer sus nidos con forma de plato en las zarzas, con hojas ramitas y raíces; que hace la puesta de huevos allá por el mes de marzo; que se alimenta de gusanos o insectos y ahora en el invierno de bayas. Escuchamos su canto y sus nombres en otras lenguas que siempre aluden a su característico pecho rojo (petirrojo, paporrubio). Supimos que es habitual que ahora en el otoño bajen de otras latitudes más frías, por lo que se les puede ver en los parques, siendo muy confiado con los humanos, de tal modo que es uno de los pájaros más fáciles de atraer para los comederos y cajas-nido
Retomando la historia de Roque, acordamos hacerle un nido especial en el aula; un nido que iremos llenando de palabras a lo largo de esta temporada, para ya en la primavera ofrecérselo como un lugar para anidar, para poner huevos y para criar a sus hijos entre palabras, poemas y lindos versos. Entonces, le pediremos a su autora, Dores Tembrás, y al ilustrador, Xosé Tomás, que nos traigan al Peizoque Roque para ver si le gusta el lugar para quedarse a vivir.
El nido será un lugar simbólico en el que iremos guardando los conocimientos adquiridos, algo que se irá construyendo con el tiempo y con las vivencias de clase. Nos ayudará a ser conscientes del paso del tiempo y de nuestros aprendizajes. Algo presente, para lo que también solicitaremos la colaboración de las familias y de otras especialistas que intervienen con el alumnado, así por ejemplo, ya fuimos recogiendo también palabras en inglés. Incluso, con algunas, le haremos lindos versos.
Esperaremos confiados en que el Peizoque Roque considere la posibilidad de venir a vivir con nosotros.
Una manera diferente de exponer las composiciones con elementos otoñales. Nosotras que somos mas estereotipadas habíamos pensado meter en cada caja la hojas y los frutos de cada árbol, afortunadamente nuestro alumnado es mucho más creativo y así les quedó.
Ya metidas de lleno en el otoño, a lo largo de los próximos meses realizaremos muchas actividades directamente relacionadas con la estación. Aún así, recomendamos la visita a las entradas del blog registradas bajo la etiqueta “Otoño” (navegador de etiquetas, parte inferior de la columna central). Entre otras se encuentran:
En el poema de Antonio Rubio para el mes de septiembre -en “Almanaque musical” – se hablaba de una sinfonía de mermeladas, lo que nos dio la idea de aprovechar frutas del otoño para conocer sus usos, propiedades dietéticas, conservación y consumo más allá de la temporada con nuestro alumnado de 4 y 5 años.
El proceso lo reducimos a lo más básico y elemental, nada de recetas laboriosas ni mucha precisión en la proporción del azúcar, baste recordar que nosotras no estamos para hacer cursos de cocina, sino para sacarle provecho educativo.
Por ello, les pedimos que nos trajesen frutos del otoño, que olimos, tocamos, degustamos, etc. Más tarde los troceamos y maceramos con igual cantidad de azúcar. Es muy interesante hacer las comparaciones de volumen/peso, así como los cambios que se producen con el paso del tiempo en la mezcla -paso de sólido a líquido-. No dejamos pasar la oportunidad de proponer un problema: la cantidad de mermelada que obtendremos será igual al peso de la fruta y del azúcar?
Cocemos, dejamos enfriar, le damos respuesta el problema y ya podemos hacer todas las comparaciones que queramos: con la fruta al natural (dozor, textura, olor …), o entre otras semejantes por el color (fresas-tomate, naranja doce-naranja amarga, calabaza-caqui, uvas-moras, etc).
Al tiempo es una manera de acercarlos al consumo de un producto sano y energéticodel que que no suelen ser muy devotos.
Terminamos con la lectura de “Mermelada de fresa” de Daniel Nesquens en Anaya, en la que este alimento es el nexo que le permite al ratón Papas Fritas sentir el goce de los desayunos del sábado. Ver presentación de la apetitosa actividad.
Habíamos acordado que cuando llegase el buen tiempo, ya cerca del verano, haríamos helados. La climatología no ayudó pero ellos nos recuerdan que lo prometido es deuda.
Días atrás nos pusimos manos a la obra. Queríamos mostrarles cómo hacer un apetitoso postre a partir del zumo de frutas naturales, aprovechando además para distinguir los sabores -dulce, ácido o amargo- y los cambios de estado de los líquidos a sólido.
Además nos supuso un interesante trabajo de estimaciones y cálculos matemáticos, ya que había que saber la cantidad de líquido que necesitaríamos según los recipientes que empleamos.
Estamos en tiempo de cerezas, pero no todas son iguales, por ello organizamos una cata -al igual que ya hemos hecho con la miel o con el mosto-, tratando de que sea una degustación guiada y consciente descubriendo matices que de otro modo pasarían desapercibidos.
Nos regalaron un cartel de gran formato con 24 variedades de cerezas, cada una de ellas con su nombre, información sobre su origen, calibre, forma, color, sabor, floración, maduración, pedúnculo, resistencia al rajado y dureza, lo que nos dio una idea de los aspectos a observar.
Reunidas 7 variedades en un primer momento fuimos atendiendo a detalles como origen, peso (calibre), forma (achatada, redonda, corazón, alargada, con pico), color (rojo, rojo claro, rojo oscuro, rojo negro), pedúnculo (corto, medio, largo), recogiendo todas las anotaciones en una tabla.
De inmediato pasamos a la cata, por lo que nos preparamos como profesionales con un vasito de agua para “lavar la boca” entre degustación y degustación; y así fueron notando las sensaciones en el paladar en cuanto a dureza (dura, blanda, crujiente), sabor (dulce, muy dulce, poco dulce, agridulce), y en cuanto a tamaño del hueso (grande, pequeño).
Con la profesora especialista de inglés, también trabajaron todo este vocabulario e incluso hicieron un haiku sobre las cerezas.
Siempre pensamos que una de nuestras tareas es ayudar a los niños/as a ponerle nombre a las sensaciones que sienten. Y esta fue una deliciosa y rica experiencia tanto sensorial como de lenguaje.
Finalizamos con una cantiga propia de las celebraciones de los Mayos en Galicia.
“E maíño maio,
e que nos trouxeches,
cereixas maduras
e non nolas deches.”
Los niños/as de infantil no son muy conscientes del paso del tiempo, -las personas adultas, a veces, tampoco-, por ello, lo que debemos hacer es propiciarle experiencias que les ayuden a comprender y vivenciar como esto sucede.
Albúmenes con sus fotografías desde que entran en el centro, el blog de aula en el que se recogen todas las actividades diarias, rutinas, la existencia de hitos significativos para el grupo, las celebraciones anuales, etc, pueden ayudar. Para el tránsito de las estaciones, el ciclo vegetal, nosotras recurrimos a las plantaciones, además de que permiten trabajar otros muchos conceptos y valores.
