Estos días mantuvimos interesantes debates a raíz de un artículo en el que nos contaban que los altos directivos de empresas de Silicon Valley (referente mundial de tecnología punta), envían a sus hijos/as a escuelas donde no se emplean los ordenadores. Prefieren que jueguen, que desarrollen la imaginación y que manipulen elementos naturales a que estén enganchados a los aparatos tecnológicos.
Hay quien está muy a favor de esta medida y quien está totalmente en contra. Se apuntan las ventajas e inconvenientes de la formación digital de los niños de este tiempo.
Esta dicotomía hay que cogerla sin falsos dogmatismos, entendiendo muy bien el contexto social, cultural y familiar del que estamos hablando.
1º Se trata de chiquillos que se crían en medio de ordenadores y de aparatos de última generación; de niños que escucharán conversar a sus padres sobre estas cuestiones a todas horas, de niños que “mamaron” la tecnología ya antes de nacer.
2º Se trata de una escuela que sigue el modelo Waldorf, en la que se prima el aprender haciendo, así como los aspectos emocionales y de salud, con un modelo pedagógico diferente.
3º Para estas familias, estar “desconectado” es un lujo, a pesar de que para otros es una carencia que genera profundas diferencias: la conocida como brecha digital. Conviene recordar que, por lo general, quien no tiene ordenadores en la escuela es altamente probable que tampoco los tenga en la casa. Para los de Silicon Valley, a diferencia del resto del mundo, estar desconectado es uno signo de los “ricos de la tecnología”; en contraposición “los pobres de la tecnología” tienen el deber de estar todo el día enganchados a un correo electrónico o la una red social. Pero esto que parece ser norma de esa sociedad concreta, no lo es para el resto del mundo. Ellos ya van unos pasos por delante de los demás.
Ahora bien, esto no quita que no haya que debatir sobre la primacía de un tipo de actividades más de tipo analógico que sobre otras de corte digital, especialmente en la escuela infantil. Nosotras recordamos que en las visitas a las escuelas italianas llamaba poderosamente nuestra atención la ausencia de aparatos informáticos en las aulas, cuando aquí estamos peleando por portátiles, PDIs, proyectores, tabletas, etc, etc.
Desde que iniciamos Innovarte insistimos en la idea de que la tecnología debe insertarse en el normal discurrir de un aula de infantil, conociendo, entendiendo y empleando las posibilidades que nos brinda para la creación, expresión, comunicación, información, e incluso para el juego. Esas son las finalidades, que los niños y niñas aprendan a comunicarse, a crear, a buscar información y a ocupar su tiempo de ocio poniendo en funcionamiento y utilizando todo aquello que le permita hacerlo e insertarse en la sociedad en la que viven, compensando las carencias a las que puedan estar condicionados por el grupo social a que pertenecen. Sin magnificar ni demonizar. La tecnología no es el centro de la intervención educativa ni es sólo una herramienta, pero el objeto de nuestra atención es el desarrollo armónico e integral de las criaturas.
En otras ocasiones, siempre recordamos una intervención del filósofo Javier Echevarría Ezponza, quien preguntado sobre el tiempo que los niños/as deberían dedicar a la tecnología, expone que la vida humana se desarrolla en tres entornos: el entorno natural (la naturaleza), el entorno artificial (la ciudad), y el entorno virtual; cualquiera de ellos son necesarias, ahora bien la prevalencia de un sobre otro, -por bueno que este sea-, generaría una carencia y una descompensación. Ninguno destruye al otro. Hay que procurar el equilibrio entre el tiempo que se le dedica y se permanece en cada uno de los tres entornos.
Para finalizar, decir que se precisa cautela, por tanto siempre nos preguntamos qué es lo que hay detrás de todos estos movimientos. Al igual que tratábamos de indagar que había en todo ese empeño de tecnologizar las aulas, cuando aún no se tenían evidencias empíricas de su incidente en la mejora de la calidad educativa, ahora hacemos lo mismo con las corrientes de destecnologización. Acaso, ¿todo esto se hace por la calidad educativa?, ¿es casual?, ¿es un fruto de los tiempos?


El próximo 
Iustración de 

La Consellería de Educación e O.U. acaba de presentar el programa “
El recientemente publicado
Sabemos que en infantil, uno de los objetivos que más cuesta conseguir es el de la organización temporal; que sean capaces de secuenciar hechos, de contar una historia siguiendo los hitos temporales más importantes, de narrar acontecimientos siguiendo el orden … de ahí que desarrollemos cantidad de actividades encaminadas a la consecución de ese objetivo. Hemos elaborado paneles en los que vamos recogiendo secuenciadamente las actividades más destacadas del trimestre o curso escolar, o los momentos clave de un cuento, de su propia vida, de una película, de las rutinas diarias, de una receta, etc.
Estamos probando las posibilidades de dos programas gratuitos generadores de nubes de palabras, con distintos formatos visuales, 













