Nuestra aportación a la educación infantil

Folclorización de las conmemoraciones escolares

In RebelArte on 28/01/2010 at 20:34

Asisto con estupefacción y no poca preocupación al triste espectáculo en el que se transformó el tratamiento de ciertas conmemoraciones en los centros educativos. Hace mucho, mucho tiempo, allá por la época de efervescencia de la LOGSE se postulaba la absoluta necesidad de introducir los temas transversales en el currículo; fueron tiempos duros, tanto para aquellos docentes que apostaban por el tratamiento de problemáticas de la sociedad; como para aquellos que veían la dificultad de tratar estos temas desde sus materias.

Fue una batalla no definitivamente ganada, pero al menos asumida por la comunidad educativa y que gracias al impulso de todas las administraciones educativas, bien a través de sus actividades de formación del profesorado, de la oferta de recursos, de la publicación de experiencias escolares, y sobre todo, gracias al establecimiento en el calendario escolar de conmemoraciones significativas relacionadas con la Paz, con el Medio Ambiente, etc.

Y es aquí donde nos encontramos con el problema, aquellas actividades innovadoras, propuestas y llevadas a cabo por profesorado comprometido con los problemas que preocupan a la sociedad, se convirtieron en muchos centros en una rutina anual, en muchos más de los que nos atreveríamos a reconocer; especialmente en los de educación infantil y primaria. Es más, casi podríamos asegurar que el tiempo/calendario escolar está marcado por estas celebraciones. Vamos de “romería en romería”. Supone un despliegue de actividad frenética, para el profesorado, para los equipos de actividades complementarias, para los de biblioteca, para los TIC…, y una vez concluidas las actividades de una celebración ya estamos diseñando las de la próxima. ¿Pero no se trataba de esto, verdad?

Esto caló de tal forma en los centros y en la sociedad, que casi todos los servicios de atención a la infancia, tanto en el ámbito no formal como en el informal se suman a la celebración de las conmemoraciones. Las editoriales incluso publican materiales ad hoc para estas ocasiones; compañías de teatro, empresas de animación sociocultural, cuentacuentos…, todos lo “celebramos”.

Suelen ser momentos en los que el centro tiene la ilusión, en algunos casos, el espejismo, de que se trabaja de forma coordinada; también suelen ser bien valoradas por las familias del alumnado, en muchos casos, son en los escasos momentos en los que se visualiza el trabajo de los docentes. También suelen ser muy emotivas para los progenitores, a casi todos los padres les conmueve ver a sus pequeños leyendo un manifiesto, recitando un poema, recaudando fondos para una comunidad desfavorecida, representando una escena que alude a aquellos valores más humanos y universales, plantando un árbol, liberando una paloma …. Constantemente, son fotografiadas, grabadas, recogidas y retransmitidas por los medios de comunicación; aparecen en las páginas web del centro, su celebración le añade valor al centro educativo. Pero, ¿después que?

¿En qué punto desvirtuamos o pervertimos la idea inicial?; ¿En qué momento se derivó hacia ese tratamiento efemerizante y en muchos casos, mercantilizado?, ¿Tan sólo buscamos el impacto visceral? No busquemos culpables, no los hay.

Mi tono puede parecer excesivamente crítico y falto de respeto hacia el trabajo serio y riguroso de muchos centros y profesionales de la educación que no caen en los tópicos que acabo de mencionar. Pero no, todo lo contrario, mi tono es muy optimista. Aun en el caso de que nos encontremos en ese punto de desviación del objetivo inicial, estamos en disposición de reflexionar sobre nuestra propia experiencia y sobre los resultados realmente educativos de este tipo de intervenciones. No soy quien para proponer alternativas; éstas tienen que surgir y están surgiendo de muchos claustros; la clave está en el trabajo del día a día y no en el “de un día” (aunque suponga la preparación de muchos días previos). Tan sólo se trata de analizar si nuestra cotidianidad y rutinas diarias son coherentes con los postulados de la celebración en cuestión. Ahí radica la clave del siguiente paso a dar en el tratamiento de los temas transversales o de la educación en valores de hoy en día, que dicho sea de paso, así era en el momento de su introducción en los currículos escolares.

Nota: El tratamiento de efemérides puede ser una actividad interesante y dar pie a proyectos que desarrollen los conceptos sobre los cuales se hace una llamada de atención a la sociedad en ese día concreto; pero recordemos nuestra función como educadores y no permitamos que se folclorice todo.

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