Este curso, el 25 de noviembre hicimos las plantaciones de bulbos (tulipanes, crocus e iris), que dieron pie a un intenso trabajo matemático, así como de seguimiento de su evolución hasta el día de hoy, en el que ya florecidos, pudieron llevarlos para la casa, tras la comprobación de todas las hipótesis que se habían formulado al inicio, así como de las indicaciones del envase en cuanto al período de crecimiento y momento de floración. Lo mismo sucede con las plantaciones de fresas, o con los bonsais.
Mención aparte merece la actividad “Nuestros árboles mes a mes“, que nos permitió ir apreciando los cambios a los que se vieron sometidos árboles con un significado especial en la vida de los niños, a lo largo de estos seis meses.
Para nosotras, estas experiencias son clave, y por supuesto no pueden ser sustituidas por el coloreado de una ficha. Tenemos por cierto que es así entendido por todos los profesionales que intervenimos con la infancia, por lo cual, no podemos comprender que se siga haciendo de esa manera.
Hoy se culminó un proceso, abriremos otros, siempre con el objetivo de que vayan construyendo conocimiento de forma significativa, tal y como recogemos en la categoría EncienciArte.
Ahora que ya se empiezan a apreciar cambios en el entorno que anuncian la llegada, adelantada, de la primavera, nos gustó encontrar este hermoso libro, “Pedro y su roble“, de Claude Levert ilustrado por Carme Solé Vendrell, en el que se nos cuenta una historia de amistad e ingenuidad infantil. Con la llegada del otoño Pedro pensó que su roble iba a morir, por ello todos los cuidados son pocos, incluso lo protege del frío invernal; su esfuerzo y cariño será recompensado porque con la llegada de la primavera el árbol “revivirá” día a día.
Una recomendación para comprender los cambios de la naturaleza con el paso de las estaciones.
Tras el tratamiento de la pyracantha para convertirla en el bonsai que nos regalaron para clase, los padres del alumno aun nos reservaban más sorpresas: trajeron un pequeño boj o un cotoneaster para que que cada niño/a lo convirtiese en bonsai. Esto se hizo al día siguiente.
Con paciencia fueron enseñándole a cada uno a descubrir cuál sería la forma ideal de la planta que le habían asignado. Como algunos niños les pedían formas de letra u otras, se hizo preciso aclarar la diferencia entre bonsai y topiario. Para crear ese clima de calma de relajación pusimos ambientación de música japonesa (de meditación, tradicional y Kitaro).
Mientras los padres trabajaban en pequeños grupos, otros niños iban buscando en el ordenador la traducción de su nombre al japonés, para luego identificar su maceta.
Tras atender a las explicaciones que nos dieron sobre los cuidados que requerían en cuanto a luz y agua, buscamos un lugar donde colocar nuestras macetas y creamos un hermoso jardín de bonsais con piedras y decoración con motivos japoneses.
Ahora no queda más que esperar.
Esta actividad nos dio ocasión de conocer sobre plantas, tradición, cultura, arte, música …, y otras muchas cosas que iremos desarrollando y contando en próximas ocasiones.
Un alumno nos dijo que su padre hacía bonsais, por los que tuvimos que explicar en qué consistía esa técnica milenaria y enseñar fotografías de estos “árboles en maceta”. Despertó tanto interés que invitamos a los padres a venir a la clase.
Llegaron con cuatro ejemplares, un olivo, un arce, un ficus y un pino, que maravillaron a los chicos, y así fueron contándonos cómo se hacían, qué se pretendía, cómo lo lograban, los cuidados que requerían, y toda la paciente labor que había detrás de estos hermosos árboles.
También trajeron un pequeño arbusto, una pyracantha, para tratarlo y convertirlo en bonsai. Así, mediante explicaciones, fueron mostrándonos todos los pasos a dar, las herramientas que se emplean para tan delicadas operaciones, las partes de la planta, lo que más se valora en los bonsais, nos enseñaron algunas palabras que proceden del japonés, las diferentes formas clásicas que pueden adoptar, la edad que pueden alcanzar, etc. Nos sorprendió la tarea de poda de raíces para lograr la simetría entre la copa y la raíz (debido a que cada vez que a un árbol le sale una raíz, también le sale una rama), la forma en que lo sujetan a la maceta para así posibilitar que se vea el nebari, la manera de alambrarlo para darle la forma deseada, y algunos elementos con los que decoran el bonsai, dándole también importancia a la maceta o a adornos como un pequeño monje y un templo oculto en el entramado de raíces. Le dejaron tocar los diferentes tipos de tierra que emplean, para retener o drenar agua, el pomice (pequeñas piedras pómez que se colocan en el fondo de la maceta) y la akadama (tierra volcánica que indica la necesidad de agua). Y sobre todo, nos dieron una lección de amor por la naturaleza, del valor de la paciencia, y de didáctica.
Ver presentación.
Ante la tópica pregunta que les hicimos algunas compañeras sobre si no lo consideraban una forma de “torturar” las plantas, cercenando, modificando, podando…, la respuesta nos dejó sin palabras, ya que no lo consideraban muy diferente de lo que nosotras hacemos con nuestro alumnado mediante la educación, que no es otra cosa que mantener intacta su estructura natural, pero liberado de todo aquello que lo lastra, sacando a la luz toda su belleza y potencialidades empleando grandes dosis de paciencia, constancia y cariño. Para pensar.
En agradecimiento, en los días siguientes, los niños le hicieron un dibujo de los bonsais que nos trajeron inspirándose en representaciones artísticas clásicas en el artes japonés. Ver presentación.
Pese a que aunque el calendario nos dice que estamos en el invierno, tenemos la sensación de llegada de la primavera. Con tal motivo, y tras comprobar que aun faltan tres semanas, salimos por los alrededores del centro, a modo de detectives, buscando indicios de que la primavera ya está a punto de llegar.
Estuvieron muy certeros; de inmediato se percataron del color del cielo, de la llegada de los pájaros y de algunas mariposas, a los sonidos, a la aparición de las flores de los árboles frutales, de la hierba nueva, de las tiernas hojas de los eucaliptos, de las acacias, de las lechugas, y de la casi sempiterna floración de los dientes de león.
A lo que no supimos responder y esperamos a alguien nos ayude fue a la pregunta “¿por qué todas las flores que florecen primero son de color amarillo?” Ciertamente amarillas son las flores de: tojos, retamas, mimosas, acacias, dientes de león, flor de oro, narcisos, prímulas, lirios silvestres, etc., ahora bien, no sabemos el motivo.
