Nuestra aportación a la educación infantil

Agustín Fernández Paz, el deber del profesorado gallego

In InformArte on 29/06/2014 at 08:31
Agustín Fernández Paz, asínándolle un exemplar do libro a Casilda

Agustín Fernández Paz, asínándolle un exemplar do libro a Casilda

Viajamos un año más a la Casa Grande de Cimadevila para presenciar la entrega del Premio Trasalba 2014 a Agustín Fernández Paz. Poco o casi nada podemos añadir a lo allí dicho y recogido en el libro que se editó con motivo del acto y que lleva por título “Na casa da esperanza”, tan sólo nuestros pensamientos y suposiciones sobre sentir del homenajeado.
Es muy grato ver como todos los asistentes glosan los méritos del premiado para ser distinguido con un galardón que reconoce una trayectoria de trabajo en pro de Galicia, pero la mí en esos casos siempre me da por pensar qué hay detrás de los numerosos premios, publicaciones, intervenciones, homenajes, entrevistas, artículos, traducciones, coordinaciones editoriales, participaciones en colectivos varios, etc. Con certeza absoluta podría asegurar que muchas, muchísimas horas de trabajo, algunas renuncias, unos pocos disgustos e incluso una pizca de frustración al ver que tanto esfuerzo a veces parece no reflejarse en la realidad. Entonces es cuando me pregunto de qué pasta están hechas estas personas excepcionales y por qué no abundan más. Qué es lo que hace que siempre tengan encendido el fuego de la ilusión cuando la inmensa mayoría sucumbimos al desánimo.

Agustín Fernández Paz es un ejemplo a tener presente. Un docente que desde la escuela se implicó en el fomento y consideración de nuestra lengua; un maestro que se comprometió con la renovación pedagógica; un escritor que llenó un vacío poniendo en valor la LIJ; una figura siempre dispuesta a participar en todos los actos en los que se requería su presencia; por encima de todos, un defensor de la educación pública de calidad. Y en todas sus facetas profesor, escritor, editor o formador, no dejó de ser un hombre coherente con sus principios. Esto, en los tiempos que corren, no es lo común. Y menos aún, llevar el éxito y el reconocimiento con la humildad que lo caracteriza, cuando otros por mucho menos parecen ser unos elegidos de los dioses.
Aproveché para hacer una revisión del panorama actual y no encontré ni a los Susosjares, ni Finas, ni Agustines que decía nuestro amigo Francisco Castro en la Laudatio refiriéndose a algunos de los compañeros del homenajeado en las batallas por el gallego y por la educación. En los tiempos de las redes sociales, de los colectivos virtuales, de la no distancia, no hay grupos de renovación pedagógica entusiastas como los hubo allá por los setenta y ochenta, cuando, conscientes de que el cambio no caía del cielo, se dedicaron a poner los pilares para que el gallego, la cultura gallega y la pedagogía gallega fuesen la semilla del avance educativo y social. Hoy en día, casi todo fue domesticado, financiado, encaminado a través de líneas de subvención, lo que acabó ahogando la creatividad. Eso, lo sabe cualquiera. Cuando se marcan las pautas de la innovación desde la administración, no hay verdadera renovación.
Por ello, nos alegramos tanto de la elección del jurado del Premio Trasalba, distinguiendo la trayectoria de Agustín Fernández Paz, un docente que llevó su magisterio desde las aulas y desde la literatura abriendo nuevos caminos por los que luego otros transitamos. Y sobre todo, porque es un hombre con esa fortaleza tranquila que distingue a los que dejan una huella que perdura a lo largo de los años. Un antídoto contra todos esos predicadores que ahora llenan foros charlataneando de lo que no saben, exaltando, tergiversando y portando banderas o consignas que no dignifican con sus actuaciones. Gracias por valorar la honestidad profesional y personal, tal y como sería del gusto de D. Ramón Otero Pedrayo.
Cerramos esta nuestra personal crónica de la visita anual a los Chaos de Amoeiro con un parágrafo de un artículo de Otero Pedrayo, Un deber do profesorado galego, publicado en El Pueblo Gallego (16-VII-1919), del que supimos gracias al folleto que la organización del acto nos entregó a los asistentes, en el que se recogían cuatro artículos relacionados con la educación, en los que se interpela al profesorado gallego, en un discurso absolutamente vigente y actual, personificado en la labor de Agustín Fernández Paz.
“Mais estamos salindo fóra do tema d´istas liñas. Elas somentes se propoñen chamar a concenza do profesorado galego de tódol´os ordes pr´unha maor exempraridade do seu traballo diant´as necesidás propias de Galiza.
Pídese con elemental xustiza a incursión dos temas galegos nos programas escolares. Namentras ist´a arela non sexa conquerida o esforzo particolar pode facer moito, cuase todo, en cada cátedra. Ben mirado, a esquemática dos plans d´enseñanza soilo adequiren vidalidade c´a interpretazón e traballo do profesorado.
I-agora qu´unha Galiza coscentemente espranzada alumea nas cibdades e nas vilas i-é agardada nos agros com´unha redenzón, figura craro i-urxente o ditoso deber do que falamos. Calquera que sexan os programas oficiais o mestre ten espazo para eispricar ôs rapaces as grandes liñas da faciana xeográfeca e histórica da Galiza. Non se precisa material d´ensiñanza. Está nos montes d´hourizonte, nos ríos que debuxan o chan, no seo dos bosques, nos castros cinguidos de lendas, na portada esculturada feitucamente da igrexa, nos contos, nos refrás e nos ditos dos vellos, tan amados e simbólecos pr´a tenra intelixenza dos rapaces. As leuciós da escola deben compretar, eisaltar e cinguir c´o mundo aquela pedagoxía fonda de todol´os días do vivir e do traballo. Calquera acontecemento do día -a chegada d´un americano, a feira, a vendima – dá pé pra eispricar como son as terras i as xentes d´alén-mar, a siñificanza do comercio, o valor do traballo das viñas. E non digamos o que se pode facer c´os rapaces d´os grados superiores d´unha escola graduada. (…)

Moito se tén feito e se fai pol´o profesorado galego. Cómpre máis: un acordo intenso e fecundo pra que en todal´as enseñanzas non esteña en ningunha cátedra ausente ista grande e vidal realidade da Galiza que nos envolve e na que alentamos como unha atmósfera nosa e insustituibre. “

Con Francisco Castro, presidente de GALIX.

Con Francisco Castro, presidente de GALIX

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