Nuestra aportación a la educación infantil

Síndrome de la puerta giratoria en la educación pública

In RebelArte on 02/04/2013 at 08:04

Se le aplica esta denominación a aquellas situaciones en las que hay entradas y salidas pasando de un sistema a otro, como por ejemplo a los políticos captados del sector privado que tras ejercer en el ámbito público, retornan a aquello en lo que estuvieron influyendo. También se usa con aquellos jóvenes que tras independizarse tienen que regresar al hogar familiar por problemas económicos. Últimamente también se emplea para referirse a lo que viven aquellos hijos/as de padres separados a los que de inmediato les van presentando las nuevas y sucesivas parejas de sus progenitores.
Nosotras dimos en usarlo para con un efecto de la crisis que estamos empezando a percibir, justo ahora en el momento de solicitud de matrícula. Padres y madres educados en la escuela pública, que en los tiempos de bonanza económica quisieron llevar a sus hijos/as a centros privados más acordes con el estatus que pudieron disfrutar por un tiempo -bien diferente del de su infancia-, y que ahora, por los cambios acaecidos, se ven en la necesidad de solicitar plaza en centros públicos ya que no pueden sostener las cargas económicas que esto le suponía. Un curioso efecto boomerang que tiene o mejor dicho, tendrá sus consecuencias, porque el tránsito por un sistema diferente genera unas expectativas bien distintas de lo que es la prestación del servicio educativo, que sumadas a la incomodidad del cambio, acaba produciendo un gran malestar, tanto para los nuevos “residentes” como para los “habitantes” de la casa. Las costumbres no son las mismos que cuando marcharon, algo mudó, por ello, la readaptación va a ser dura, para unos y para los otros.
No vamos a entrar aquí en aquello que diferencia a la escuela pública de la privada (incluso de la concertada), ya que todos tenemos una idea bastante aproximada sobre esta cuestión. Ahora bien, hay ciertas atenciones de la privada más dirigidas a la captación del cliente que van más allá de lo estrictamente educativo. Y eso será el elemento que echarán a faltar estas familias en la escuela pública. Esa será la piedra de toque. Ese será el motivo de discrepancia e incluso de descalificación de la escuela pública.
La solución: no hay solución, porque es algo ajeno a nosotros. Pero podemos evitar comparaciones odiosas si desde el primer momento en el que estos padres pisan el centro tratamos de mostrarle los puntos fuertes de la escuela pública, destacando las ventajas que esto tendrá para la educación de sus hijos. Sin complejos, que nuestro gran problema es que siempre vendemos más lo negativo que lo positivo (otra de las cosas que nos diferencia de la privada). La escuela pública es una gran opción para ellos y sus hijos, no es una desgracia sumada a las otras que ya tienen.
Pero es una visión que primero tenemos que creer nosotros mismos para ser capaces de transmitírselo a las familias.

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