En nuestras aulas tenemos una costumbre muy del gusto del alumnado: todos los días le dejamos en el patio un poco de harina de maíz a los pájaros para que nos visiten. Pero con mucho disgusto, hacia finales de noviembre vimos que no venía ninguno a comer, lo que nos llevó a investigar para dónde habían marchado, intentando saber dónde estaban para no dejarse ver.
Por ello, hoy es un día de alegría, ya que, según las tradiciones populares gallegas, es a partir del día de la Candelaria, el 2 de febrero es cuando vuelven los pájaros para emparejarse y criar.
La Candelaria es una fiesta religiosa, pero su origen, como la de otras muchas celebraciones cristianas, es pagano. Era la antigua “fiesta de la luz” celebrada por los celtas y también por los romanos y día del amor en las antiguas costumbres gallegas.
En Galicia no sólo era muy celebrada esta fiesta dentro del religioso, sino también, en el ámbito agrario ya que era considerada como un preludio de la llegada de la primavera y con ella el renacer de la naturaleza; es el día en el que se celebraba el “casamiento de los pajaritos”. Dice un refrán que “a partir de la Candelaria, ningún ave vuela sola”. Se consideraba a esta fiesta como “la del amor y del apareamiento en el reino animal”.
Así es como ilustraron este día de casorio los pequeños/las de cuatro años.
Otra alegría nos la da este refrán que dice: “Cuando la Candelaria llora, medio invierno va fuera; que llore, que deje de llorar, la mitad del invierno está por pasar”.
Y siguiendo con las aves y con los refranes recordamos una entrada que le dedicamos al día 3 de febrero “Por el San Blas, la cigüeña verás.”
Esperamos que muy pronto vuelvan los pájaros a visitarnos, mientras tanto nos deleitaremos con hermosas ilustraciones como esta de Sami Viljanto u otras de pájaros que se pueden ver en Pinzellades al món.
A finales del curso pasado, habíamos dedicado una semana al trabajo con las plantas aromáticas y sus usos en la cocina, en la cosmética o en el hogar (ver AromatizArte I, II, III, IV e V). Ahora quisimos conocer las propiedades curativas de algunas. Dado que estamos en pleno inverno, momento de catarros, bronquitis, toses, gripes, etc, descubrimos un árbol que es el de mayor presencia en el bosque que vemos a través del ventanal de clase: el eucalipto.
Sabían de los caramelos de eucalipto, de que los hay en Australia en los que viven los koalas, y algunos niños, incluso habían visto a familiares haciendo vahos de eucalipto.
Vimos las diferenzas entre las hojas de los eucaliptos más jóvenes y los más añosos; cuáles son las que concentran más aroma; los efectos de la contaminación en las hojas; identificaron el difícil color verde de las hojas (diferente por el derecho y por el envés). Pero, y sobre todo, quisimos centrarnos en sus usos como remedio casero.
Decidimos que se enviaría un puñado de hojas para ser empleadas en las casas con los familiares que lo necesiten, y se acompañó de un prospecto; un texto instrutivo con unas características, una estructura y elementos fijos que lo diferencian de cualquier outro texto: composición, propiedades, indicaciones, contraindicacións, forma de uso y precauciones.
Como portada del prospecto, se inspiraron con una representación muy primitiva y elemental de un eucalipto realizada por los aborígenes de Australia.
Una de las frutas que cuenta con mayor aceptación de los niños y niñas es la fresa, de tal modo que su sabor, olor y color se emplea en cantidad de productos. Por ello, llevaban tiempo pidiéndonos que plantáramos fresas. Has el momento no habíamos conseguido las plantas, aunque ya teníamos preparadas las latas. Es la razón por la que no pudieron ocultar la cara de decepción cuando vieron aquel montón de raíces y de hojas secas.
Ya habíamos mirado las variedades de fresa, las condiciones de plantación, la temperatura óptima, las necesidades de luz y de sol; por lo que quisieron plantarlas de inmediato. Hubo que recordar una indicación del encargado del vivero que nos dijo que había que cortarle la mitad de la raíz. Esta poda de raíces despertó todo tipo de comentarios y de conjeturas.
Acordado que la longitud idónea de la raíz sería de 7 centímetro, surge el debate sobre cómo hacerlo. El uso de la regla es obvio, pero no cómodo, por lo que se recurrió a una plantilla con la que se corta lo sobrante. A continuación, limpieza de hojas secas, tallos y plantación.
Ahora a esperar su rápido desarrollo. Cómo van apareciendo las primeras hojas, las flores rosáceas de cinco pétalos, y el fruto como un engrosamiento de la misma flor. Controlarán el tiempo con un calendario en el que también harán registros de temperatura y humedad. Diversos instrumentos de medida, diversos usos del número, diversas experiencias ricas en todos los sentidos.
Es bastante habitual en estas fechas encontrar cocos en las fruterías; aún así, ninguno de nuestros/as alumnas lo había probado nunca, salvo en productos como galletas, yogures o dulces. Por ello, buscamos información en la red, vimos su procedencia, el árbol, los frutos así como otros usos en la cosmética (bronceadores, champús, cremas…) y en la cocina. Descubrimos que parte de su interés se debía a la serie televisiva “George de la jungla”, donde al parecer, el protagonista abre los cocos de una forma muy singular.
Contamos en el aula con “Una cocina tan grande como un huerto” de Alain Serres, un hermoso libro de cocina y de arte, que le dedica un capítulo al coco; alí supimos alguna de las particularidades de este fruto, entre otras, que puede flotar. Esto nos llevós a realizar unha interesante experiencia de comparación y de flotación. Tras el debate sobre cuales son los motivos por los que creen que flotan los cocos, pensaron si esto le sucede a otras frutas, si influye su corteza de madera, el estar hueco por el medio, o tener auga dentro. Todo esto fue contrastado para ver si era aplicable a outras.
Debemos confesar que la degustación del agua y de la carne de coco no fue lo más memorable de toda la actividad, por lo que repetimos el conocido trabalenguas:
¡Compadre, cómpreme un coco!
¡Compadre, coco no compro!, porque el que poco coco come, poco coco compra y como yo poco coco como, poco coco compro!.
Detestamos profundamente el árbol “4 estaciones” que hay en muchas aulas de infantil. Ese árbol de especie incierta, con tronco incerto, hojas inciertas, flores inciertas y frutos inciertos que tan solo crece en las ventanas de las escuelas. Ese que en estas fechas aparece cubierto de inciertos copos de algodón, queriendo semejar no se sabe qué. Seguro que se lo dan en un kit a algunas maestras de infantil; en otra ocasión ya hablaremos de las cosas que van en ese kit atemporal, anacrónico y absurdo.
