Nuestra aportación a la educación infantil

La imposición de materiales y de formas de trabajo

In RebelArte on 25/05/2011 at 20:01

Dicho todo lo anterior, y entendiendo lo que dice Beatriz Trueba en cuanto a la influenza de los paradigmas educativos en la elección de materiales curriculares, hay veces que esta decisión no depende del docente que los va a emplear; hay centros en los que se impone el uso de material editorial, independientemente de las concepciones educativas que se tengan. Hay quien, aun así, bordea el escollo y paralelamente realiza pequeños proyectos, pero es una situación bipolar.
Siendo difícil de asumir tener que trabajar con fichas cuando se cree que pode hacer de otro modo más significativo, igual de peligroso es imponer el trabajo sin ese apoyo, especialmente cuando no hay plantillas estables en los centros educativos o cuando hay personas con dependencia del material estandarizado. Hay quien asume la decisión del centro, pero mete en el aula “fichas de contrabando”; las fotocopiadoras están a toda máquina, reproduciendo fichas pirateadas de los ejemplares de muestra que dejan las editoriales o de las que se descargan de la red. Es también una situación bipolar.
Trabajar sin material editorial, bien realizando proyectos, secuencias didácticas u otras variables requiere de conocimiento y de coordinación de todo el equipo que interviene con el alumnado, de lo contrario acaba siendo un remix de improvisacións sin coherencia interna. Y entraña más implicacións incluso que las que tiene el uso de fichas. Sugeriríamos que tan sólo se adoptasen esas decisiones generales cuando todo el equipo esté en la misma órbita pedagógica, cuando se realicen proyectos de formación conjuntos y cuando tengan lugar reuniones de debate y reflexión para consensuar el modelo de escuela, de docente y educación que se pretende.
Cuando un centro decide prescindir del homogeneizador material editorial, debe tener en cuenta:
-Los diferentes paradigmas de la totalidad de las personas integrantes del equipo; atendiendo a que habrá personas con mucha experiencia en esta forma de trabajo y otras sin ella. Si las experimentadas arrastran a las noveles, tiene que ser con todas las consecuencias, haciendo casi una labor de acompañamento.
-Contemplar la posibilidad de que a lo largo del curso pode haber personas interinas y substitutas, que están por un período breve y desconocen los modos de hacer del centro.
-Las especialistas o profesorado de apoyo que entra en un aula en la que se trabaja de esa manera también deben ser partícipes de la metodología que se emplee.
-Que no es lo mismo trabajar por proyectos en una unitaria que en un centro grande con el “movimiento” de profesorado que tienen a diario y con el ajetreo de los equipos dinamizadores.
-Hace falta explicarle a las familias –que siempre tienden a comparar el centro con otros que conocen por referencias- las implicación de estas decisiones, cómo tienen que observar los avances de sus hijos diciéndoles que no hay lote de fichas realizadas al final de trimestre.
-Trabajar atendiendo a los intereses del grupo es muy gratificante, siempre toma derivas no planificadas, siendo así difícil unificar ítems de evaluación por nivel o por ciclo; puede que no sean los mismos entre dos clases del mismo nivel o que no tengan nada que ver con los del mismo nivel en el curso pasado.
Cuando escuchamos a alguna compañera que, en un arrebato de entusiasmo tras asistir la un curso de formación sobre trabajo por proyectos, decide abandonar terreno conocido y lanzarse a la aventura, siempre le aconsejamos prudencia, reflexión, lectura y, sobre todo que trate de verse/imaginarse en esa nueva situación (qué hará, cómo, cuándo…). Como todo, es un proceso evolutivo lento, un/una no se transforma de la noche para la mañana.

La libertad de no estar supeditados a material estandarizado es una sensación de crecimiento profesional extraordinaria para quien la siente por decisión propia, ahora bien, genera auténtica ansiedad y ataques de pánico en aquellas personas a quienes les es impuesta.
Los libros de fichas en infantil no tienen sentido, pero liberarse de ellos no es un fin en sí mismo.
Tal y como adelantamos en “Clases take away”, aun le dedicaremos alguna entrada más a los materiales curriculares en infantil; ahora tan sólo esperamos haber sabido exponer nuestra opinión –sin fundamentalismos- sobre las ventajas e inconvenientes de trabajar con o sin material editorial.

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