Cuentos de boca

Kissy Kissy

Días atrás, hablando de los libros preferidos, una niña me respondió que a ella los que más le gustaban eran los “cuentos de boca”, aquellos que le contaba su padre por la noche en la cama y que le hablaban de los países desconocidos que visitarían.

He aquí la conclusión a muchos de nuestros desvelos sobre cuáles son las historias más adecuadas para los niños y niñas. Puede que estuviésemos demasiado ocupadas buscando la última novedad editorial, valorando la armonía texto/imagen, considerando el formato más adecuado …, y resulta que lo  fundamental está en el componente afectivo.

¿Leer cuentos o contar cuentos? Las dos cosas, en función de lo que pretendamos, no hay porque contraponer estas dos necesarias actividades, pero no releguemos la que va directamente de boca la oreja tan sólo con el recurso de nuestra voz.

Ahora bien, ¿todos/as sabemos contar historias?, o será que a falta de esa capacidad nos hace aferrarnos a otros soportes como el libro o el audiovisual. ¿Cuáles son las cualidades que debe tener un cuento y un/a contador/a de “cuentos de boca”?

Recurrimos al experto Paco Abril que en el artículo “Para contar historias” esboza algunas premisas fundamentales sobre la narración, así como las 5 características que, a juicio de este cuentacuentos, se deben aplicar para llegar a los niños/as.

-El contador es un escuhador. Es capaz de oír a los niños/as cuando cuentan cosas que a las orejas maduras les parecen misteriosas. Es capaz de oír lo que los niños quieren, de verdad, sentir.

-Quien narra es un contador, no está representado un papel, Por eso se centrará en lo que cuenta, y en que eso que cuenta suene verdadero, recordando que los niños/as quieren ficciones no mentiras.

-Sólo cuando consiga la difícil sencillez de narrar sin alharacas, con el solo recurso de la palabra, podrá recurrir a usar los elementos que considere oportunos para fortalecer sus relatos.

-Su repertorio, que deberá sentir como si formara parte de su vida, se nutrirá de historias, de cuentos, de palabras que contegan el imprescindible ingrediente del “y de repente.

-El contador de cuentos debe poner la mejor disposición para relatar, aunque no tenga ganas, deberá salir a la “pista” con ellas, de lo contrario no saldrá.

Y es que en el momento en que los niños/as sienten que lo que les narran tiene que ver con sus vevencias, y les cuentan historias con ganas, se convierten en los mejores escuchadores que haya habido jamás.

Paco Abril, también insiste en Apuntes para una teoría del contar”que lo que realmente gusta son “los cuentos contados con ganas”.

Hay que contar más cuentos de boca con ganas, así de sencillo y así de complejo.

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