Si no hay más que abrir la persiana y ver el invierno, la primavera, el verano o el otoño. O mejor aún: abrir los ojos.
Por Septiembre hablamos del proyecto FotografiArte que pondríamos en práctica a lo largo de este curso. Estas son las fotografías de la naturaleza tomadas esta mañana de helada que nos dejó imágenes espectaculares, que más tarde, los niños y niñas, titularon de forma bastante creativa y sugestiva.
PD: Fuera no vimos ningún árbol como el de marras.
“Los animales salvan el planeta” es una serie animación de Discovery Channel con 11 breves vídeos que ayudan a los niños a concienciarse del impacto en el planeta de los pequeños gestos cotidianos como apagar los aparatos que no se usan, racionalizar el gasto de agua en el ducha, no utilizar bolsas plásticas en la compra, usar lámparas de bajo consumo o reciclar.
Este año acordamos que volveríamos a plantar bulbos dado el éxito de los jacintos del pasado curso. En esta ocasión serán crocus, iris y tulipanes. Los tres en una misma lata y todos diferentes en cuanto a: tamaño, momento de floración y profundidad de plantación. Lo que nos dio ocasión a hacer un interesante trabajo matemático.
En primer lugar se hizo necesario conocer las recomendaciones presentes en el envase la interpretación de símbolos convencionales referidos al momento de plantación, al de floración, a la necesidad de luz, a la orientación y a la profundidad de plantación. Observando también el tipo de envase en el que se comercializa, una bolsa perforada para permitir que “respiren”.
A continuación, hay que preparar los recipientes, haciéndoles un agujero a las latas para facilitar la salida de agua excedente, para así no “ahogar” los bulbos.
El problema llega en el momento de preparar la plantación, ya que los bulbos deben plantarse la distinta profundidad. Intuyen acertadamente cuál es el motivo de esta diferencia: bulbos más grandes, plantas de mayor altura necesitan más profundidad para que la tierra les sirva de soporte. Se debate alrededor de cómo solucionarlo y sobre cuál debemos plantar primero. Deciden tomar medidas en la lata desde el borde; se llena al primer nivel o marca, a 10 cm., y se colocan los bulbos de tulipán y de iris; se cubre de tierra hasta la segunda marca a 8 cm, y se deposita el crocus. Se rellena de tierra hasta el borde, se riega y se lleva al “invernadero”, una zona acristalada que recibe el sol de la mañana y la sombra de la tarde, tal y como precisan estas plantas, según las indicaciones del envase.
Finalizamos con la elaboración del calendario en el que hacer el seguimiento de las estimaciones de germinación y floración: crocus en marzo (a comienzo de la primavera); tulipanes en mayo (a mitad de la primavera) e iris a finales de mayo-junio (al final de la primavera). Ya contaremos sobre la evolución de los bulbos. La fijación de fechas, el seguimiento del desarrollo de una planta, es lo que nos permite trabajar con nuestro alumnado el paso del tiempo; concepto harto difícil de comprender a estas edades.
Posteriormente le sacamos más provecho a las etiquetas de los envases; si en un primer momento nos centramos en la información contenida en el texto y símbolos, más tarde le dedicamos un tiempo a los números. Hay muchos más de los que pensábamos, de distinto tamaño, acompañando a letras o símbolos. Vimos que unos indican cantidad, otros precio, dimensiones,direcciones, códigos de identificación, etc.
También atendieron a la información en distintos idiomas, con sus correspondientes símbolos, y como novedad les mostramos los números romanos, empleados para refirirse a los meses de forma muy abreviada.
Toda una fuente de información que llevaron a casa para mostrársela a sus familias.
En estos días están desarrollándose una gran cantidad de iniciativas para celebrar la Semana de la Ciencia, como forma de acercar la ciencia a todos los públicos entendiéndola como algo cotidiano presente en todos los ámbitos, no sólo en el de los científicos.
Nosotros intentamos hacerlo todos los días, procurando que los niños y niñas de infantil comprendan que todos los conocimientos están estructurados y son susceptibles de ser articulados con otros; y de que la ciencia surge de la obtención del conocimiento mediante la observación de patrones regulares, de razonamientos y de experimentación en ámbitos específicos, a partir de los cuales se generan preguntas, se construyen hipótesis, se deducen principios y se elaboran leyes generales y esquemas metódicamente organizados.
A diario y posible aplicar el método científico de forma ajustada a las edades con las que trabajamos, en casi todo lo que hacemos, siguiendo sus pasos principales:
-La observación, aplicando los sentidos a un objeto o a un fenómeno, para estudiarlos tal como se presentan en la realidad.
- El pensamiento inductivo, extrayendo de determinadas observación su principio particular.
-La formulación de hipótesis, experimentándolas.
-La demostración o refutación de las hipótesis
-La elaboración de conclusiones.
Muestra de ello son actividades realizadas en el aula que se pueden encontrar en la categoría EncienciArte.
A nuestro entender ese es el modo de proceder científico, y esto puede aplicarse a cualquier proposición que se quiera comprobar. Algo que va mucho más allá de unos juegos de química blanca en un día, o con charlas sobre nanopartículas. Como siempre no creemos en la efectividades de las acciones esporádicas y “sensacionalistas”.
En la web del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) pueden encontrarse algunas experiencias interesantes de ciencia en el aula relacionadas con la flotación, con el magnetismo, con la óptica o con la electricidad.
Mostra del Libro de Ciencia es una guía bibliográfica con una selección de 55 títulos de divulgación científica dirigidos al público infantil.
Entre elas atopanse obras como “El pequeño inventor”, “Los números en la naturaleza” ou “Bichos”. Sin embargo non recolle un dos nosos preferidos “Uno, y si no, ninguno” de Katrina Lange en UnaLuna.
Nos gusta hacer ejercicios con la voz y ver que se puede producir cualquier sonido, tal y como sucede en el vídeo anterior del extraordinario grupo Voca People, que con sus voces suenan como una orquesta.
Para ello es preciso practicar la pronunciación, pero muchas veces no sabemos como explicarle a los niños/as la colocación de los órganos fonatorios, para hacerlo con corrección.
Esta aplicación, Los sonidos del español, generada por el departamento de Español y Portugués de la Universidad de Iowa permite la definición articulatoria de los sonidos del español mediante un diagrama interactivo.
Es sumamente interesante que puedan visibilizar el aparato fonador humano en acción y escuchar la pronunciación correcta.
