Tiempo X Velocidad= ¿?

Leemos en EDUGA nº 58 un artículo de opinión titulado “Educación infantil o culto a la velocidad“, de la profesora Concepción Sánchez Blanco de la UDC. “La prisa que nos envuelve es una violencia estructural que soporta la infancia a menudo, tanto en la vida familiar como en la escolar. Hacer las cosas en el menor tiempo posible se convirtió en una demanda y en una expectativa desde el mismo instante del nacimiento, que se va pegando a la identidad de los sujetos conformándola desde bien temprano. Pero la rapidez con la que hay que liquidar la actividad cotidiana crea y acentúa la distancia social entre el adulto y el niño, cuando deberían estar intrínsecamente unidos, porque uno no se puede concebir ni reconstruir sin el otro. El fenómeno se evidencia, tanto en las prácticas familiares, como en las que se llevan a cabo en las escuelas infantiles y centros de infantil y primaria. Este artículo pretende poner de manifiesto algunas contradicciones, tomar conciencia de ellas y repararlas.

Con mucho acierto, se pregunta la autora, si las escuelas rápidas producen niñas y niños veloces; termina con la recomendación de minorar, parar y reflexionar. Nos gustó porque en el fondo coincide con lo que hemos dicho en este blog, en “RebelArte” alguna que otra vez.

El martes nos despediremos de los críos, pero el miércoles volveremos a verlos a casi todos en el centro; comienzan con las actividades del verano, los ludiveranos, los veranos lúdicos, los veranos divertidos …, un sinfín de actividades, que los llevan de una en otra, sin tiempo ni para descansar, con los minutos todos ocupados; ¿serán así, tan divertidos para los niños y las niñas?, porque es más de lo mismo: ¿prisas, apurones, el madrugar, la esclavitud del reloj … Cando volvamos en septiembre, ¿estos niños estarán relajados y descansados?, ¿acaso no tienen derecho a un merecido descanso?, ¿o será que la “diversión” lo justifica todo?. Lo bueno de esto que todos parecemos percibir de que esta prisa no nos conduce la nada, pero no somos capaces de ponerle remedio.

Esta semana, la editorial Galaxia publicó “Un hombre impuntual“, de Pepe Cáccamo, en el que reflexiona sobre el tiempo através de un hombre que llega tarde a toda partes. También recordamos el libro “El tiempo vuela“, de Joao Pedro Messeder, publicado en Kalandraka. Un cuento rimado que entraña una seria reflexión sobre la aceleración de la vida actual y sobre el escaso tiempo dedicado a vivir la vida con plenitud. En él se dice que necesitaríamos un mes más cada año, un día más cada semana, una hora más cada día, para reír, para compartir, para ser felices.

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