La madre de un alumno quiso colaborar con AromatizArte enviándonos una gran variedad de esencias –ya que ella trabaja en la industria alimentaria-, así pudimos jugar a adivinar los olores que les íbamos presentando: ajo, café, hinojo, orégano, eucalipto… Dado que son mucho más intensos, con algunos de ellos se confundían; pese a todo con aquellos como naranja o limón de inmediato los asociaban a caramelos, chucherías o helados. Luego con todas las muestras hicimos la comparación entre el olor natural y la esencia.
Hablamos de cómo se llaman
las personas que trabajan con la nariz, aquellas que profesionalmente de dedican a oler; de lo grato o ingrato que puede ser ese trabajo -dependiendo de lo que tengan que “catar”, de la variedad de olores que pueden reconocer y de cómo aprendieron: oliendo, practicando, como cualquier otra destreza.
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