Hace algunos años, trabajábamos en una pequeña villa costera e hicimos pan de maíz o borona con nuestro alumnado. En aquel momento pudimos ir a recoger las espigas a un campo, las deshojamos, las desgranamos, cribamos el maíz y llevamos una parte a un molino de cubo en un regato y a otra a un molino de marea, luego tamizamos la harina, amasamos y cocimos en un horno de leña. Fue una manera de conocer cultivos tradicionales, labores del campo, alimentos, patrimonio arquitectónico popular (hórreo, molinos, hornos) en el rural, etc.
Ahora, esta es la versión urbana, porque seguimos pensando que los niños y niñas deben conocer el proceso de elaboración de un producto típico gallego y todo lo que hay detrás hasta que llega a ellos. Ahora, lo que no podemos visitar, lo suplimos con otros recursos e información de la red.
Afortunadamente, aun hay abuelos y abuelas del alumnado que entendiendo lo que pretendemos conseguir con sus nietos, se prestan para todo lo que les requerimos. Pedimos todas las variedades posibles de maíz, incluso de las que están a punto de desaparecer: maíz negro, maíz de leche, maíz del país …; poco a poco el aula se fue llenando de espigas de todos los tamaños y clases, muchos de ellos azuzados por la idea de encontrar a “una reina” (espiga roja, morada o negra). Observándolas, fueron surgiendo dudas que tratamos de confirmar:
-¿las barbas y las hojas de la casulla nos indican cuál es el color de la espiga?
-¿la harina que se obtenga será del color de los granos de maíz? ¿Y el pan?
-¿las espigas combinadas se deben a que plantaron dos granos juntos? ¿Y sí se planta un gran negro de una espiga negra y amarilla, saldrá negra o amarilla?
-¿sólo comen maíz los animales?
Puede verse todo el trabajo hasta la elaboración de la borona en la siguiente presentación, pero insistimos en la idea de que importa más el proceso desarrollado que el producto conseguido.
Lo mejor, fue que este trabajo despertó expectación entre el resto del alumnado del centro y los niños/as ejercieron de cicerones de los otros, explicándole detalladamente a sus compañeros desde el proceso vital del maíz, su presencia en muchos alimentos que consumen constantemente, hasta la elaboración de la borona.
No nos vamos a extender exponiendo los objetivos trabajados. Una persona que nos vio, nos preguntó qué objetivo pretendíamos conseguir, tan sólo quisimos saber de cuánto tiempo disponía para que se lo explicásemos…
Nuestro alumnado, pese a ser pequeño, saben de lo que pasa en el mundo, ven la televisión y escuchan las noticias. En este momento saben que se están quemado muchos de nuestros montes. Y esta es su representación simbólica de la pérdida natural.
A decir verdad, no es que empezáramos por ahí. Hace unos días llevamos a la clase una sección de un tronco de pino para que pudiesen apreciar los anillos anuales de crecimiento de un árbol. A partir de eso, tras la observación detallada de la información contenida en esos círculos concéntricos -años de bonanza, años de sequía, cicatrices y otras marcas de la vida … – hicimos grabados con cera blanda y calcos con papel carbón.
Finalmente, acordamos hacer una exposición con todas esas producciones. Las pegamos sobre papel kraft y alguien dijo que era un bosque, lo que fue completado por otro niño con “bosque quemado y talado”. Una abstracción.
El 16 de octubre es el Día Mundial de la Alimentación. Nosotras no creemos en la incidencia educativa de las conmemoraciones, si no en el trabajo constante y diario. Por ello os remitimos a las entradas publicadas bajo la etiqueta de “alimentación” y a otras muchas en las que hacemos mención a:1º Las actividades que desarrollamos alrededor del tentempié de media mañana, pautados día a día para que de esta manera y gracias a la presión de grupo todos tomen alimentos variados.
2º La coordinación que pretendemos establecer con los responsables del servicio de comedor escolar para:
a) Conocer su programación de actividades relacionadas con la promoción de hábitos saludables, introducción y conocimiento de los beneficios del consumo de determinados alimentos, para de esta manera reforzarlas desde el aula.
b) Hacer partícipe a todo el alumnado de los ingredientes del menú, presentando diariamente a la entrada del centro escolar una mesa con los elementos que van a formar parte de la comida de ese día.
3º El consenso alcanzado con las familias del alumnado sobre el no consumo de chucherías y celebración de los cumpleaños de una manera diferente que no implique la ingesta de calorías vacías (grasas, snacks, chucherías …).
4º La presentación de alimentos naturales producidos en los huertos familiares o en el entorno: uvas, kakis, calabazas, hortalizas, legumbres, cereales, frutos secos, y de los usos gastronómicos de muchos de ellos.
Finalmente, recomendamos la lectura de las secuencias didácticas del libro “Creciendo sanos, de bocado en bocado … de juego en juego”, (en RecomendArte) publicado por las consejerías de educación y de sanidad con la finalidad de promover entre los más pequeños hábitos saludables de alimentación y ejercicio físico.
Bien sabemos que el Día de la Alimentación se centra en el derecho a la alimentación que muchas criaturas no pueden ejercer, algo que, por ahora, nuestro alumnado no puede cambiar; pero sí pueden y deben ir teniendo una educación nutricional y alimentación adecuada y/o corrigiendo sus malos hábitos.
Un alumno cuyo abuelo tiene colmenas nos trajo dos trozos de panal de miel. Nunca lo habían visto. Muchos niños/as ni siquiera la habían probado. Con las explicaciones del compañero y con la información de la red conocieron todo el proceso de elaboración de la miel, del proceso de extracción (de la vestimenta y precauciones que adopta el abuelo), sobre su consumo, beneficios para la salud, conservación, usos medicinales (catarros, heridas, dolores de barriga …), en la cosmética (champús, cremas, colonias …), del aprovechamiento de la cera (en velas, en ceras de colores, en abrillantadores …), y del reciclaje de la cera. Nos contó que las abejas de las colmenas del abuelo cogían el néctar de las flores de romero, de ahí su sabor; y que eran imprescindibles en la polinización de los kiwis de la finca. Tras observar los panales con lupas (ver las estructuras hexagonales de las celdas); ver la intensidad del color amarillo tirando a tostado y su transparencia; tras oler romero, para ser capaz de diferenciarlo de otros tipos de miel (de eucalipto, de castaño, de azahar o de milflores), la degustamos tomando directamente los trozos de panal (el alumno le explicó a sus compañeros cómo hacerlo sin comer la cera), con biscotes de pan, con queso (refrán: “Miel con queso sabe a beso”), con nueces (aportadas por otro alumno); apreciamos en el paladar su dulzura, sabor con matices de romero, la densidad (similar al caramelo líquido), y la textura en la boca. Luego no tomaron nada más (refrán: “Después de comer miel nada sabe bien”). Más tarde, tras hablar de la conveniencia de tomar miel en lugar de azúcares, de sus propiedades energéticas (refrán: “Come mucha miel, vivirás mucho y bien”), surgió un interesante debate entre el alumnado, sobre si las abejas son animales domésticos o salvajes. No se nos ocurrió mejor forma de terminar esta actividad didáctica que deleitándonos con la lectura del poema “Dulce como la miel” de Celso Emilio Ferreiro (en gallego y castellano), precisamente en el día que el Parlamento gallego decidió dedicarle el año 2012, centenario de su nacimiento.
