Nuestra aportación a la educación infantil

Preescolarización de la educación infantil

In RebelArte on 17/06/2013 at 07:50

Creemos que aquellas personas que comenzamos a trabajar en Educación Preescolar entendemos a la perfección este titular, ya que fuimos conscientes del cambio de concepción que supuso que la LOGSE estableciera este tramo educativo como Educación Infantil. Algo que iba más allá de una nomenclatura, apostando por una etapa con entidad propia, y no con un carácter propedéutico a cara a la Educación Primaria. Hasta aquel entonces se entendía que la vida escolar de los pequeños de 4 a 6 años se centraría en el trabajo de prerrequisitos: pre-lógica, pre-escritura, pre-lectura. El currículo de la Educación Infantil puso el acento en otros aspectos más propios de sus edades y de sus intereses, sin caer en el mero entretenimiento ni en ese sentido preparatorio.

Lamentablemente, veinte años después, cada vez más, se nota una involución en este terreno.

Cada tránsito de etapa educativa tiene sus mecanismos de control, reales o ficticios, legales o inventados, parece que siempre hay unos jueces que valoran el trabajo realizado por los anteriores. En el caso de la Educación Infantil, los “mayordomos del algodón” son los de Educación Primaria. Comentarios ligeros hechos a comienzo de curso –“vienen muy mal preparados”, “parece que no estuvieron escolarizados”, “no sabe leer ni coger un lápiz”, “no saben estar sentados durante toda la clase”, “¿en qué pasaron el tiempo durante tres años?”– pueden echar por tierra la valoración de todo el trabajo realizado en infantil. Comentarios que se divulgan a bombo y platillo, familias incluidas, denostando al maestro anterior.

El curso pasado ya tratamos este tema en una entrada titulada “De infantil a primaria: un verano”, en el que apuntábamos las diferencias que perciben las criaturas tras el paso de dos meses de vacaciones: cambios en la organización del espacio, del tiempo y sobre todo, en la mirada que se tiene sobre ellos.

Los docentes de infantil, que siempre tuvimos una percepción acomplejada –sentida o inducida- de nuestra situación en la arquitectura del sistema educativo, la mayor parte de las veces somos sensibles a ese tipo de comentarios, y, en lugar de reaccionar defendiendo nuestra labor, lo que hacemos es avergonzarnos, tomar nota para la próxima promoción y “aplicar la lección”: hay que preparar mejor a los niños/as para primaria.

¡Error!!

Nosotras que cada tres años tenemos que cambiar el chip esforzándonos por volver a comenzar con pequeños de 2-3 años (casi bebés). Nosotras que modificamos la distribución de nuestras aulas para adecuarlas a las edades de los pequeños. Nosotras que cuando llegamos a un nivel óptimo con un grupo tenemos que bajar nuestras expectativas, ritmos y tiempos y subir nuestros niveles de paciencia. Nosotras que luchamos porque el período de adaptación fuese entendido como una necesidad. Nosotras, que deberíamos adoptar como lema “Volver a empezar”, ¿cómo es posible que no tengamos fuerza para defender la entidad propia de nuestro ciclo, de los aprendizajes que en él se desarrollan y del valor de nuestro desempeño en la vida de los críos?

¿Cómo es posible que a esta hora muchos de nosotras estemos preparando a los niños y niñas para la “reválida” de infantil?

Y aquí no vale lo de echarle la culpa a la administración, por que ésta, para bien o para mal, no se manifiesta en este terreno. La culpa es sólo nuestra, de nuestra autoestima profesional, que siempre parece salir mal parada tras la mirada reprobatoria de los que están un peldaño por encima; un escalón en la estructura del sistema que no les concede ninguna superioridad, pero que, si embargo, inexplicablemente, nosotras le atribuimos. 

Para los que les gusta disponer de argumentos jurídicos, la norma es clara:

Artículo 10°.- Coordinación entre ciclos y con educación primaria. 

1. La Consejería de Educación y Ordenación Universitaria establecerá mecanismos que favorezcan la coordinación de las propuestas pedagógicas de los centros que impartan el segundo ciclo de educación infantil con aquellos que impartan el primer ciclo de la etapa, con el objetivo de garantizar la continuidad del proceso educativo del alumnado.“ Garantizar la continuidad”, creemos que no es preciso abundar más en lo recogido en la Orden del 25 de junio de 2009 por la que se regula la implantación, el desarrollo y la evaluación del segundo ciclo de la educación infantil en la Comunidad Autónoma de Galicia. 
Es nuestro deber defender la labor que realizamos, de hacernos respetar, al igual que nosotros respetamos la labor que desarrollan los docentes de otra etapa. Pero eso sólo lo podemos defender cada uno de nosotras recordando que los grandes perjudicados de nuestros complejos y de sucumbir a las críticas serán los niños y niñas.

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  1. ¡Me ha encantado! El texto es totalmente cierto. Aunque aún estoy estudiando la carrera, sé que se desprestigia mucho la labor de Infantil, cuando, sin embargo, es en esta etapa donde hay una enorme labor educativa integral y completa y los niños se sienten más a gusto, ya que a partir de Primaria, como bien dice Ken Robinson, ”se centran en educar la cabeza”, olvidándose del resto del cuerpo. ¿Por qué los principios que se trabajan en Infantil no se trasladan también a los demás niveles educativos?

    Muchas gracias por compartir estas estupendas reflexiones.

    Un saludo desde En el corazón de Infantil.

    http://enelcorazondeinfantil.blogspot.com.es

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