Una amiga, lectora del blog, al conocer lo que pretendíamos hacer con “Nuestros árboles mes a mes”, nos regaló una publicación de Xerais de hace casi veinte años, “O carballo” (que ahora no localizamos en su catálogo). Es un póster de doble cara de 2 metros de alto por 40 cm.de ancho. Un roble ocupa casi su totalidad, por un lado en el otoño-invierno y por el otro en primavera y verano. En la ilustración aparecen resaltadas las peculiaridades de este árbol desde la copa hasta la raíz, así como las distintas especies animales y vegetales que lo habitan: hongos, hierbas, aves, insectos, roedores, mamíferos o reptiles. En el margen, una breve descripción de cada uno de ellos.Se completa además con explicaciones sobre el roble en la historia, sus usos y especies próximas, la vida en los robles y en los robledales, las variedades de esta especie arbórea y su extensión por los cinco continentes.
Seguro nos será de mucho provecho, casi tanto como los robles.
Una de las ventajas de trabajar en una villa pequeña es que algunos de los alumnos/as viven en el rural o tienen familia en la aldea, por ello, están al tanto y participan en las tareas del campo/huerta. En este momento nos comentan de la recogida del maíz, de la vendimia, de las castañas y de las nueces …Un niño, tras contarnos a lo largo de varios días su colaboración en la vendimia, quiso agasajarnos con mosto. Les hicimos ver que es un producto natural, que tiene el color de las uvas con las que se hace, recordamos como las habíamos aplastado el pasado curso en “Cata de uvas” para extraer su delicioso jugo, y ahora decidimos que había que aprender a identificar y verbalizar las distintas sensaciones que nos produce su degustación, por lo que hicimos una cata organoléptica al estilo de los profesionales.
La cata es un ejercicio de memoria y entrenamiento que ayuda a disponer de palabras adecuadas para describir las sensaciones que nos produce.Recordamos que tiene tres fases,unha visual, una olfativa y la gustativa.
En la visual tras verter el líquido en una copa de cristal, observamos su color: límpido, brillante …, y el tono, que se asocia a frutas, rosa fresa, frambuesa, salmón, cereza, picota o rubí.
En la olfativa hay que oler el líquido parado y en agitación, recordando que se hace tanto por vía nasal como retronasal (en la boca que es más intenso). Los descriptores se asocian a determinadas frutas (cereza, ciruelas, moras, arándanos…), o flores (rosas, violetas).
En la gustativa, apreciamos los sabores básicos (dulce, salado, amargo, ácido) y su tacto (suave, redondo, áspero…); valoramos también su permanencia en el paladar (la longitud).
Practicamos la cata con el mosto, tomamos un pequeño sorbo, removemos en la boca y dejamos fluyan sus propiedades. A diferencia de los profesionales no lo escupimos, pero supimos que es lo habitual. Contrastamos con el sabor de las uvas.
Lo que realmente nos interesaba en esta actividad era que aprendieran a ponerle nombre a las sensaciones que les produce algo que toman. Tenemos la seguridad de que de aquí en adelante practicarán en más de una ocasión.
Mosto 1
Sonido: bueno (espuma al escanciar). Color: rosa anaranjado. Transparencia: no. Olor: a fresa. Gusto: dulce, un poco ácido. Permanencia en el paladar: corta.
Mosto 2
Sonido: bueno (espuma al escanciar). Color: rojo ciruela. Transparencia: no. Olor: a cereza. Gusto: suave, muy dulce como la miel. Permanencia en el paladar: larga (hasta diez minutos después).
Como vereis estamos hechos unos expertos catadores.
Tomando una bebida natural les hicimos poner en funcionamiento todos los sentidos y enriquecimos nuestro vocabulario. Además la actividad es deliciosa. ¡Qué máis pedir!
Pedimos a las familias de nuestro alumnado que le sacasen una fotografía al lado de un árbol que tengan en el jardín de casa, cercano a ella o que vean con relativa frecuencia.
Nuestra intención es ir apreciando los cambios que se producen en los árboles con el transcurso de las estaciones. De esta manera podremos hacer el seguimiento de 25 árboles de distintas especies, unos caducos y otros perennes, unos frutales y otros ornamentales, etc.
Preparamos una ficha en la que se identifica el nombre de cada niño/a y el de su árbol, la fotografía y los meses que restan hasta junio. Una vez al mes, harán de reporteros, llevarán la ficha de seguimiento para casa y a continuación nos relatarán lo que le sucedió al árbol en ese período.
Con esta sencilla actividad esperamos conocer aspectos comunes a todos los árboles, a sólo algunos de ellos, o diferencias entre unos y otros.
El pasado día les propusimos un acertijo para resolver en casa con sus familias; les decíamos que se trataba de una fruta medio pera, medio manzana; del color de un limón; duro y blanco por dentro; que cocido tornaba de color caramelo; que se toma habitualmente como postre acompañado con queso; su nombre en castellano tiene nueve letras y en gallego siete.
Todos resolvieron que se trataba del membrillo; hubo quien trajo frutos y también quien nos agasajó con membrillo casero. Pese a las reticencias iniciales de algunos, todos degustaron uno de los dulces típicos en los postres gallegos.
Esto dio lugar una sesión de conocimiento de los membrillos, de sus flores, frutos, variedades (incluso conseguimos unos ornamentales talla mini), comparación de sus cualidades con las de otras frutas, proceso de elaboración, enlatado y hasta su representación pictórica a manos del genial Antonio López.
Si hay una palabra que podamos atribuirle a nuestra aula es fértil. Todo cuando plantamos crece y da sus frutos. A finales del curso pasado habíamos sembrado girasoles y realizado varias actividades sobre esta fascinante planta para los niños/as. Ahora llegó el momento de recoger los frutos. Probamos las pipas, reservamos una parte para los pájaros -tal y como habían sido los planes iniciales- y otra para volver a plantar la próxima primavera -no queremos que nos suceda como en el cuento “Pirracas y las patatas” que comieron todas las patatas y no tomaron la precaución de dejar la semilla para el año siguiente por lo que se acabó la cosecha. El equilibrio de los tres tercios, una lección de sostenibilidad.
Conocimos otros usos de las pipas de girasol: aceite, margarinas, y la más antigua, molerlas para hacer pan.Para finalizar, tras el visionado de un time lapse de la floración del girasol -algo que no pudimos ver dado que coincidió con las vacaciones- y otro en el que se aprecia la particularidad que le da nombre, girar donde está el sol, elaboramos pan de pipas.
Cada curso intentamos establecer un hilo conductor de todas nuestras actuaciones en las aulas; no nos gusta repetir nada de lo ya hecho, pese a todo, siempre hay unas constantes en nuestro trabajo que van a marcar todas las actividades. Si el pasado curso fue el proyecto EnlatArte el que nos permitió adentrarnos, a través de las latas, en el consumo responsable o en el arte y en todos los ámbitos y áreas del currículo, este año serán los proyectos NaturalizArte y FotografiArte los que nos brindarán las posibilidades de trabajo.
Con NaturalizArte vincularemos la naturaleza y arte, naturaleza y grupos humanos, naturaleza y sostenibilidad, naturaleza y salud física o mental, naturaleza y geometría, naturaleza y literatura, naturaleza y celebraciones tradicionales relacionadas con el calendario vegetal, etc, teniendo siempre presente la intención de inculcarle a nuestro alumnado la idea de que no es preciso disponer de materiales comerciales para tener ricas experiencias educativas.
Desde el comienzo de las clases la pasada semana, teniendo a la mano todos los “recuerdos” que trajimos de las playas (piedras, algas, arena, conchas, palos, hierbas …) y tomando como inspiración obras que beben de la filosofía del movimiento artístico del Land Art, hemos realizado distintas intervenciones.
Tras casi tres meses de cuidados, hoy recogimos nuestra cosecha de habas y guisantes –de las lentejas y habichuelas no supimos nada-; cada uno fue a recoger los frutos de su lata, fijándose bien en la etiqueta para recordar de qué variedad era. Las primeras conclusiones: las semillas más pequeñas fueron las que más pronto y más cantidad produjeron; una lección para los que eligieron las semillas más grandes creyendo que serían las mejores. Nos dio un poco que pensar la variedad de habas rosa porque no sabemos a qué semilla asociarlas. Para ver todo el proceso I e II.
Como cierre, y para recordar, un time lapse de la germinación de las habas.
La madre de un alumno quiso colaborar con AromatizArte enviándonos una gran variedad de esencias –ya que ella trabaja en la industria alimentaria-, así pudimos jugar a adivinar los olores que les íbamos presentando: ajo, café, hinojo, orégano, eucalipto… Dado que son mucho más intensos, con algunos de ellos se confundían; pese a todo con aquellos como naranja o limón de inmediato los asociaban a caramelos, chucherías o helados. Luego con todas las muestras hicimos la comparación entre el olor natural y la esencia.
Hablamos de cómo se llaman las personas que trabajan con la nariz, aquellas que profesionalmente de dedican a oler; de lo grato o ingrato que puede ser ese trabajo -dependiendo de lo que tengan que “catar”, de la variedad de olores que pueden reconocer y de cómo aprendieron: oliendo, practicando, como cualquier otra destreza.
Hace dos semanas centramos nuestro interés en las polillas; a lo largo de varios días observamos que entraban muchas en clase, cada uno expuso su conocimiento sobre ellas y decidimos averiguar más porque un niño dijo que en casa de su abuelo se habían comido una silla, algo que le pareció absolutamente imposible a los compañeros. Denominamos este pequeño trabajo de investigación “La polilla que se comió una silla”. Luego supimos que hay una gran variedad de polillas, de la ropa, de los libros, de las manzanas, de las patatas, de la madera…; por lo que fuimos tratando de saber cuál sería el interés de las polillas en nuestra clase, hasta que concluimos que venían a las castañas que aún conservábamos en el supermercado desde el pasado otoño. Cuando se le solicitó información a las familias, casi todas coincidieron en hablarnos de las polillas de la ropa, de los daños que ocasionaban y de los métodos que empleaban para evitarlas: saquitos perfumados, pulverizadores, ventilación, etc.
Ahora, en el marco del proyecto AromatizArte, retomamos el tema: vimos las ventajas de la utilización de hierbas aromáticas para prevenir esas plagas. La melisa, el romero y la hierba luísa, además de sus propiedades y usos como relajantes, como aromatizantes o en la cosmética (pasta de dientes, champús, etc), son repelentes de insectos, así preparamos saquitos perfumados para sus dormitorios y armarios con estas hierbas.
Una manera de respetar el medio y la vida sin usar los perjudiciales aerosoles.
Con esto trabajaremos toda la semana. Estos son nuestros recursos, de ahí saldrán colonias, aromatizadores, perfumeros, infusiones, jabones, helados…; veremos sus usos en la cocina, la medicina, la cosmética, etc.
Las hierbas y flores recogidas en el fin de semana con la ayuda de sus padres y madres nos dará mucho juego, ya que están en su momento de esplendor, cerca de la celebración del San Juan.
La observación con lupa de las plantas del patio, dio como resultado que supiésemos de la existencia de pequeños bichos (pulgón, hormigas, arañas, larvas, escarabajos…), que incluso se pueden considerar plagas pero a través de las fotografías de Kristin Nikolai y de Thomas Shahan no podemos más que verlos con ternura.
Hasta el momento no hicimos más que observarlos, ya le dedicaremos tiempo y debatiremos sobre si son perjudiciales o beneficiosos para las plantas.
Escuchando la historia de Liam, el pequeño jardinero de “El jardín curioso” de Peter Brown, una niña nos dijo que había visto una flor saliendo de una alcantarilla. Hablamos mucho sobre las plantas que nacen –al igual que en el cuento- en lugares insólitos, de lo que podría suceder si se dejasen crecer, de lo que cambiaría el paisaje si hubiese más jardines en los parques, en las calles, en los pueblos…, incluso en el cole.
Aquí el cambio no es fácil, edificio rodeado de elevadas construcciones y con un patio con muros de hormigón de tres metros de altura, sin muchas posibilidades de humanizarlo, de enverdecelo, ¿o es que aún se pode hacer algo? Cuatro árboles huérfanos que tenemos que cuidar, nuestras plantaciones en lata, y alguna que otra sorpresa…, ¡nacen plantas en lugares insólitos! Muchas más de las que pensamos. Decidimos hacer de investigadores para localizar dónde hay vida vegetal, fotografiamos y estableceremos un plan de cuidados, para ver si sucede como en el libro.
Recordamos que en el cuento las plantas que primero se extendían eran las malas hierbas, luego detrás iban las otras. Entonces, ¿por qué se le llama malas hierbas?
Una lección de respeto a la diversidad y de integración –en este caso paisaxística pero aplicable a otros ámbitos-: los grandes jardineros ingleses siempre decían que no hay malas hierbas, sino plantas que nacen en lugares inadecuados.
¿Se podría hacer algo más en nuestro patio?,¿cómo sería si hubiese jardines verticales?, ¿qué pasaría?, ¿cómo se cuidarían?
Nosotras creemos que al alumnado, por ahora, non hay que hablarle de los grandes ideales ni de los discursos habituales en esta conmemoración, tan solo mostrarle el valor de los pequeños gestos que están a su alcance.
Nuestro último descubrimento es una delicia de libro, se titula “El jardín curioso” de Peter Brown, publicado por la editorial Takatuka.
Un día, mientras explora su ciudad monótona y gris, un niño curioso llamado Liam descubre un jardín en apuros. Decide ayudarle a crecer, sin caer en la cuenta de que acabará provocando que el jardín tenga vida propia y que se extienda por la ciudad cambiándolo todo a su paso.
A pesar del aprovechamiento didáctico que se pode sacar de él, el autor insiste en que tan sólo quiso contar una buena historia. Nuestro alumnado en seguida percibió lo que se puede cambiar con un pequeño gesto, cuando las personas deciden colaborar con la naturaleza en vez de luchar contra ella. Un cuento con una visión ecologista y medioambiental como pocos.
Las imágenes tienen la fuerza suficiente para transmitirnos esa transformación del paisaje, con las flores, con los topiarios, con las plantas trepadoras…; aquí dejamos una muestra.
Muy recomendable para hablar del medioambiente en cualquier ocasión o en su día.
El pompero XXL que trajo un compañero a clase hizo despertar las envidias de todos los niños y niñas; según ellos era como una espada, y “curiosamente” sacaba pompas redondas. Reflexionamos mucho sobre el asunto. Concluyeron que pomperos cuadrados darían pompas cuadradas y los triangulares con forma de triángulo.
Buscamos información sobre la mejor manera de preparar la fórmula de las pompas de jabón, las proporciones de cada elemento, el toque secreto (azúcar en polvo). Las condiciones idóneas para lograr pompas, etc. Con todo ese conocimiento nos pusimos manos a la obra. Hasta que pudieron comprobar que fuera cuál fuera la forma del pompero, las palomas siempre nos salen esféricas.
Tras el disfrute con estos pequeños instrumentos, supimos más cosas:
-hay artistas de pompas de jabón;
-hay quien pode hacer pompas cuadradas;ver las extraordinarias explicaciones de geometría del profesor Antón Aubanell;
-hay quien pode meter a una persona dentro de una pompa, o pompas dentro de las pompas- hay fascinantes espectáculos de pompas-;
- hay quien las hace de colores;
-y hay quién es capaz de retratarlas a pesar de que son transparentes, en este caso, coincide que el Museo del Prado en la actualidad exhibe las obras del artista francés Jean Siméon Chardin, entre ellas, varias en las que aparecen las pompas.
Nuestro alumnado está imparable con los éxitos obtenidos en todas las plantaciones realizadas (castaños, laureles reales, encinas, jacintos, margaritas, alubias, guisantes y lentejas). Ahora llevan ya un tiempo pidiendo que plantemos girasoles, porque les atrae mucho la idea de que den pipas y que vengan los pájaros a comerlas. Ya avisé que será la última plantación en este curso, aun nos queda otro año por delante.
No podíamos tener mejor comienzo que con la reciente publicación en España del éxito de Eric Carle, “La semillita“; libro en la línea de todos los de este autor, con ilustraciones de collage que, en una historia circular, nos narra las aventuras de una pequeña semilla de girasol hasta que se convierte en planta y cuando le caen las semillas vuelve a empezar.
Siguiendo la historia del cuento, extraemos semillas de una flor de girasol del pasado año y las depositamos en las latas que tenemos preparadas. Conocemos a razón de su nombre, sus necesidades, los cuidados, las utilidades de esta planta, etc; en el tiempo que nos queda de espera hasta a primera floración tendremos ocasión de conocer las emblemáticas obras de Vicent Van Gogh en las que los girasoles son protagonistas.
“Sale detrás nuestra de casa y luego se pone delante.” “Sigue al sol.” “Está pegada al suelo.” “La sombra da frío.” “Si tu eres grande la sombra es grande si eres pequeño es pequeña.” “Si te mueves la sombra se mueve.” “Cada uno sólo tenemos una sombra.” “Si no tienes amigos puedes jugar al pilla pilla con la sombra.” “La sombra es negra y si hay piedras blancas es blanca.” “Todas las sombras son negras.” “Cuando hay más sol a sombra es más larga, cuando el sol está como la luna llena.” “En la casa hay sombra cuando se enciende la luz.” “La sombra siempre te toca por los pies, menos en la piscina que va por debajo, se ponen en el fondo y no te toca.” “La sombra de las cosas que van por el aire también se pone en el suelo.”
Estos y otros muchos son sus conocimientos previos sobre la sombra. Algunos de los cuales trataremos de comprobar y confirmar o desmentir.
Empezamos a jugar con las sombras. Haremos comprobaciones periódicas a lo largo del día sobre la sombra de algún elemento fijo del patio, como por ejemplo los árboles y luego extraeremos conclusiones sobre su origen, tamaño, posición y color.
Nuestras plantacións de habas nos están dando grandes satisfacciones. A pesar de que se estima el tiempo de germinación en diez días, suponemos que debido las condiciones de calor y humedad, a los cinco días de plantarlas ya habían empezado a brotar. Ahora a la vuelta de vacaciones quedamos totalmente sorprendidos por su crecimiento, todas tienen varias hojas y el tallo ya necesitaba ser tutorizado. Con tal fin escogieron varas de la medida adecuada -en función de lo que sabemos sobre su tamaño- y esta mañana realizamos se las colocamos. Iremos haciendo un seguimento dado que aún tenemos varias hipótesis que comprobar:
-¿se corresponderá el tamaño de las habas con la altura que alcancen?
-¿el color de la flor tiene algo que ver con el color de la haba?
-¿las de mayor tamaño producirán más?
De aquí a la cosecha nos darán muchas posibilidades de aprendizaje.
Pocas actividades escolares proporcionan tanto beneficio educativo como el cultivo de plantas; sería indispensable que todos los centros contaran con un pequeño terreno en el que cuidar hortalizas, legumbres, aromáticas, ornamentales, etc. No hablamos de jardines decorativos, no hablamos de aulas de naturaleza a las que se va de visita, hablamos de huertos funcionales, un espacio vivo en el que trabajar y aprender a lo largo de todo el año. Mientras tanto nos conformaremos con lo que tenemos: unas latas con un poco de tierra.